jueves, 3 de octubre de 2019

LURIA-El cerebro en acción

































A. LURIA – Unidades funcionales cerebrales - 
El cerebro en acción / Conceptos básicos / 

Síntesis realizada por Joaquín Benito Vallejo.

Conceptos básicos.

El concepto de función no puede entenderse como exclusiva de un tejido en particular, sino de la intervención de muchos componentes pertenecientes a distintos niveles y aparatos.
Se trata de un sistema funcional complejo. Es característico en él la presencia de una tarea constante -invariable- pero ejecutada por mecanismos variables, que llevan el proceso a un resultado constante -invariable-.
La composición compleja del sistema incluye siempre una serie de impulsos aferentes -de ajuste- y otros eferentes -de ejecución-. 

Los más complejos procesos somáticos y autónomos están organizados como sistemas funcionales.

Por ejemplo, la función digestiva requiere (1) el transporte del alimento al estómago; (2) la transformación del alimento bajo la acción del jugo gástrico; (3) la participación de las secreciones del hígado y páncreas; (4) el acto de la contracción -muscular- de las paredes del estómago e intestinos; (5) el recorrido del alimento a través del tracto intestinal; (6) la absorción de los componentes transformados de los alimentos a través de las paredes del intestino delgado; (7) su distribución por todo el cuerpo a través de la circulación sanguínea. Etc.
Está claro que involucra a distintos aparatos: secretor, motor, nervioso, circulatoria, etc. controlados por estructuras nerviosas del tronco cerebral y centros superiores.

Respecto al movimiento. Este nunca se puede dar simplemente por impulsos eferentes -motores-.
Las articulaciones tienen un alto grado de libertad que se multiplica por la intervención de distintas articulaciones que están actuando en sucesión o coordinación y en distintas fases en que el tono va modificándose. -Melodía cinética
El movimiento requiere a su vez la intervención de impulsos aferentes -de información- sobre la posición del miembro y del cuerpo en general, así como de su desplazamiento y de su modulación tónica.

La estructura sistémica es característica incluso de actos conductuales considerados simples, pero aún más característica es de cualquier actividad mental compleja. 
La percepción, la memorización, la gnosis y praxis, lenguaje, pensamiento, escritura, lectura, aritmética, etc., no pueden ser considerados como facultades aisladas, ni indivisibles, ni limitados a la intervención de grupos de células ni de áreas particulares del cerebro.
Todas las funciones se desarrollaron a través de un largo proceso histórico, son sociales en su origen, complejas y jerárquicas en su estructura, implicando que las formas fundamentales de actividad consciente deben ser consideradas como sistemas funcionales complejos, por tanto, no pueden ser localizados en un área cerebral concreta.

Concepto de localización. 

Las formas superiores de los procesos mentales poseen una estructura muy compleja, establecidas a lo largo de la ontogénia. 
Como sistemas funcionales complejos no pueden localizarse en zonas restringidas del córtex, sino que deben estar organizadas en sistemas de zonas que trabajan concertadamente ejerciendo cada una su papel dentro del sistema, y situadas en áreas completamente diferentes y distantes entre sí.
Formados históricamente son elementos esenciales en el establecimiento de conexiones entre partes individuales del cerebro y se hacen componentes de un sistema funcional único.
Por otra parte, la localización nunca permanece constante, sino que cambia esencialmente durante el desarrollo del niño y en los siguientes periodos de aprendizaje.
En el curso del desarrollo no solo cambia la estructura funcional sino su organización interfuncional cerebral. 
El desarrollo de las funciones mentales superiores en la ontogenia tiene otra característica decisiva para su organización funcional en el córtex.
Una lesión de una zona particular del cerebro en los primeros pasos de la niñez tiene un efecto sistémico sobre las áreas corticales superiores superpuestas, mientras que una lesión de la misma región en la vida adulta afecta a las zonas inferiores. -Vygotsky, localización dinámica-.

Concepto de síndrome.  

Toda actitud mental humana configura un sistema funcional complejo que se efectúa a través de la combinación de estructuras cerebrales que trabajan concertadamente, cada una de las cuales aporta su propia contribución al sistema funcional, como un todo.
Esto implica que el sistema puede ser alterado por la lesión de un gran número de zonas y que puede ser alterado también en lesiones de diferentes localizaciones.
Cada área del cerebro implicada en el sistema introduce su propio factor particular esencial para su realización, y la exclusión de ese factor hace imposible la normal actuación del sistema.
Así pues, la correcta realización de un movimiento complejo requiere su organización espacial precisa, dentro de un contexto de coordenadas espaciales. Esta condición es satisfecha por las porciones terciarias viso-kinestésico-vestibulares, y la supresión de esta condición causa la desintegración del movimiento.


Las tres unidades funcionales.

Queda dicho que, los procesos mentales humanos son sistemas funcionales complejos, que no están localizados en áreas estrictas, sino que funcionan a través de la participación de grupos de estructuras cerebrales que trabajan concertadamente, cada una de las cuales efectúa su particular aportación a la organización.
 
Ahora la primera tarea es descubrir las unidades funcionales básicas que componen el cerebro humano, así como, el papel que ejecutan cada una de ellas en las formas complejas de actividad mental.

Se distinguen tres unidades funcionales del cerebro cuya participación es necesaria para todo tipo de actividad mental: 
(1) Unidad para regular el tono o la vigilia; 
(2) unidad para obtener, procesar y almacenar la información; 
(3) unidad para programar, regular y verificar la actividad mental. 

Los procesos mentales en general y su actividad consciente en particular siempre tienen lugar con la participación de las tres unidades, cada una de las cuales tiene su papel que ejercer en los procesos mentales y aporta su contribución a la realización de éstos.

Cada una de estas unidades es de estructura jerárquica y consiste al menos, en tres zonas corticales superpuestas una sobre otra: el área primaria -de proyección- recibe impulsos y los envía a la periferia; la secundaria, -de proyección-asociación- donde la información que recibe es procesada o donde se preparan los programas; la terciaria, -zonas de superposición- últimos sistemas en desarrollarse en los hemisferios cerebrales y responsables de las más complejas formas de actividad mental que requieren la participación concertada de muchas áreas corticales.

