LA VIDA MORAL DE LOS ANIMALES

¿TIENEN  MORAL  LOS ANIMALES?

Justicia Salvaje –La vida moral de los animales-
Marc Bekoff[1]  y Jessica Pierce[2]
Recopilación de  Joaquín Benito Vallejo
 

En Justicia Salvaje se sostiene que los animales muestran un amplio repertorio de comportamientos morales y que sus vidas están perfiladas en general por estas pautas de comportamiento. El sentido de lo que debería ser, relacionado con lo que está mal y lo que está bien juega un papel importante en sus interacciones sociales como sucede con las nuestras.
Los animales no solo tienen sentido de la justicia, sino también de la empatía, el perdón, la confianza, la reciprocidad entre otros.  Se demuestra que los animales poseen un rico mundo interior, disponen de un amplio repertorio de emociones y un alto grado de inteligencia, demuestran flexibilidad en su comportamiento. Interactúan socialmente con increíble habilidad, forman intrincadas redes de relaciones y viven según reglas de conducta, que mantienen el equilibrio social o lo que se llama homeostasis social.
Si la moralidad en los seres humanos existe, es lógico preguntarnos sobre su presencia en los animales. Es antiguo ya el consenso en cuanto a que los seres humanos poseen estructuras anatómicas y fisiológicas comunes con otros animales y que mantienen un sistema nervioso muy parecido.
Los argumentos que defienden la continuidad evolutiva están siendo respaldados por el descubrimiento de una amplia variedad de capacidades cognitivas y emocionales en las distintas especies. Cada especie es capaz de tener su moral en toda regla.  La moralidad es una cualidad evolucionada y los otros animales la poseen como la poseemos nosotros.
Se pone en cuestión la hegemonía del paradigma de la competitividad que ha monopolizado el discurso sobre la evolución y el comportamiento social.  A la “ley del más fuerte” hay que oponerle la de “justicia salvaje”.  La cooperación, la equidad y la confianza han de considerarse factores de ecuación evolutiva, sin los que no se entendería el comportamiento social en las diversas especies.
Se ha dedicado mucho tiempo al estudio del comportamiento en el  juego social, actividad subestimada en la evolución de la moral.  Las pautas de comportamiento observadas durante el juego sugieren que la moralidad ha evolucionado en los otros animales.
Tenemos en cuenta además de los grandes simios, a numerosas especies, sobre todo algunos carnívoros que viven en sociedad como los lobos.  Las normas de comportamiento varían incluso dentro de una misma especie de una manada a otra.  No existe una “naturaleza lobuna” sino varias, igual que no existe una naturaleza humana, sino diferentes naturalezas humanas.
La evolución del comportamiento esta entrelazada con la evolución de la  sociabilidad. Y la complejidad social es un indicativo de la complejidad moral.  Se ofrece una amplia gama de ejemplos de moralidad  a propósito de especies en que los individuos viven más bien solos a grupos sociales  con fuertes lazos establecidos.
Los seres humanos deberíamos estar orgullosos de pertenecer al reino animal. Tendemos a olvidar a menudo, que somos animales.

(*) Cualquier investigación precisa tratamiento y debate multidisciplinar, máxime la evolución de la moralidad. Eso es lo que se hace en este libro.

En el 1º capítulo se ofrece una visión general sobre el comportamiento moral de los animales en varias especies. Y se define el concepto de moralidad.
En el 2º capítulo, se habla de los fundamentos de la justicia salvaje. Se tienen en cuenta las disciplinas que han contribuido a comprender la moralidad animal: la etología cognitiva, la neurociencia social, la psicología moral y la filosofía.  Se ven los posibles nexos entre inteligencia y sociabilidad.
El corazón de la justicia salvaje es la variedad de comportamientos  morales que se agrupan en tres grandes conjuntos: 1- La cooperación (que incluye el altruismo, la reciprocidad, la honestidad y la confianza); 2- La empatía (que incluye la compasión, la simpatía, la aflicción, y el consuelo); y 3- La justicia (que incluye el compartir, la equidad, el juego limpio, y el perdón) .
Al final del 5ºcapítulo se resaltan las conexiones entre los tres conjuntos para ofrecer una imagen unificada del repertorio de comportamientos morales.
En el último capítulo los argumentos se adentran en el terreno de la filosofía.

