NADIR: Punto de la esfera celeste diametralmente opuesto al cenit.
COMPOSICION Y REALIZACIÓN: Mercedes Ridocci.
Libro: "Cuerpo mente, comunicación - Bienestar integral en las personas." Ed. Amaru. Salamanca - Técnicas corporales 3ª edad - Psicomotricidad - Eutonía - Movimiento Orgánico - Relajación - Ritmo - Expresión Corporal - Musicoterapia - Tacto y Contacto Corporal Consciente - Afectividad - Educación
NADIR: Punto de la esfera celeste diametralmente opuesto al cenit.
COMPOSICION Y REALIZACIÓN: Mercedes Ridocci.
Esta política, que hacía imposible que las mujeres tuvieran dinero propio, creó las condiciones materiales para su sujeción a los hombres y para la apropiación de su trabajo por parte de los trabajadores varones.
El grupo de trabajadores que, en la transición al capitalismo, más se acercaron a la condición de esclavos fueron las mujeres trabajadoras.
El libro incluye una serie de artículos publicados desde 1990 en diversos ámbitos y por variadas circunstancias y un último texto escrito a raíz de la edición de este libro.
Quiero denominarlos transgresores porque rompen la idea típica y tópica que se tiene sobre la vejez considerada en líneas generales como una infravaloración y decadencia del conjunto de las capacidades personales, y, por otra parte, porque lo que se expresa puede ser considerado incorrecto según las creencias y normativas sociales.
Comenzaré transcribiendo algunos párrafos del libro: “Cuerpo, mente, comunicación” considerados por mí esenciales, referentes sobre el envejecimiento y más concretamente sobre la importancia del movimiento para mantenerse en un grado óptimo de salud.
En el último apartado figura un artículo escrito especialmente ahora, para esta ocasión, en el momento de la publicación de este libro, exponiendo mis ideas actuales sobre el envejecimiento, que en general no varían un ápice de los anteriores artículos escritos desde 1990.
En esta última incursión pueden destacar varios aspectos clave para entender el hecho de la vejez:
Primero, que el envejecimiento es el resultado de la vida vivida anteriormente. Lo que hicimos en el pasado es la consecuencia del resultado presente, de nuestra vejez.
Esta consecuencia de la forma o estilo de vida desarrollada anteriormente, está determinada fundamentalmente, segunda clave, por la desigualdad social a la que estamos sometidos.
La desigualdad social que parte notoriamente del poder económico de una clase social, de sus privilegios y condicionamientos sobre la mayoría de los ciudadanos, determina todos los ámbitos de la vida. Este estatus económico modela y condiciona a su vez todos los demás ámbitos: cultura, sanidad, educación, cuidado, y el modo o estilo de vida consecuencia de la calidad vejez.
La vejez y el envejecimiento del rico no tiene nada que ver con la vejez y el envejecimiento del pobre. Gran parte de los tópicos e ideas preconcebidas sobre la vejez se asignan exclusivamente a los pobres.
Por tanto, de aquí extraemos varias conclusiones: una, que el resultado de la calidad de la vejez es fundamentalmente social, no biológico; dos, que hay que modificar las condiciones sociales de vida, -las desigualdades económicas y sus efectos-para modificar la vejez; tres, que el mejoramiento de la calidad de la vejez radica en la prevención de sus efectos negativos, como debiera hacerse con cualquier enfermedad, para que esta no exista o sea más benigna, hay que prevenir tanto la enfermedad como sus posibles efectos.
Como en general en nuestra sociedad no existen presupuestos para la prevención de la enfermedad, tampoco existen para la prevención de la vejez.
Por otra parte, la vejez y el envejecimiento, no responde solo a una cuestión física sino sobre todo a un conglomerado psíquico. La salud tampoco es meramente física, sino que atañe a lo psíquico, a lo social y medioambiental.
Con lo cual, cuatro, la prevención de la vejez conlleva un cambio radical en el estilo o forma de vida, vivida previamente. Ese cambio de vida -utópico hoy día- llevará mucho tiempo para dejar de ser utópico, pero implica tener amplia consciencia de ello para poder iniciar el cambio.
Hay que modificar la forma de vivir o estilo de vida, para modificar la vejez. Pero para modificar el estilo de vida y el envejecimiento hay que modificar en gran medida la sociedad y acabar con la desigualdad.