1ª unidad: regulación del tono y la vigilia.
El estado de vigilia es esencial para que todo proceso siga su curso correctamente. Solo en un estado óptimo de vigilia es posible que se reciba y analice la información, que los sistemas de conexiones puedan llegar a la mente, que su actividad sea programada y comprobado el curso de sus procesos mentales, corregir errores, y mantener su actividad el tiempo debido.
Esta regulación precisa es imposible durante el sueño. La actividad organizada requiere el mantenimiento de un nivel óptimo de tono cortical.
La excitación se extiende desde el tallo cerebral sobre la red nerviosa conocida como la formación reticular, graduando el nivel del tono poco a poco. Ascendiendo hacia las estructuras superiores como el tálamo, núcleo caudado, hasta el neocórtex. Estas estructuras fueron llamadas sistema reticular ascendente, jugando un papel decisivo en la activación del córtex y la regulación del estado de su actividad.
Otras fibras de la formación reticular corren en dirección descendente desde el córtex al mesencéfalo, hipotálamo y tallo cerebral. Estas dos secciones de la formación reticular, ascendente y descendente constituyen un sistema dispuesto verticalmente capaz de modificar el tono del córtex, pero también bajo la influencia de éste y adaptándose fácilmente a las condiciones ambientales durante el curso de la actividad.
Con esto se introdujo un nuevo principio, la estructura vertical de todas las estructuras del cerebro. Acabando con el concepto de independización y localización de las áreas. 
Con la descripción de la formación reticular se descubrió la 1º unidad funcional del cerebro, sistema que mantiene el tono y la vigilia y que regula estos estados según la demanda que confronta al organismo.
Una lesión en estas zonas conduce a un elevado descenso del tono y a la aparición de un estado de sueño e incluso algunas veces a un estado de coma.
La formación reticular también tiene funciones inhibidoras. Su acción. activadora o inhibidora, afecta a todas las actividades sensoriales y motoras.
El sistema nervioso siempre muestra un cierto tono de actividad característica de toda actividad biológica.

1º fuente de activación. La primera fuente son los procesos metabólicos del organismo o dicho de otra manera su economía interna. Los procesos metabólicos que conducen al mantenimiento del equilibrio interno del organismo -homeostasis- en sus formas más simples están conectados con la respiración y la digestión, metabolismo del azúcar, proteínas, secreción interna, etc., regulados todos por el hipotálamo. La formación reticular de la médula y el mesencéfalo, estrechamente conectada con el hipotálamo juega un papel importante en esta activación vital.
Otras formas más complejas de esta activación se relacionan con los procesos metabólicos organizados de ciertos sistemas conductuales innatos, conocidos como sistemas de -o reflejo incondicionado- sexual y de alimentación. Los procesos metabólicos y humorales son la fuente de activación.
La diferencia yace en la distinta complejidad de su organización y en que los procesos más elementales evocan solo respuestas automáticas primitivas en relación con la deficiencia de oxígeno y la liberación de sustancias de reserva.
Mientras los segundos están organizados en sistemas conductuales complejos. Como resultado de su acción se satisfacen las necesidades apropiadas y se restaura el equilibrio de la economía interna. Para que ocurra esto es necesaria una activación específica muy selectiva y las formas biológicas de esta activación alimenticia y sexual están bajo la responsabilidad de los núcleos superiores de la formación reticular mesencefálica, diencefálica y límbica.

2ª fuente de activación. Es de origen completamente diferente. Está conectada con la llegada de estímulos del mundo exterior y conduce a la producción de formas completamente diferentes de activación, manifestadas como un reflejo de orientación.
El hombre vive en un mundo de constante información. La necesidad de ésta a veces es tan grande como la necesidad de metabolismo orgánico.
Si una persona es excluida de este flujo constante de información, cae dormida y solo puede ser despertada por un nuevo impulso de información.
Una persona normal tolera difícilmente esa restricción con el mundo exterior.
Como se ha comprobado, la exclusión de información se hace intolerable y se producen alucinaciones. Es por ello natural que haya medios especiales para proveer información tónica al cerebro, en especial en la formación reticular, usando como fuente del flujo la excitación de los órganos sensoriales.
El hombre vive en un entorno que cambia continuamente y que requieren un nivel de alerta alto. Lo que hace movilizar al organismo para responder a sorpresas desagradables.
Esto es el reflejo de orientación que constituye una forma importante de actividad investigadora.
El nexo entre el reflejo de orientación y la forma de trabajo de la formación reticular y el sistema límbico no es siempre idéntico.
Se han descrito diversas formas tónicas de reacciones. Están ligadas con diferentes estructuras. Tálamo, núcleo caudado e hipocampo están vinculados con el sistema del reflejo.
Cada persona ante una situación requiere la comparación de los estímulos nuevos con los antiguos. Este es un mecanismo que permite procesos de habituación.
Y es el vehículo por el que el mecanismo del reflejo orientador está unido a los mecanismos de la memoria.
Muchas neuronas del hipocampo y del núcleo caudado que no tienen funciones modales específicas son responsables de esta función comparativa, reaccionando a la aparición de estímulos nuevos y bloqueando su actividad ante estímulos repetidos.
La activación o inhibición -función moduladora- es una fuente vital de regulación de los estados tónicos del córtex que se asocian con las formas más complejas del reflejo orientador, no de carácter instintivo sino de un reflejo vital más complejo.

3ª fuente de activación. Esta es la más interesante en la que la primera unidad cerebral juega la parte más íntima.
Los procesos metabólicos o un flujo directo de información que evoque un reflejo orientador no son las únicas fuentes de actividad.
Gran parte de la actividad humana se evoca por intenciones y planes, por proyectos y programas que se forman durante la vida consciente, que son sociales y que se efectúan con la íntima participación, primero externa y después interna, del lenguaje.
Cada intención define una cierta meta y evoca un programa de acción. Cada vez que la meta es alcanzada la actividad se detiene, pero si no se alcanza conduce a una mayor movilización de esfuerzos.
El cumplimiento de un plan requiere una cierta cantidad de energía y solo es posible si se mantiene un cierto nivel de actividad.
Las conexiones descendentes desde el córtex a las formaciones cerebrales inferiores son las que transmiten la influencia reguladora recibiendo del cerebro más antiguo su carga de energía.
Además de las funciones específicas motoras y sensoriales, el córtex también realiza funciones activadoras no específicas, así como influencias activadores o inhibidoras sobre las estructuras inferiores del cerebro.
Las zonas mediales de los hemisferios pertenecen en cuanto a su origen y estructura, al paleo córtex, archi córtex y córtex intermedio y mantienen conexión estrecha con el tallo cerebral.
Los autores antiguos denominan a estas estructuras rinencéfalo y otros posteriores la denominaron cerebro visceral.
Sin embargo, ninguna de estas denominaciones es completamente acertada ya que su función comprende procesos de conciencia y memoria.
La principal misión de estas zonas no es la comunicación con el exterior sino la regulación del estado general del tono y el control sobre las emociones e inclinaciones.
En este sentido pueden consideradas como un sistema superpuesto a la estructura del tallo cerebral y la formación reticular.
Ninguna de las neuronas de estas zonas posee una especificidad modal definida, pero responde activamente a los cambios en el estado del organismo.
Las lesiones nunca causan alteraciones en la gnosis y la praxis.
Las características de todos los pacientes de este grupo son definidos por apagamiento de tono con tendencia hacia un estado akinético y a fatigarse rápidamente.