-I- La moral en las sociedades animales –Nadando en la abundancia-
Se defiende que los animales sienten empatía unos por otros, se tratan con equidad, cooperan para conseguir objetivos comunes y se ayudan entre sí. Se defiende que los animales tienen moral.
Cada vez más científicos especializados en el comportamiento animal se convencen de que: los animales pueden actuar con compasión, altruismo y empatía.
La moralidad es una estrategia adaptativa para vivir en sociedad.
Mostraremos que los animales sociales poseen mundos ricos interiores; tienen un amplio repertorio de emociones,  complejo y sutil,  además de un alto grado de inteligencia y flexibilidad. Forman y mantienen complejas redes de relaciones.
La inmensa mayoría de las interacciones sociales son afiliativas  y no competitivas o separatistas, como podría desprenderse de la interpretación falsa de la teoría de la evolución de Darwin, de que ésta es una lucha por la vida.  El acicalamiento mutuo y los juegos son predominantes en la escena social.
En el amplio repertorio de comportamiento prosocial es impresionante la  existencia de pautas particulares que conforman un tipo de moralidad. Los mamíferos que viven en grupos sociales cohesionados parecen regirse por códigos de conducta que incluyen tanto la prohibición de algunos comportamientos como la expectativa de otros. Se comportan según un conjunto de reglas que aseguran una coexistencia pacífica y armoniosa.  Construyen relaciones de confianza. Incluso, parecen albergar sentimientos hacia otros que tienen el aspecto de ser compasión y confianza.
Algunos parecen tener sentido de equidad, puesto que entienden las reglas sobre quién merece qué y cuándo, comportándose en consonancia con ello. Quienes rompen las reglas suelen ser castigados mediante represalias físicas  o a través del ostracismo social.
Muchos tienen capacidad para la empatía. Perciben y sienten el estado emocional de sus compañeros. Los comportamientos cooperativos son también comunes en muchas especies. Hay descubrimientos interesantes sobre esto en murciélagos y en ratas. (pag. 30)

¿Qué es moralidad y qué comportamientos morales exhiben los animales?
Definen la moralidad como un conjunto de comportamiento interrelacionados que promueven y regulan complejas interacciones dentro de los grupos sociales vinculados con el bienestar y el daño. Muchos de ellos llevan implícitas normas sobre lo que está bien y lo que está mal.  Es un fenómeno esencialmente social que nace de las interacciones y existe como una gran madeja que mantiene la cohesión. Cumple una función de vinculación social.
Donde se encuentra actualmente la investigación, encontramos pruebas de moralidad en los primates, carnívoros sociales, -los más estudiados son lobos, coyotes y hienas-, cetáceos –delfines y ballenas-, elefantes, y algunos roedores –ratas y ratones-. Hay mucha falta de información en otras especies.  Los primates no humanos son los precursores de la moralidad humana. Algunos científicos consideran a los carnívoros sociales con similitudes a los primeros homínidos, respecto a la división del trabajo, distribución del alimento, cuidado de las crías y jerarquías de dominación. Algunas aves como los córvidos es posible que posean algún tipo de moralidad. 
Negando la verdadera identidad  de los animales se consigue mantener los falsos estereotipos sobre sus capacidades cognitivas y emocionales.
Moralidad y prosociabilidad representan categorías distintas aunque superpuestas. El comportamiento prosocial está en los cimientos de la moralidad y se halla más extendido. La crianza y el cuidado de las crías no son en sí mismos comportamientos morales. El comportamiento de autosacrificio de hormigas, abejas y avispas tampoco es considerado moralidad.  Son comportamientos prosociales. ¿Por qué los lobos tienen moralidad y las hormigas no? La diferencia está en un determinado nivel de complejidad en la estructura social con normas de comportamiento establecidas y vinculadas por sólidas directrices cognitivas y emocionales sobre el bien y el mal; cierto nivel de complejidad cerebral y nerviosa que sirve de base para los sentimientos morales y para la toma de decisiones fundada en percepciones sobre el pasado  y el futuro, -capacidades cognitivas relativamente avanzadas como memoria- y un alto nivel de flexibilidad en la conducta.
Los animales sociales viven conforme a sistemas bien desarrollados que prohíben ciertas conductas y prescriben otras relacionadas con el daño, el bienestar y la equidad. Se basan en tener en consideración al otro y no solo a uno mismo.
¿Pueden ser inmorales los animales? Se piensa que sí. Lo moral e inmoral son las dos caras de la misma moneda. El comportamiento se vuelve inmoral cunado va contra las expectativas socialmente establecidas.
La crueldad sin embargo, es algo exclusivo de los homínidos. –La imposición de dolor físico o psíquico a un ser viviente, con el repugnante rasgo de disfrutar haciendo el mal- La crueldad necesita ciertas capacidades cognitivas como la intención de causar dolor, que los animales no tienen.
Se aboga por una visión de la moralidad relativa.  Cada especie tiene su propio repertorio de comportamientos. E incluso cada grupo dentro de una misma especie. Sobre todo, no podemos nunca comparar la moralidad de los humanos con otras especies. Los humanos hemos conseguido un nivel de complejidad que no tiene parangón. La moralidad es mucho más compleja y sutil y utilizamos el lenguaje simbólico.
Los genes determinan no solo los caracteres físicos de un organismo sino también su comportamiento e incluso su moralidad. Sin embargo, disponer de una información genética necesaria para una conducta, dice poco sobre cómo se expresará.  Esto depende de varios factores: qué sucede en el desarrollo; la influencia de los padres; el contexto social y medioambiental; la experiencia, etc.

