jueves, 8 de enero de 2015

CONTACTO CORPORAL CONSCIENTE


 
CONTACTO  CORPORAL CONSCIENTE / proceso de aprendizaje

 El contacto consciente en definitiva no es nada más y nada menos que sentirnos a nosotros mismos o  a los demás, o al objeto o herramienta con la que trabajamos o sentir conscientemente lo que estamos haciendo en el momento que sea.

OBJETIVOS GENERALES: Estar en el propio cuerpo  conscientemente / Estar en el espacio / Estar en el otro /

Después puede haber otros objetivos:

Objetivos ESPECÍFICOS: Formas de tocar a otra persona para producir en ella sensaciones agradables. Estimulación sensorial neuronal. Sentir a la otra persona  y hacerla sentir su cuerpo. Posibilitarle su Integridad corporal y por lo tanto personal. Contacto afectivo. Papeles activo y pasivo. Roles de cada uno. Papel activo: seguridad, control, equilibrio; Papel pasivo: abandono, entrega, confianza;

 

·         Desarrollo de la conciencia del propio cuerpo en la postura y el movimiento.

·         Despertar la escucha en el cuerpo del otro y en su movimiento, así como del espacio compartido, del tono y del ritmo.

·         Establecer un equilibrio en la comunicación.

·         No querer dirigir el movimiento.

·         Adoptar el papel activo dirigiendo conscientemente sin manipular

·         Adoptar el papel pasivo dejándose conducir sin intervenir –

·         Desarrollar el dar – recibir.

Tener consciencia de sí mismo y de los demás. Estar presente en su cuerpo y ser consciente de la presencia corporal del otro. Estar en la piel del otro, en el cuerpo del otro. Sentirlo y hacerle sentir. Acrecentar la imagen corporal; proporcionar autonomía, seguridad, confianza; estructurar el Yo; adquirir mejor comunicación y aprendizaje entre otros aspectos, como multitud de investigaciones han demostrado.

-          Despertar, sentir y habitar zonas aletargadas;
-         Adquirir mayor presencia del propio cuerpo;
-          Establecer mayor conexión consigo mismo;
-          Remarcar el mapa cerebral del cuerpo.

Ejercicios
LA CONSCIENCIA del propio cuerpo hay que estar desarrollándola en cada momento, en cada posición, en el silencio y en el movimiento. En los actos cotidianos. Tampoco significa estar obsesionados con ello. Una vez que se ha adquirido el hábito, queda  integrado en nuestro quehacer y se puede poner en práctica cuando lo necesitemos. Es como un resorte o un automatismo ya adquirido que se pone en marcha en el momento oportuno.

Puede verse como una especie de meditación corporal y en movimiento, donde se pone la atención en sentir y percibir el cuerpo de diversas maneras. No se trata de pensar ni de fantasear, sino de sentir, de deleitarse sintiendo. El proceso puede ser guiado para no perderse. Ya lo indicaremos. De todas formas siempre es posible “perderse”, dispersarse, comenzar a fantasear o pensar. Pero no pasa nada con esto. Solamente hay que darse cuenta y volver a retomar el sentir. Poco a poco las escapadas a la fantasía serán menos.

Este sentir corporal produce un estado de relajación, de tranquilidad y de lucidez inusitados.

En eutonía se desarrollan diversos procesos para esto: conciencia del espacio interno, de los huesos, del volumen del cuerpo, y consciencia del espacio entre otros. Aquí mostraremos algunos ejemplos de mi propio trabajo en estos aspectos, relacionados con la Eutonía y con el Movimiento Orgánico. En los libros “Cuerpo en Armonía” y “Cuerpo, mente, comunicación” ya hemos expuesto otros ejemplos del movimiento y de su consciencia. Aquí nos centraremos en el aspecto comunicativo mediante el movimiento así como los pasos previos de toma de consciencia en sí y con el otro.