Así pues, los sistemas de la primera unidad funcional no solo mantienen el tono cortical, sino que también experimentan la influencia diferenciadora del cortex, y trabaja en estrecha colaboración con los niveles superiores del córtex.




2ª unidad: recepción, análisis y almacenaje de la información. / regiones laterales del neocórtex en la superficie convexa de los hemisferios de la que ocupa las regiones posteriores incluyendo las regiones visual (occipital), auditiva (temporal) y sensorial general (parietal) /

Estructura histológica no de red nerviosa continua sino en neuronas aisladas situadas en las partes del córtex ya mencionadas.
Los sistemas de esta unidad están adaptados a la recepción de estímulos que viajan desde la periferia hacia el cerebro, a su análisis en un gran número de elementos muy pequeños y a su combinación o síntesis dentro de los sistemas funcionales completos.
Consiste en partes que poseen una especificidad modal muy alta, estando adaptadas para la recepción de información visual, auditiva, vestibular, o sensorial general.
También incorporan los sistemas centrales de recepción olfatoria y gustativa.
Está formada por áreas primarias o de proyección del córtex que son neuronas de la IV capa aferente.
Las neuronas tienen un alto grado de diferenciación preservando su especificidad modal estricta. Las zonas primarias también contienen células de carácter multimodal que responden a varios tipos de estímulos. 
Las áreas primarias o de proyección del córtex de esta unidad están rodeadas por sistemas de zonas corticales secundarias (o gnósticas) superpuestas a ellas, en las cuales la capa aferente IV cede su posición dominante a las capas II y III.  
Las principales zonas modalmente específicas del segundo sistema están construidas de acuerdo con un principio único de organización jerárquica.
La actividad gnóstica humana nunca ocurre respecto a una sola modalidad aislada, y más aún la representación, que es un proceso complejo resultado de una actividad polimodal, basado en un trabajo combinado de un sistema completo de zonas corticales. 
El trabajo de las zonas terciarias de las regiones corticales posteriores es esencial no solo para la integración adecuada de la información sino también para la transición de las síntesis directas visualmente representadas al nivel de los procesos simbólicos u operaciones con significados verbales, con estructuras gramaticales y lógicas complejas con sistemas de números y relaciones abstractas.
Las zonas terciarias de la región cortical posterior juegan un papel esencial en la conversión de la percepción concreta en pensamiento abstracto.

Es posible distinguir tres leyes básicas que gobiernan la estructura de trabajo de las regiones corticales individuales que componen el segundo sistema cerebral.

La primera es la ley de la estructura jerárquica de las zonas corticales. Las relaciones entre estas zonas de este sistema no permanecen iguales, sino que cambian en el curso del desarrollo ontogenético.
En el niño, la formación de zonas secundarias que trabajen adecuadamente no podría ocurrir sin la integridad de las zonas primarias que constituyen su base y el trabajo adecuado de las zonas terciarias sería imposible sin el desarrollo adecuado de las zonas secundarias que suministran el material necesario para la creación de síntesis cognitivas superiores.
A la inversa, en el adulto con sus funciones psicológicas superiores completamente formadas, las zonas corticales superiores han asumido el papel dominante. Las zonas terciarias supriores del córtex controlan el trabajo de las zonas secundarias que están subordinadas a ellas.
Y si estas zonas se ven afectadas por una lesión las zonas terciarias tienen una función compensatoria.
En la última etapa de la ontogénesis la línea principal de interacción transcurre desde arriba hacia abajo. El córtex cerebral adulto muestra la dependencia de las zonas inferiores respecto a las superiores, al contrario que en la infancia.

La segunda ley que gobierna el trabajo de esta unidad funcional puede ser expresada como la ley de especificidad decreciente de las zonas corticales jerárquicamente organizadas que la componen. Las áreas corticales secundarias, con predominio de neuronas asociativas poseen una especificidad menor que las zonas primarias, que tienen la máxima especificidad.

La ley de especificidad decreciente es otro aspecto de la ley de estructura jerárquica.

La tercera ley fundamental que gobierna el trabajo de la segunda unidad funcional es la ley de lateralización progresiva de funciones que implica su progresiva transferencia desde las áreas corticales primarias hacia las secundarias y hacia las terciarias.

Las áreas corticales primarias de ambos hemisferios cuya estructura se basa en el principio de la proyección somatotópica tienen papeles idénticos. Cada una de ellas es la proyección de las superficies receptoras contralaterales y no se plantean problemas sobre la dominación de las áreas primarias de uno u otro hemisferio.
La situación es diferente en las áreas secundarias y terciarias.
Con la aparición de la habilidad de la mano derecha -asociada al trabajo y que se remonta a una etapa temprana de la historia del hombre-, y más tarde con la aparición de otros procesos relacionados como el lenguaje, comienza a presentarse un cierto grado de lateralización de funciones, no encontrado en los animales inferiores pero que en el hombre ha llegado a ser un principio importante de la organización cerebral.

El hemisferio izquierdo -en las personas diestras- se ha hecho dominante y empieza a asumir las funciones del lenguaje. El hemisferio derecho desconectado de la actividad de la mano derecha o del lenguaje ha permanecido subdominante.
Este principio de lateralización de funciones se ha convertido en un decisivo principio de la organización funcional del córtex cerebral.
El hemisferio izquierdo comienza a ejercer un papel esencial en la organización cerebral del lenguaje, así como en la organización de todas las formas superiores de actividad cognitiva -la percepción organizada en esquemas lógicos, la memoria verbal activa, el pensamiento lógico.
Mientras el hemisferio derecho ejerce un papel subdominante en la organización de estos procesos. Las funciones de las zonas secundarias y terciarias del hemisferio izquierdo -dominante- comienzan a diferir radicalmente de las funciones de las respectivas zonas del hemisferio derecho -no dominante-.