-II- Los fundamentos de la justicia salvaje –Qué hacen los animales y qué significa-

El 1º objetivo del libro es describir los fundamentos científicos de la moralidad animal. Los sólidos cimientos de esta idea provienen de diversas disciplinas: la etología cognitiva, la neurociencia social, la psicología moral y la filosofía moral.

El 2º objetivo es ofrecer una visión general del marco de trabajo metodológico.

El 3º y último es hacer un breve repaso de las “materias primas” de la moralidad animal, la sociabilidad, la inteligencia y el sentimiento. La moralidad como repertorio de comportamientos, utiliza y parece unificar diversas habilidades y capacidades.

ETOLOGÍA CONGNITIVA – ESTUDIO DE LA MENTE ANIMAL Y LO QUE HAY EN ELLA –
Los etólogos estudian varias facetas del comportamiento animal: patrones de comunicación, agresión, sexo, cognición, aprendizaje, emociones y cultura. 
El término  etología  proviene del griego ethos que significa costumbre y también es la raíz de la palabra ética.
La etología cognitiva se interesa por la continuidad mental entre diferentes especies y en la comparación de los procesos de pensamiento, conciencia,  creencias y racionalidad en animales. Y el cómo y por qué han evolucionado las capacidades mencionadas  intentando entender a los animales  con sus diferencias individuales, comportamiento de grupos y diferencias  entre especies.
Timbergen, premio Nobel en 1973,  es el pionero en este campo, señaló que la investigación debe basarse (1) la evolución de un comportamiento; (2) la adaptación al entorno; (3) la causalidad que provoca determinada conducta; (4) el desarrollo u ontogenia, cómo surge, se desarrolla  y manifiesta un comportamiento en el curso de la vida de un individuo dando lugar a diferentes individualidades. 

Por ejemplo, en el juego en los perros, hay  que responder a las siguientes preguntas: (1) ¿Por qué ha evolucionado el juego en los perros?; (2) ¿Cómo le permite el juego adaptarse al entorno? (3) ¿Qué hace que los perros jueguen? ¿Qué estímulos provocan el comportamiento de juego? (4) ¿Cómo se desarrolla el comportamiento  de juego en los perros jóvenes y como cambia según el  individuo va  creciendo?

LA MORALIDA EN EL CEREBRO – LA NUROCIENCIA
La neurociencia social tiende a buscar el mecanismo y las causas del comportamiento: qué áreas del cerebro se activan; y los procesos fisiológicos relacionados: qué hormonas se liberan; en la empatía, la confianza, etc.

En investigaciones con ratas, Panksepp ha descubierto aspectos importantes en los mecanismos neuroquímicos que subyacen en las emociones. El comportamiento de juego libera opiáceos en el cerebro produciendo sentimientos de bienestar social y placer. Incluso, las ratas ríen cuando se les hace cosquillas.

Hay dos áreas con enorme potencial: las neuronas espejo y las neuronas fusiformes. Las primeras nos permiten entender el comportamiento de otro individuo, imaginándonos realizar la  misma conducta y después colocarnos en la piel del otro. De este modo, el cerebro hace de espejo de las emociones.  Son la clave para entender la empatía, capacidad de compartir los sentimientos del otro. Pueden explicar el que los ratones prefieren pasar hambre antes de ver a otra rata sufrir por una descarga eléctrica.

Las neuronas fusiformes están relacionadas con la empatía, los sentimientos y las reacciones instintivas. Se han encontrado estas neuronas en las ballenas en una cantidad casi el triple mayor que en los humanos. Los numerosos estudios  prueban el paralelismo entre cetáceos y primates respecto a habilidades cognitivas, comportamiento y ecología social.

Y UN POCO DE  FILOSOFÍA
¿Son capaces los animales de tener un comportamiento social? Hay que tener en cuenta en ello, tanto a la ciencia como a la filosofía.  Los datos apoyan la afirmación de que ciertas pautas del comportamiento animal  constituyen un sistema de moralidad. Algunos comportamientos morales están gravados en nuestra fisiología. Es producto de las características biológicas evolucionadas. Se desencadenan como respuesta al entorno social, al que se está conectado de manera constante.

La idea de que los animales tengan moralidad podría revolucionar nuestras nociones sobre los animales  y cómo deberíamos relacionarnos con ellos de manera responsable y correcta.
La empatía emerge, tanto en animales como en humanos, de la misma arquitectura neurológica, es lógico pues, que se manifieste en contextos sociales similares, como cuando un ratón o un elefante empatizan con un compañero que sufre. 
La continuidad evolutiva sugiere un fluido en ambos sentidos, de animales a humanos y viceversa.

FUNAMENTOS DE LA MORALIDAD ANIMAL: SOCIABILIDAD E INTELIGENCIA
En Sociobiología, E. O. Wilson describe 4 grupos de criaturas representando los pilares de la evolución social. (1) microorganismos coloniales; (2) insectos sociales; (3) vertebrados altamente sociales; (4) seres huamanos.

INDIVIDUOS Y GRUPOS
Casi todos los mamíferos muestran cierto grado de sociabilidad, al menos para aparearse y cuidar a sus retoños, pero los mamíferos sociales van más allá. Son altamente interactivos, viven juntos en sociedades reconocibles y entablan relaciones duraderas con otros miembros. Las relaciones son patrones de coordinación entre individuos.  Cada individuo actúa y siente en relación con las acciones y sentimientos de otro.  Estas relaciones tienen lugar en el contexto de agrupaciones sociales mayores.

En muchos grupos los individuos establecen jerarquías sociales y desarrollan y mantienen lazos solidos que ayudan a regular el comportamiento social. Coordinan su comportamiento –unos se aparean, otros cazan, otros defienden sus recursos, otros aceptan estatus de subordinación- para conseguir objetivos comunes y mantener la cohesión social. Sussman y Chapman en “Los orígenes de la sociabilidad”, señalan que los animales que viven en grupos deben renunciar a parte de su libertad con el fin de ser parte operativa del grupo. La sociabilidad significa, los compromisos que contraen los individuos y los medios que utilizan para mantener esos grupos sociales. Para otros animales altamente sociales, las habilidades sociales pueden ser un factor importante de cara a la supervivencia. Sapolsky estudió como influía la vida social en los niveles de cortisol, la hormona del estrés. En la vida de los bonobos el estrés social ocupa un papel muy importante, teniendo consecuencias para su salud como la hipertensión. Los animales que pasan más tiempo aseándose y jugando tienen menos nivel de estrés. Esto es similar en los humanos.
Los animales poseen varios medios para mantener el orden social, como la negociación directa o con intermediario y la reconciliación.
La preocupación por la comunidad comienza a parecerse mucho a la moral. Los comportamientos que rompen el tejido social –engañar, hacer trampas- son “malos”  mientras que los que hacen prosperar la comunidad son “buenos”.

INTELIGENCIA  FLEXIBILIDAD  MORALIDAD ¿CUÁLES SON LAS CONEXIONES?
Los animales con comportamientos sociales complejos, no son solamente sociales,  sino también muy inteligentes.
Los etólogos definen la inteligencia como un conjunto de hábitos especiales que han evolucionado en respuesta a entornos específicos, lo que les permite adaptarse y tener un comportamiento flexible. La inteligencia depende del contexto. Existen múltiples inteligencias –H. Gardner-  para humanos y animales.