Este papel rector del hemisferio izquierdo como principio de lateralización progresiva de funciones distingue acusadamente la organización del cerebro humano de la de los animales cuya conducta no está organizada con la estrecha participación del lenguaje.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que no siempre se encuentra la absoluta dominancia de un hemisferio sobre otro y que la ley de lateralidad es solo relativa.
Solo una cuarta parte de las personas son completamente diestras y solo un tercio muestran una clara dominancia del hemisferio izquierdo. El resto se distingue por una dominancia relativamente ligera y en una décima parte la dominancia es totalmente ausente.

Breve sumario de lo dicho:

El segundo sistema funcional del córtex cerebral es un sistema para la recepción, codificación y almacenaje de la información.
Se localiza en las divisiones posteriores de los hemisferios cerebrales e incorpora las regiones visuales, -occipital-, auditivas, -temporal-, y sensorial general -parietal-, del córtex.
La organización de estas estructuras es jerárquica, pues están subdivididas en; áreas primarias -de proyección-  que reciben la información y la analizan; áreas secundarias -de proyección-asociación- responsables del codificado -síntesis- y de la conversión de las proyecciones somatotopicas  en organización funcional, y zonas terciarias -o de solapamiento- responsables del trabajo concertado  de los distintos analizadores  y de la producción de esquemas supramodales -simbólicos- bases de la forma compleja de actividad gnóstica.
Estas zonas jerárquicamente organizadas trabajan de acuerdo con el principio de especificidad modal decreciente y lateralización funcional creciente, a través de las cuales el cerebro puede desarrollar sus más complejas formas de trabajo. En la base de todo tipo de actividad cognitiva humana ligados por su origen con el trabajo y estructuralmente con la participación del lenguaje en la organización de los procesos mentales.


3ª Unidad: programación, regulación y verificación de la actividad.

La recepción, codificación y almacenaje de la información es solo un aspecto del proceso cognitivo humano. Otro de sus aspectos es la organización de la actividad consciente. Esta tarea está implícita en el 3º sistema funcional.

El hombre no reacciona pasivamente a la información que recibe, sino que crea intenciones, forma planes y programas de sus acciones, inspecciona su ejecución y regula su conducta para que esté de acuerdo con estos planes y programas, finalmente verifica su actividad consciente, comparando los efectos de sus acciones con las intenciones originales, corrigiendo cualquier error que haya cometido.

Todos estos procesos de actividad consciente requieren sistemas cerebrales muy distintos de los que hemos descrito anteriormente.

Si en los trabajos más simples hay siempre zonas aferentes y otras efectoras, así como un sistema de feedback que actúa como servomecanismo de control, son aún más esenciales unas estructuras especiales neuronales de este tipo para el trabajo cerebral cuando es necesaria la regulación de la actividad consciente compleja.

Estas tareas son desempeñadas por las estructuras de la 3ª unidad cuyas funciones se acaban de describir. Están localizadas en las regiones anteriores de los hemisferios antepuestas al giro precentral. El canal de salida para esta unidad es el córtex motor.

Contiene células piramidales gigantes cuyas fibras van hacia los núcleos motores espinales y hacia los músculos, formando una gran vía piramidal. Es de carácter proyeccional. Sus partes superiores son el origen de fibras que conducen a las extremidades inferiores, sus partes mediales conducen a las extremidades superiores del lado contralateral, mientras que las partes inferiores originan fibras que se dirigen a los músculos de la cara, labios y lengua.

El córtex motor proyectivo no puede trabajar aislado, todos los movimientos requieren en mayor o menor grado un fondo tónico, proporcionado por los ganglios basales y las fibras del sistema extrapiramidal.

En el 3º sistema eferente, los procesos transcurren en dirección descendente comenzando en los niveles superiores de las zonas secundaria y terciaria, donde los programas y planes motores se forman y pasando después a las estructuras del área motora primaria que envía los impulsos motores a la periferia.

La segunda característica que distingue el trabajo de la 3º unidad eferente del córtex respecto a la 2ª unidad aferente, es que la unidad no contiene en sí misma un número de diferentes zonas modalmente específicas que representan analizadores individuales, sino que consiste enteramente en sistemas de tipo motor, eferente, y está bajo la constante influencia de estructuras de la unidad aferente.  

El papel de la zona secundaria principal de la 3ª unidad es ejercido por las áreas premotoras de la región frontal. La estimulación de estas partes del córtex no da lugar a contracciones somatotopicas definidas de músculos individuales, sino a grupos de movimientos sistemáticamente organizados -volver los ojos, la cabeza, o todo el cuerpo y movimientos de asir con las manos- lo que evidencia el papel integrativo de estas zonas corticales en la organización del movimiento.

Otro punto importante es que la excitación se extiende a las partes más distantes.Las áreas premotoras pueden clasificarse entre las divisiones secundarias del córtex y puede considerarse que ejercen el mismo papel organizador con respecto a los movimientos que el ejercido por las zonas secundarias.  

La parte más importante de esta 3ª unidad son los lóbulos frontales, más precisamente las divisiones prefrontales, que a causa de no contener células piramidales son conocidas como el córtex frontal granular. Ejercen un papel decisivo en la formación de intenciones y programas, así como en la regulación y verificación de las más complejas formas de conducta. Una característica distinta de la región prefrontal es que tiene un sistema muy rico de conexiones, tanto con los niveles inferiores del cerebro como con todas las demás partes del córtex. Estas conexiones tienen carácter de ida y vuelta y están en una posición muy favorable para la recepción y síntesis del complejo sistema de impulsos aferentes de modo que pueden regular todas estas estructuras.

Es importante señalar que los lóbulos frontales están conectados con la formación reticular por haces bien desarrollados de fibras ascendentes y descendentes y que reciben de los sistemas de la 1ª unidad corrientes particularmente intensas de impulsos que los cargan con el tono energético apropiado. La presencia de influencias inhibidoras, activadoras y moduladoras sobre la formación reticular han sido ampliamente comprobadas. 

El córtex prefrontal juega un papel esencial en la regulación del estado de actividad, cambiando según las complejas intenciones y planes y con la ayuda del lenguaje. Esta región no madura hasta una época muy tardía en la ontogénesis y hasta los 4 a los 7 años, no está completamente preparada para la acción. Tiene un poderoso desarrollo en las etapas posteriores de la evolución y en el hombre ocupan una cuarta parte de la masa total del cerebro. Desempeña además otras funciones directamente relacionadas con la organización de la actividad. Con conexiones de ida y vuelta con las estructuras inferiores del tallo cerebral y diencéfalo, y también con todas las demás partes del córtex. Con abundantes conexiones entre los lóbulos y las regiones temporal, parietal y occipital, con la región límbica. Con un rico sistema de conexiones aferentes y eferentes entre las diversas áreas. 

Aún más, las porciones terciarias de los lóbulos frontales constituyen una superestructura sobre todas las demás partes del córtex, realizando un función mucho más universal de la regulación general de la conductaLa principal característica distintiva de la regulación de la actividad consciente humana es que esta regulación ocurre con la estrecha participación del lenguajeMientras que otras actividades más elementales pueden darse sin la participación del lenguaje, los procesos mentales superiores se forman y tienen lugar sobre la base de la actividad del lenguaje.



       Cuadro extraído del libro: Filogénesis de la Motricidad - Vitor da Fonseca - G. Nuñez Editor -

Interacciones entre las tres principales unidades funcionales del cerebro

Ninguna de estas unidades puede desarrollar una forma de actividad completamente independiente. La estructura sistémica compleja de los procesos psicológicos tiene lugar mediante el trabajo conjunto de las tres unidades, cada una de las cuales aporta su propia contribución.
Por ejemplo, sería un error considerar que la sensación y la percepción son procesos meramente pasivos. La sensación y más aún la percepción se consideran procesos activos que incorporan tanto componentes aferentes como eferentes. 
El carácter activo de los procesos perceptivos complejos es aún más obvio. La percepción siempre se basa en el uso de movimientos activos, buscadores, recogiendo datos. 
En todos los canales sensoriales se producen movimientos musculares no solo de los órganos concretos sino de otras zonas allegadas. 
Por otra parte, la percepción tiene lugar gracias a la acción combinada de las tres unidades cerebrales. La primera proporcionado el tono cortical necesario, la segunda realizando el análisis y la síntesis de la información, y la tercera proporcionando los movimientos de búsqueda.
La situación es similar para el movimiento voluntario y la acción. 
El movimiento voluntario y sobre todo la manipulación de objetos se basa en el trabajo combinado de diferentes partes del cerebro. Aportando nuevamente tono muscular adecuado, la percepción del movimiento, planes para la ejecución, regulando y comprobando el transcurso del movimiento y el carácter organizacional e intencional.




martes, 19 de febrero de 2019

MICROCOSMOS - SIMBIOGÉNESIS - Lynn Margulis



MICROCOSMOS
Lynn Margulis & Dorion Sagan 

(Recopilación por Joaquín Benito Vallejo)



Lynn Margulis -1938- 2011- llamada de soltera Lynn Petra Alexander, toma su apellido de su segundo marido: Thomás Margulis, cristalógrafo con quien tuvo 2 hijos. Anteriormente estuvo casada con Carl Sagan, astrónomo, cosmólogo y astrofísico muy conocido por sus diversos libros y programas de TV, con quien tuvo otros 2 hijos. Dorion escribe el presente libro colaborando con su madre. Fue titulada en zoología y genética y catedrática de biología evolutiva, así como codirectora del departamento de biología planetaria de la Nasa entre otras cosas. Miembro de la Academia nacional de las Ciencias de Estados Unidos desde 1983, de la Academia Rusa de Ciencias Naturales desde 1997 y de la Academia Americana de Artes y Ciencias desde 1998.En 1999 recibió la Medalla Nacional de Ciencia. Autora de casi 200 artículos de todo tipo. 
A últimos de los años 60, L. Margulis y el físico británico J. Lovelock, lanzaron la polémica y célebre hipótesis de que la Tierra y todos sus seres vivos constituyen una entidad compleja autorregulada, al que llamaron Gaia. Esta hipótesis señala que es la propia vida la que ha modificado las condiciones de la Tierra. En lugar de seguir el planteamiento clásico que señalaba que la vida había aparecido porque el planeta contaba con ciertas características propicias, los seguidores de Gaia afirmaban que eran los organismos vivos, los responsables de los cambios que convierten a la Tierra en un caso único en el sistema solar. De esta forma, la hipótesis mantiene que el medio ambiente y la vida están interaccionando continuamente, formando un todo sin importar si se trata de materia orgánica o inorgánica.
Hay que combinar ambas concepciones, no son contradictorias. Por un lado, para que surgieran los primeros organismos vivos, debiera haberse establecido previamente, unas condiciones ambientales que lo posibilitaran. Por otro, una vez que se establece la vida en la tierra, los seres vivos van transformando sus condiciones continuamente. Y ambos medios, tierra y seres vivos forman una unidad común en la que la transformación es mutua.
Margulis es autora de la teoría de la simbiogenésis, que explica el origen de las primeras células con núcleo, a partir de la fusión de bacterias primitivas, hace miles de millones de años.

 Según esta teoría, las endosimbiosis seriadas acaban provocando una transferencia de material genético entre los organismos participantes, de modo que se forma un nuevo organismo que incorpora los simbiontes que lo originaron.

La teoría endosimbiótica, propone que las células eucariotas -con núcleo-  (células de animales, plantas, hongos y protoctistas) se habrían originado a partir de diferentes células procariotas -sin núcleo- (bacterias) mediante una relación simbiótica que llegó a ser permanente. Según Margulis, estas células procariotas originan las mitocondrias, los cloroplastos y otros orgánulos


La expuso por primera vez en 1967. Las investigaciones de las últimas décadas han venido confirmando en casi todos sus puntos su teoría. No la consiguió cerrar totalmente, ya que la hipótesis de la incorporación de las espiroquetas no se considera probada. La autora afirmó que los organismos complejos que se presentan como los pasos finales del sistema evolutivo están compuestos por comunidades de seres menos complejos. En concreto, su hipótesis señalaba a las bacterias como las responsables de la complejidad final de los organismos. Mientras que tradicionalmente se consideraba a los organismos pluricelulares (animales, plantas, etc.) como seres individuales, Margulis afirmó que eran comunidades de células que se autoorganizaban, siendo el auténtico motor de la evolución. Esta teoría entró en contradicción con los estudios más asentados sobre la síntesis evolutiva.