HIPOTESIS DE LA INTELIGENCIA SOCIAL

El desarrollo de las habilidades sociales impulsó la evolución de la inteligencia.  El desarrollo de comportamientos morales está íntimamente conectado tanto con la complejidad social como con la inteligencia.  Cuanta más compleja es la red social más complejos son los repertorios de comportamiento moral y mayor es la inteligencia.
MAYOR COMPLEJIDAD SOCIAL = MAS MATICES EN  EL COMPORTAMIENTO MORAL

La mayor complejidad social se relaciona  con conductas morales más complejas y sutiles. Ser sociable y ser solitario no son opuestos sino dos grados de la misma escala. Existen pocos animales realmente solitarios porque la mayoría interactúa con otros de su misma especie o de otra. Los gatos, que tienen fama de solitarios, ¿lo son en realidad?  Los gatos son extremadamente sensibles y se interesan por las señales de otros gatos.   
III -  COOPERACIÓN
Descubrir un  comportamiento cooperativo complejo en ratas puede parecer sorprendente pero no lo es. Las investigaciones de Rutte y Taborsky añaden una pieza más a la enorme base de datos de cooperación  entre animales de  diversas especies.  Una rata ayuda a otra incluso siendo desconocida. Los grajos forman equipos para alcanzar comida. Las hienas también cooperan para conseguir alimento. Existen gran cantidad de actitudes cooperativas. La cooperación es el “pegamento” que une y preserva los lazos sociales entre los animales.  Este comportamiento se da más que el competitivo, incluso en situaciones en que cabría esperar más la competencia y lucha como con la comida. Los lobos cazan en manadas estables.  Distribuyen la comida de modo que todos los individuos del grupo cubran sus necesidades. Incluso hay diversas especies que colaboran entre sí como los cuervos y los lobos: unos conduciendo a otros, éstos descuartizando los cadáveres para que los primeros coman. La reciprocidad, la distribución de beneficios y la cooperación no se limita a nuestra especie: evolucionaron en otros animales.
La cooperación es clave en el comportamiento animal.
LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA: EQUILIBRIO  ENTRE COOPERACIÓN  Y COMPETICIÓN
Kropotkin  en “el apoyo mutuo” sugería que la cooperación y la ayuda mutua aumentan la adecuación al entorno.  Otros investigadores descubrieron que una abrumadora mayoría de las interaccione sociales  en las diferentes especies de primates eran afiliativas en lugar de agresivas. La cooperación y la afiliación son los principios que rigen la sociabilidad.
¿Por qué cooperar? ¿Para qué sirve estar juntos?
Cooperan por muchas razones. Trabajan juntos para protegerse. Se turnan para alimentarse. La formación de alianzas, la crianza, el cuidado común de las crías y el acicalamiento mutuo son otros ejemplos de cooperación. Desde los primates a los delfines e incluso las ratas. Los comportamientos cooperativos están en todas partes y son el aglutinante de los individuos en las especies animales. La cooperación permite la especialización y promueve la diversidad biológica. Es uno de los 3 principios básicos de la evolución.
El cluster de la cooperación
Se emplea el término cooperación para el conjunto de comportamientos relativos a la ayuda y al trabajo colectivo por un objetivo común.
Se presenta un amplio abanico de comportamientos como el acicalamiento, la caza, el juego, el cuidado de las crías, la formación de alianzas, que indican la cooperación, el altruismo y la reciprocidad.
Varios mecanismos engranan la cooperación: la honestidad, la confianza, el castigo y la venganza, el rencor y la negociación.
Constituyen una parte significativa del conjunto de comportamientos morales. La cooperación está omnipresente en la naturaleza y sirve para fomentar relaciones sociales donde florece la moralidad.
¿Qué capacidades cognitivas y emocionales permiten a los animales involucrarse en interacciones cooperativas?  Más que el hecho de compartir la comida,  la relevancia moral la aporta lo que subyace a ello: un alto nivel de tolerancia, sensibilidad hacia las necesidades de los demás y el intercambio reciproco.
Terminología biológica
La cooperación es un comportamiento en que ambos agentes se benefician de la interacción, no habiendo costes para ellos, sino beneficios. La reciprocidad es una forma de intercambio social mutuo: tú me rascas la espalda y yo te rasco la tuya.
De los circuitos neuronales a los circuitos sociales
El comportamiento altruista es tan importante para la supervivencia que la naturaleza lo ha preservado gravándolo en circuitos neuronales diferentes. La oxitocina, la vasopresina, los péptidos opiáceos y las hormonas del crecimiento conforman el circuito neurológico afiliativo, que influyen en muchos aspectos del comportamiento social. En los mamíferos, la oxitocina actúa en el parto, el amamantamiento, el cuidado materno, el vínculo madre e hijo, el vínculo entre la pareja, el comportamiento sexual y la capacidad de crear nexos sociales. Funciona de una forma más amplia facilitando el comportamiento cooperativo al suscitar la proximidad y la confianza. La cooperación puede tener lugar dentro de un organismo –como las células de un órgano-, dentro de una sociedad, y dentro de un ecosistema.
La etología está llena de ejemplos de animales que muestran estar ayudándose entre si o esforzándose por alcanzar un objetivo común.  Los lobos corren juntos para cazar con una estrategia de hermosa coreografía. Uno va hacia la izquierda el otro a la derecha mientras un tercero se mantiene en el centro. Y entre todos abaten a la pieza demasiado grande para poderla cazar uno solo. Después se turnan para comer.


SENTIMIENTOS MORALES – BASES AFECTIVAS DE LA COOPERACIÓN

Capacidades cognitivas  y afectivas asociadas a la cooperación.  Mecanismos psicológicos subyacentes a los comportamientos cooperativos.
Ciertos animales poseen una predisposición a cooperar.  Un comportamiento cooperativo determinado puede no tener ningún beneficio, pero en general cooperar resulta beneficioso. La cooperación adquiere más importancia cuando se trata de la defensa del territorio y de la protección de los cachorros. Y puede tener un significado adaptativo a largo plazo, por lo que deben existir estados afectivos que actúan como recompensa.  ¿Cuáles  son los mecanismos psicológicos  que impulsan o recompensan el comportamiento cooperativo?  Las emociones conforman el comportamiento de los animales con el objetivo de mejorar la adecuación al entorno.  Quizá la emoción más básica que motiva el comportamiento  cooperativo sea la afiliación: el gusto y el afecto por la cercanía social. Surge en las relaciones familiares, en las de pareja, y en las de amistad. Muchos estudios demuestran que los animales sociales a los que se aisla, se sientes estresados y deprimidos. Los péptidos opiáceos endógenos fomentan los comportamientos  afiliativos. Cuando poseen bajos niveles de POE, los animales tienden a buscar contacto social. Y el contacto positivo a su vez provoca la liberación de POE.  Cuando los animales son aislados los niveles de POE bajan y estos animales ansían el contacto social. Cuando los animales se relacionan reciben una subida de POE y les produce un sentimiento de euforia.

¿Cooperar puede provocar sentimientos de bienestar?  Así es. Nos sentimos inundados de sentimientos placenteros cuando cooperamos. La cooperación mutua está relacionada con la activación de los centros de recompensa cerebrales, el sistema dopamínico. El cerebro segrega dopamina cuando colaboramos, produciéndose una instantánea sensación de bienestar que refuerza el comportamiento. Ser amable en las relaciones sociales tiene su recompensa y esta es en sí misma un estímulo para la cooperación.  La oxitocina podría jugar un papel importante en el acercamiento y la confianza.  La confianza es la piedra angular de la amistad, el amor, la familia y el comercio.  Algunas emociones parecen jugar un papel clave en la cooperación: la rabia, suscitada por un daño real o percibido; la gratitud, por un beneficio recibido; el perdón, la empatía, el rencor, la envidia. Los animales con inteligencia moral son capaces de experimentar un amplio abanico de estados emocionales que nutren  a todo el conjunto de comportamientos morales.



IV  - EMPATÍA

Los animales incluidos los roedores tienen la capacidad de sentir empatía. Los ratones sufren al ver que otro que otro compañero de jaula siente dolor. La empatía data de tiempos remotos  y probablemente esté presente en todos los mamíferos. La empatía es un regulador básico de la vida social de algunas especies.

Empatía es la habilidad de percibir y sentir lo que otro siente.  El cluster de empatía incluye la solidadridad, compasión, cuidado, ayuda, duelo, consuelo. / Compasión = sentir hacia / Emaptía = sentir con /  Al sentir compasión por otra persona no necesariamente se comparte su sentimiento,  cuando sientes empatía si lo haces.