Las aportaciones de Lynn fueron recibidas en un primer momento con escepticismo; recibió numerosos rechazos antes de poder publicar el resultado de sus investigaciones, consideradas heterodoxas. Fue muy habitual encontrar su nombre en prestigiosas revistas científicas, a pesar de que, en muchas ocasiones, sus trabajos chocaban con las teorías hegemónicas del momento. Por ejemplo, su investigación Sobre el origen de la célula mitótica fue rechazada quince veces antes de ser publicada en 1967. Su primer libro completo vio la luz en 1970. Al igual que ocurría con sus artículos, tampoco esta publicación resultó sencilla: la primera editorial a la que lo había presentado rechazó el proyecto tras analizarlo durante cinco meses. Margulis nunca dejó de trabajar. De hecho, falleció el día 22 de noviembre de 2011 mientras estaba en su laboratorio intentando encontrar la única pieza que le faltaba para completar su teoría endosimbiótica cuando sufrió un derrame cerebral.
Se considera que, científicos como Lynn Margulis cambiaron la visión establecida que había respecto al mundo que nos rodea y del cual formamos parte, proporcionando una de las teorías más revolucionarias de la historia de la evolución. 

Su idea central, hermosa y sorprendente es: que la esencia de la vida y su progreso evolutivo ha sido y es la asociación y colaboración entre los diversos organismos vivos desde los microbios hasta nosotros, no la competencia ni la lucha entre ellos. 

Quizá en esta cuestión radicara el rechazo largo a ser admitidas sus teorías. La antigua visión, -antropocentrista y capitalista- equivocada, y aún vigente por otra parte, tiene dos distintas ramificaciones. Una: la de que la especie humana es la especie elegida, reina de la creación con todos los derechos sobre el planeta y sobre las demás especies. Esa idea de grandeza de la especie humana se rompe con la teoría de Margulis al enunciar que prácticamente descendíamos y dependemos de las bacteria. La otra ramificación:  la de que la evolución y la supervivencia de los seres vivos radica en la lucha competitiva entre ellos. Esta visión también es echada por tierra al enunciar que la evolución está basada en la asociación y la colaboración entre los seres vivos, no en la competencia entre ellos.

Esta visión “científica” enunciada por Margulis, sobre el nacimiento de la vida y de su evolución, basada en la colaboración continua entre los diversos organismos vivos, es similar y correlativa a la que biólogos y etólogos diversos anteriores a Margulis, han defendido también, mostrando como los animales colaboran entre sí de diversa forma, tanto dentro de la misma especie como con otras especies ajenas, y que es esa colaboración la raíz del cuidado de las crías y de la empatía entre ellas, así como de su evolución -ver; Bekof, Eibl-Eibesfeld, Maturana, Montagu, entre otros-.


En contra de la visión expuesta anteriormente, como hemos mencionado, sigue aún vigente la otra idea, más conocida y defendida con más enconamiento, que está a favor de que la evolución radica en la ley del más fuerte, sintetizada en que son los seres más fuertes los que sobreviven.

Esta versión “ideológica”, no científica, ha sido desarrollada por el sistema capitalista, -basada en una mala interpretación interesada- sobre Darwin, cuando decía que son los individuos más aptos los que sobreviven-. Esta idea central de la competencia y la ley del más fuerte, extraída de Darwin ha sido malinterpretada, ya que Darwin hablaba de los individuos más aptos, como los que tenían la capacidad de una mejor adaptación al medio, motivo por el cual eran los que tenían más posibilidades de supervivencia. Esa mayor capacidad de adaptación emulada por Darwin fue traducida como la ley del más fuerte. En lugar de traducir: los más aptos son los que sobreviven y explicar el significado de la palabra “aptitud”, que es el que ya hemos dicho -capacidad de adaptación al medio-, es traducido como los más fuertes son los que sobreviven -apto no es igual a fuerte-. Y de esta idea del más fuerte se extrapola la de la competencia, la agresividad, como las leyes que el hombre ha de desempeñar para triunfar en la vida

La vida ha progresado a la vez que ha transformado el entorno, el planeta tierra. Nada es exclusivo de la especie humana, al contrario. Los microbios cubren nada menos que las cinco sextas parte de la historia de la vida. Viven en nosotros y nosotros en ellos. Ellos nos han inventado, al ser ellos los que establecieron las bases fundamentales en las que se basa cualquier forma de vida.

La idea central es la simbiosis, es decir:
 seres simples especializados en diferentes funciones, establecen sucesivas alianzas y pactos generando super-estructuras cada vez más generales y complejas
La idea de competencia y supervivencia del más apto desaparece, frente a esta nueva idea basada en la interacción continua, la cohabitación y la mutua dependencia de las distintas especies.


-La simbiosis -unión de distintos organismos para formar nuevos colectivos- ha resultado ser la más importante fuerza de cambio sobre el planeta tierra-.


El libro trata de las inextricables conexiones entre todos los seres vivos del planeta tanto los que existen como los innumerables organismos que les precedieron. Esto nos hará contemplar el mundo de manera muy diferente a como pensábamos hasta ahora.

El individualismo no tiene razón de ser en la naturaleza

La biosfera es una entidad con una unidad propia, un inmenso sistema vivo e integrado, un organismo.

La naturaleza no es de nuestra propiedad ni tampoco un patrimonio recibido, como un parque temático, jardín zoológico o jardín universal.

Esta sigue siendo la forma fácil y superficial de contemplar el mundo
Los humanos se han comportado siempre como la especie dominante del planeta, como si la tierra les perteneciera y estuviera sometida a su control y disfrute. 
Y esto lo ha promulgado sobre todo, la religión católica.

Pero afortunadamente Lynn Margulis nos muestra una visión más auténtica y humilde. La especie humana está recién llegada. Quizá se encuentre en una fase muy infantil en la que está empezando a desarrollarse y aprendiendo a ser humanos, como un hijo inmaduro.

Necesitamos un mejor conocimiento de nuestra historia. Creíamos haber sido la especie elegida puesta aquí por un organizador llamado Dios.

El origen de nuestra estirpe se remonta a 3800 millones de años cuando se formó la primera célula. Ella es el antepasado más remoto de todos, todos, los seres vivos surgidos más tarde incluido el ser humano.

Pero, a pesar de nuestra arrogancia, no hemos progresado mucho respecto a los microorganismos antepasados nuestros. Estos microorganismos forman parte de nosotros. O, mejor dicho, nosotros formamos parte de ellos. Esto, por otra parte, es un poema épico maravilloso, la gran epopeya de la vida.

Este libro es fascinante. Narra el periodo más largo de la evolución de la biosfera: un lapso de 2500 millones de años, a lo largo del cual, nuestros antepasados los microorganismos, establecieron la mayoría de las normas y regulaciones para la convivencia. Hábitos que los humanos deberíamos estudiar detenidamente para encontrar soluciones a nuestra supervivencia.