Comportamientos empáticos son aquellos  en que un individuo percibe y comprende el estado emocional de otro individuo mediante un estado compartido. Indica que este estado es una experiencia subjetiva común.  La esencia es la conexión emocional. El estado emocional de un individuo tiene la potencialidad de provocar un estado similar en individuos cercanos. Esta conexión emocional ha estado presente en gran parte de la historia evolutiva de los cordados inicialmente bajo formas primitivas de alarma y contagio emocional para aumentar después según las habilidades cognitivas.  No es un comportamiento único sino todo un conjunto de pautas de comportamiento que existe entre las diferentes especies y manifestado según diferentes grados de complejidad, siéndolos grados anteriores la base para los más complejos.  En su grado incipiente se da en formas simples como mímica corporal y contagio emocional que son reacciones en parte automáticas. El siguiente grado más complejo  como la empatía emocional y la ayuda selectiva. Y más complejo aún el grado de empatía cognitiva: habilidad de sentir la emoción de otro y comprender sus razones. Y el grado más complejo: la capacidad de atribución que permite a un individuo por medio de la imaginación adoptar completamente la perspectiva de otro. Es posible que todos los grados de complejidad evolucionaran desde la conexión emocional entre madre e hijo.

Los animales que viven en grupos sociales se benefician de  ser sensibles a los estados emocionales de otros miembros del grupo. Facilita la acción defensiva ante una amenaza.  Es lógico considerar el miedo como contagioso pero lo mismo pasa con la alegría, la excitación o la curiosidad. El juego social es tan contagioso que parece epidémico. La empatía puede ser también motivo de acción al intentar aliviar la fuente de sufrimientos y ofrecer consuelo. Puede ser un componente importante de comportamientos altruistas y cooperativos.


El exceso de empatía puede ser perjudicial al compartir en exceso los sentimientos negativos de los demás, puede estresar, bajar las defensas y la cognitividad. El exceso de algo bueno puede ser malo.  Puede ser costosa para el que la siente y para quien es objeto de la respuesta empática. Tanto los seres humanos como los animales pueden beneficiarse de ocultar emociones, la excitación o el miedo. Es ocultar al otro algo que nos puede delatar y hacernos más vulnerables.

La empatía es interacción pura. Está demostrado que una empatía más compleja está presente en elefantes, cetáceos, ratas y ratones, carnívoros y primates.  El descubrimiento de las neuronas espejo en monos está conduciendo a una comprensión más profunda.

C. Darwin sugirió que la moralidad humana es una extensión de los instintos sociales.  Prestó especial atención a la compasión la cual creía evidente en gran cantidad de animales. Definió la compasión como piedra angular de otros instintos sociales. Resaltó que entre animales y humanos las diferencias en todos los ámbitos incluida la moralidad eran cuestión de grado no de clase.

Harlow – los bebés de mono criados sin contacto social llegaban a la edad adulta socialmente incompetentes.  El desarrollo de la inteligencia moral y social se ve inhibido cuando no se dan los estímulos apropiados.

La empatía se manifiesta en una amplia gama de comportamientos y existen variaciones considerables en el nivel de desarrollo de tales capacidades en las diferentes especies.


FUNDAMENTOS  NEUROLOGICOS

El descubrimiento de las neuronas espejo  en los monos hace más de una década provocó una revolución en la comprensión  del comportamiento empático. Las neuronas espejo parecen ser los portales dela empatía. Estas se activan durante la observación  o imitación de emociones sociales. Es probable que sean la base neurológica del contagio emocional.  Otras neuronas que participan en esto son las fusiformes encargadas de procesar las emociones sociales.  Además de en los primates han sido localizadas en los cetáceos.  Existen muchas historias que muestran empatía en estos animales. Tanto unas como otras, se cree que están relacionada con el autismo ya que en estos individuos  tienen una localización anormal.

En elefantes también se han encontrado muchas manifestaciones de empatía hacia compañeros enfermos y moribundos. Y lloran abiertamente a sus muertos.