Se ha pasado por este largo periodo sin darle demasiada importancia, como si la vida hubiera empezado en los vertebrados y lo anterior no valiera. Pero es a la inversa. 
Las primeras bacterias aprendieron ya casi todo lo que hay que saber sobre la vida.

 Quizá hayamos compartido una fase común más larga de lo que creíamos. Ahí queda como un fósil enterrado nuestro propio nombre. La palabra utilizada para denominar la tierra al principio de las lenguas indoeuropeas hace miles de años, era “dhghem”. A partir de esta palabra que significa tierra, surgió la palabra humus que es el resultado del trabajo de las bacterias en el suelo. Y para darnos una lección, de la misma raíz surgieron humano y humilde. Este es el esbozo de la parábola filológica.

¿Qué relación existe entre los humanos y la naturaleza? 
El nombre científico que Linneo dio a nuestra especie es Homo sapiens sapiens, que significa hombre sabio, sabio. Margulis y Sagan proponen humildemente y un poco en broma, que se bautice a la humanidad como Homo insapiens insapiens, es decir, “hombre sin sabiduría, sinsabor”.

Nos gusta creer que regimos la naturaleza, “el hombre es la medida de todas las cosas” dijo Protágoras hace 2400 años, pero no somos tan regios como creemos. 
Con este libro intentaron hacer trizas el ropaje dorado que sirve de propia imagen a la humanidad, para desvelar que nuestra imagen auto-aumentada no es más que la de un loco a escala planetaria.

Los humanos hemos sido durante mucho tiempo el equivalente planetario o biosférico del ego freudiano que desempeña el papel ridículo de payaso de circo cuyos gestos intentan persuadir al público de que todos los cambios que se llevan a cabo en escena obedecen a sus órdenes. 

Nos parecemos a ese payaso en casi todo, aunque el egotismo humano en relación con la naturaleza no suele tener ni pizca de gracia. 
Freud sigue diciéndonos: solo los más jóvenes entre el público se dejan engañar por el ego
Quizá nuestra credulidad sobre la ecología planetaria sea resultado también de nuestra inmadurez colectiva como una de las muchas especies que comparten la tierra. 
Pero aunque fuésemos el niño aplicado de la naturaleza, no somos esa presunción científica: “la especie más evolucionada”. 

El químico atmosférico James Lovelock equipara a una guerra, la relación existente entre los humanos y la naturaleza. Dave Foreman dice que los humanos somos un cáncer que la está consumiendo. (Sin yo saber esta mención, publiqué hace tiempo en mi blog que “el capitalismo neoliberal es un cáncer para la humanidad”. Y continuaba diciendo que no solo para la humanidad sino para el planeta entero. Y explicaba las razones de ello: en síntesis, el expolio al que estaban sometiendo a la tierra. Y también aclaraba que no era el hombre en general el depredador, sino el sistema capitalista)

Los autores de este libro invierten la visión normalmente exagerada de la humanidad y tratan al homo sapiens como una clase de permutación final en la larga evolución de los habitantes de la tierra más diminutos, de más edad y con más capacidad de adaptación, es decir, las bacterias. 

Gaia, el sistema fisiológico de la vida en la tierra podría sobrevivir a la desaparición de nuestra especie, mientras que los humanos no podríamos persistir separados de los microorganismos.

Contrariamente a la visión neodarwiniana de la evolución, concebida como un conflicto absoluto en el que solo sobreviven los más fuertes, Microcosmos estimula otra alternativa esencial: una visión interactiva y simbiótica de la historia de la vida en la tierra.

Teniendo en cuenta que las luchas competitivas por el territorio, los recursos y el poder, desempeñan un papel importante en la evolución, también hemos demostrado la importancia crucial de la asociación entre organismos de diferentes especies, la simbiosis, como uno de los promotores más significativos en la producción de innovaciones evolutivas.

Es importante aplicar las leyes de la cooperación biológica, al terreno de lo político. La vida es más que un simple juego mortal en que las acciones de engañar y matar aseguran la inyección del gen más espabilado a la siguiente generación, es, por el contrario, la unión simbiótica y cooperativa lo que permite triunfar a los que se asocian.

Podemos reconocer a nuestra especie no como dueña sino como compañera: participamos en una asociación callada con los organismos foto-sintéticos que nos nutren: la proporción de oxígeno, las bacterias heterótrofas y los hongos que transforman nuestros desechos.

Ningún designio político ni ningún avance tecnológico es capaz de disolver esta asociación.

Un compromiso de los autores del libro y de la especie humana en general, puede ser la introducción de biosferas en otros planetas. Una manera de reproducción del sistema vivo planetario -el verdadero nexo de comportamiento fisiológico de toda forma de vida en la tierra-. 
La expansión y la reproducción de la biosfera, la producción de ecosistemas materialmente cerrados y energéticamente abiertos, en la Luna, en Marte y más allá incluso, dependen de la humanidad en su más amplio sentido, como un fenómeno tecnológico y planetario.

En Microcosmos se rememora la historia evolutiva desde la nueva perspectiva de las bacterias. 
Estos organismos, de manera individual o en agregados multicelulares, de escaso tamaño y con una enorme influencia en el ambiente, fueron los únicos habitantes de la tierra desde el origen de la vida, hace casi 4000 millones de años, hasta que se originaron las células nucleadas, unos 2000 millones de años más tarde. 

Las primeras bacterias eran anaeróbicas, se envenenaron con el oxígeno que algunas de ellas liberaban como producto residual. Respiraban en una atmosfera que contenía compuestos energéticos como el sulfuro de hidrógeno y el metano. 

Desde la perspectiva microcósmica, la existencia de las plantas y de los animales, incluida la especie humana, es reciente. 
Podría tratarse de fenómenos pasajeros en un mundo microbiano mucho más antiguo y fundamental. 

Dos mil millones antes de que surgiera cualquier animal o planta ya existían microorganismos simbióticos consumidores de energía, tenían capacidad de nutrición, movimiento, mutación, recombinación sexual, fotosíntesis, reproducción y podrían proliferar desmesuradamente.

¿Qué es el ser humano? ¿Y la tierra? ¿Qué relación existe entre ambos, si es que se trata de dos cosas distintas? 