LOS  DEVASTADORES  COSTES  DEL  TRAUMA  EMOCIONAL

La empatía florece –en una persona o animal- si se da el entorno social y el desarrollo temprano adecuado sobre todo en la crianza materna. La naturaleza puede plantar la semilla de la empatía pero si no se la desarrolla a partir del vínculo emocional  puede no darse nunca.  El proceso de crear vínculos entre madre e hijo facilita el desarrollo de las estructuras neurofisiológicas sobre las que se apoyan los comportamientos sociales como la empatía.  Un trauma como la separación de un bebé de su madre, el maltrato o el rechazo, puede provocar la incapacidad permanente para la interacción social empática.  Lo mismo ocurre en animales. Un ejemplo claro está ocurriendo con los elefantes  en que su población ha sido diezmada por los cazadores furtivos.  (pag. 172)


LA EMPATIA COMO BASE DE LA MORALIDAD
La capacidad para sentir empatía se ha desarrollado en mamíferos que bien en grupos sociales y que ayudan a  estimular y mantener la cohesión social.  Esta probada su existencia en primates, paquidermos, cetáceos, carnívoros y roedores.  Además, como  demuestran diversas  investigaciones, los animales pueden mostrar empatía hacia individuos de otras familias y de otras especies.  Existen relatos a este respecto, de ratones, perros, delfines, bonobos, leones…
La empatía se entreteje con la cooperación y el altruismo. Y está relacionada con la justicia.   
 
V   JUSTICIA
Tengamos en cuanta las manadas de lobos como ejemplo de comportamiento cooperativo y coordinado.
El sentido de la justicia parece ser innato y universal en los humanos. Las investigaciones en psicología, antropología y ciencias económicas lo respaldan. Los bebés humanos en etapa prelingüistica muestran una inteligencia social donde podrían encontrarse las bases de la moralidad y más adelante el sentido de la justicia. La evaluación social es una adaptación biológica. Una estrategia evolutivamente estable  es aquella que si es adoptada por una población de individuos resiste la invasión de cualquier otra estrategia alternativa. Este es el motivo por el que la justicia y la cooperación ha desempeñad un papel significativo en la evolución del comportamiento social.
El juego
La moralidad es muy parecida a un juego en el que hay que cumplir  ciertas reglas. La cohesión de los grupos sociales  depende también de que los individuos estén de acuerdo en que determinadas reglas regulen su comportamiento. Así se sabe qué papel deben cumplir.
El comportamiento de juego es un fenómeno extendido. Cuando los animales juegan utilizan pautas de comportamiento procedentes de los distintos contextos sociales. Las raíces evolutivas del juego pueden remontarse a unos mil millones de años. Primates, roedores, cánidos, félidos, ungulados paquidermos y cetáceos suelen ser los animales más juguetones. 
El juego es adaptativo y cumple importantes funciones. Habilidades sociales, formación y mantenimiento de vínculos, aprendizaje, entrenamiento físico y cognitivo, coordinación, reflejos, improvisación, etc. Agilidad corporal y mental.
Neurocientíficamente el juego desarrolla el cerebro, adquiriendo más flexibilidad y capacidad de aprendizaje, razonamiento lógico. Pero además es divertido, placentero, estimulando la segregación de dopamina.
Cuando un animal no cumple las reglas del juego,  es demasiado agresivo o intenta aparearse, es rechazado por el grupo.
El placer de los sentidos estimula los comportamientos que mejoran la homeostasis.
El perdón es una adaptación biológica compleja. Tiene fundamentos biológicos que se extienden por todo el reino animal.
Una sociedad basada en el interés personal  hace que la confianza sea difícil sino imposible. Fomenta relaciones de sospecha mutua y autoprotección. Dificulta las relaciones significativas y ricas con los demás.  La injusticia alimenta la desconfianza. Y  la desconfianza genera inestabilidad social.  La confianza es esencial para mantener la cohesión. Es importante en el juego social  y en la reciprocidad.
La moralidad y la justicia no tienen que ver con abstracciones. La justicia presupone una preocupación personal por los demás. Se trata de un sentido natural no una construcción racional.  Ser capaces de preocuparse por los intereses de los demás es el núcleo de la moralidad.
La justicia está estrechamente relacionada con las formas más complejas de cooperación como la reciprocidad. La justicia y el sentido de la equidad han evolucionado de comportamientos más básicos como el cooperativo y el altruista y en la empatía.



[1] Etólogo cognitivo.
[2] Filósofa.

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