Microcosmos plantea estos amplios interrogantes desde la perspectiva particular de un planeta cuya evolución ha sido principalmente un fenómeno bacteriano. 
Esta perspectiva poco tenida en cuenta antes es muy útil, incluso esencial, para compensar la visión antropocéntrica tradicional que sobrevaloraba de manera inapropiada a la especie humana. 
En Microcosmos la humanidad ha sido “desconstruida” según el término de J. Derrida, para invertir la jerarquía tradicional que sitúa a los humanos en la cúspide de la evolución y a los organismos más antiguos, por debajo. 
Una materia para la desconstrucción es la jerarquía humanidad / animalidad. Entendemos la humanidad como un fenómeno microbiano más entre muchos otros. 
Al nombrar a nuestra especie como “Homo Insapiens” se ha querido rechazar la idea general de que los humanos dominan Gaia. 

No existe tampoco, una dicotomía absoluta entre los humanos y las bacterias. Los humanos no estamos en conflicto con la naturaleza, ni tampoco somos esenciales para el ecosistema. Hemos de aprender a encontrar nuestro lugar en la naturaleza y a reconocer que no somos mas que una especie entre otras muchas. 

La revolución darwiniana al decir que somos descendientes de los otros animales distó mucho de destruir la idea de ser la especie elegida por Dios. Lo que ha ocurrido es que la especie humana ha reemplazado a Dios. No nos ha hecho más humildes, sino que hemos ocupado el lugar de Dios de una manera ambiciosa y arrogante. 

La glorificación humana a expensas de otras especies no sirve. El autocentrismo extremo y la superpoblación han causado una catástrofe ecológica y la mayor amenaza se cierne sobre nuestra especie. 

La idea de que el ser humano es distinto, único y superior muestra la actitud de la arrogancia ecológica. El significado de la palabra humano -humus- ha de ser la de humildad.

El sistema biológico planetario no tiene ninguna necesidad de la especie humana, la humanidad es un epifenómeno puntual, de la antigua recombinación de microorganismos. Para reconstruir nuestra actitud destructiva de arrogancia ecológica es necesario que nos situemos en la parte inferior del pedestal.

Año tras año se han acumulado más pruebas que confirman que la simbiosis ha sido crucial en la evolución de la vida. 
Los ejemplos más destacados -los cloroplastos de todos los vegetales y las mitocondrias de todos los animales que antes habían sido bacterias independientes- están muy bien detallados en Microcosmos. 

Pero la simbiosis es adecuada especialmente para explicar saltos evolutivos de importancia trascendental, como en la visión de los peces, por ejemplo. -p. 20-. 
Recientemente se ha descubierto que la transición de las algas verdes a las plantas terrestres se hizo a partir de la unión de genomas de un hongo con algún ancestro de alga. 
Los líquenes son productos de simbiosis bien conocidos. Todos son hongos en simbiosis con cianobacterias o con algas. Ambos tipos de vida -fotosíntesis y heterótrofa- se entremezcla para formar un nuevo organismo que puede adquirir gran longevidad: el liquen. Su extraordinaria capacidad para crecer en superficies como las rocas depende de la simbiosis de los dos componentes -hongo y organismo fotosintético-.  Las plantas vasculares -hierbas, arbustos, árboles- tendrían su origen en los líquenes. Su evolución puede haber implicado la colaboración de especies muy distintas de diferentes reinos.

martes, 5 de febrero de 2019

LA ACTITUD DEL PROFESOR


SOBRE LA ACTITUD DEL PROFESOR
(Del prefacio de: “Cuerpo, mente, comunicación” -pags. 13 y siguientes)
Joaquín Benito Vallejo


No hay que rebajar los objetivos con la excusa de que los alumnos no disponen de las capacidades suficientes para entenderlos ni llevarlos a caboSi no los comprenden es porque no se les plantean de la forma adecuada, por lo tanto, hay que buscar los medios idóneos para que lo entiendan.


 En esto consiste la pedagogía, en una búsqueda e investigación constante de recursos y fórmulas para motivar a aprender, a comprender, a sentir y a desarrollarse. No se trata de transmitir unas recetas que el alumno ha de repetir mecánicamente sin entender.
Se trata de estar disponible para el alumno, de tener la actitud de enseñar a sentir, a descubrir, a entender y comprender, partiendo del nivel y de las capacidades que cada uno posee en cada momento, desde las que pueda ir creciendo y evolucionando desde lo más simple a lo más complejo.


Pero, tampoco se puede transmitir nada si uno no lo ha vivido antes personalmente. -Yo no  puedo enseñar a sentir si yo no siento lo que digo y no estoy plenamente convencido de ello. Yo no puedo motivar si no estoy motivado-.  


Es necesario que el profesor esté siempre aprendiendo y evolucionando, buscando nuevos caminos, no sólo para poder llegar a cada persona, sino para seguir aportando nuevas vivencias y aprendizajes.
No puede haber recetas fijas, porque éstas vuelven la vivencia mecánica e impiden la propia investigación y la aportación de sensaciones nuevas. 
Tampoco las recetas valen para todas las personas, lo que significa, además, que los alumnos debieran someterse al esquema de las propuestas del profesor, y debe ser, al contrario.


  La pedagogía, -insisto-, es lo contrario: los medios han de ponerse al servicio de las personas. Y como cada persona es distinta, hay que estar siempre dispuestos a buscar los medios idóneos para acceder a ellas. Hay que hacerles vivenciar los ejercicios propuestos. No solo que los entiendan intelectualmente, sino, sobre todo, que los "entiendan" corporalmente, lo que significa sentirlos, experimentarlos. 


Hemos de enseñar a sentir y disfrutar del movimiento, explorando el entorno, expresando los propios sentimientos y comunicándonos con los demás, desde los primeros años de la vida. Hemos de establecer las condiciones necesarias y el hábito cotidiano de practicar el movimiento adecuado en cuanto a cantidad y calidad según las leyes naturales del movimiento
Esta educación y esta práctica, enmarcadas dentro de un modelo global de vida más sano, sería el mejor método para mantener las capacidades corporales y mentales en un estado óptimo hasta la edad avanzada. Es un método de educación y prevención que ahorraría además muchos gastos sociales, en los tratamientos que los deterioros de las personas mayores requieren.


Todo ello, exige además de una búsqueda constante, una disponibilidad, atención y comprensión crecientes hacia los alumnos, basadas en la vivencia personal del trabajo corporal que nunca debe abandonarse. Y en el convencimiento pleno de los planteamientos para cada alumno.

Se ha de destacar la importancia de la actitud del profesor en esta tarea. La actitud refleja el modo de sentir y de estar e influye en la actitud de los alumnos. Nace de las vivencias previas y se manifiesta en su presencia en clase sintiendo plenamente cuanto se dice y se hace y estando en el sentir de cada persona sin que nadie pase desapercibido.