En todos los ámbitos que compiten al envejecimiento es necesario dedicar los máximos presupuestos a esta meta, pero que no es únicamente a la vejez, sino a la vida misma desde el primer momento, desde la infancia.
Dediquemos los máximos presupuestos para vivir mejor y tendremos una mejor vejez. En este objetivo ya no estaría solo el evitar la desigualdad que sería el primer y básico objetivo causante de todos los males, sino que, en el caso presente bastante real de no poder eliminar las desigualdades causantes de los males de la vejez, si tendríamos que dedicar los presupuestos estatales para solucionar las diferencias.
En el ámbito bio-genético, análisis, estudio, investigación para la prevención y solución de todas las posibles enfermedades y sus causas.
En segundo lugar, educar para vivir, no domesticar para trabajar. Ello implica educación y libertad para que los seres humanos desarrollen todo su potencial y su realización personal, la capacidad de motivación e interés, el estudio, la creación, que permiten que el ser humano se haga y desarrolle sin carencias psíquicas, educativas y culturales.
La cara, por ejemplo, es la zona del cuerpo donde más músculos hay. Ellos ejercen funciones físicas como la masticación, la apertura y cierre de boca y ojos, etc.;
Estas acciones no son nunca exclusivamente físicas, siempre tienen una motivación y un significado psíquico, afectivo y social.
Ejercen además funciones comunicativas, como el lenguaje hablado; pero, ante todo, expresan la variada gama de las emociones y los estados de ánimo: rabia, dolor, tristeza, alegría, pesadumbre, melancolía, desesperación, esperanza, resignación, deseo, frustración, ternura, amor, pasión... Algunas emociones son antagónicas entre sí, de modo que la plasticidad expresiva de los músculos es bien distinta, otras, se parecen mucho entre ellas, diferenciándose tan sólo por pequeños matices que la plasticidad muscular es capaz de expresar.
Pero las emociones no se reflejan solo en la cara, aunque ésta sea la zona más visible y expresiva, sino que, se reflejan perceptiblemente en todo el cuerpo, adoptando la musculatura la misma calidad que en la cara. Todo el cuerpo se impregna de la emoción. La cara puede disimularla, pero el cuerpo no. Queda impresa en el tono general del cuerpo, manifestándose en la actitud, en la postura, en los movimientos, en el ritmo cardiorrespiratorio y demás funciones neurovegetativas. No se está alegre o triste sólo en la cara, se está en todo el cuerpo y en todos los actos que hacemos y por supuesto en la psique: en el sentimiento, en la disposición anímica, en todas las facultades mentales que se ven alteradas por esa circunstancia. E influye también en el modo y la forma de relacionarnos con los demás, de estar con ellos, de expresarnos. Tanto la intensidad como la calidad muscular, el modo de moverse en el espacio y el ritmo de los movimientos, todo está marcado por la emoción que se vive. La actitud que expresan las emociones tiene una fuerza comunicativa prioritaria, nadie puede escapar a ella, despierta sentimientos de identificación o rechazo. Es el mecanismo más primario para atraer a los demás -o ahuyentarlos-. De ese modo, las emociones son la raíz de la comunicación y de la ligazón o del odio entre las personas, las familias y los pueblos. Tienen más poder y fuerza que cualquier otro lenguaje, nos llegan hasta lo más profundo del ánimo, nos embargan desde la piel hasta las vísceras.
El cuerpo entero, a un nivel, tanto visceral como superficial, está poblado de músculos. Además de ejercer las funciones físicas de movilizar cada segmento corporal con su energía y participar en la actividad de todas las funciones orgánicas, gozan de una plasticidad que confiere la forma personal del cuerpo, reflejo del carácter y del modo de ser psíquico. Tienen la capacidad de imitar a los demás e identificarse con ellos, o de burlarse y parodiarles. Tienen la capacidad de transformarse.
Para poder desempeñar las distintas funciones físicas, emocionales, intelectuales, sociales y comunicativas, los músculos no sólo han de ser fuertes, resistentes, flexibles y disponer de reflejos rápidos. Han de ser también sensibles, delicados, finos, tiernos..., para poder recibir las informaciones del entorno, transmitir a los demás sus sentimientos, excitarles o tranquilizarles.
El dominio de los recursos físicos aporta confianza, seguridad, decisión, valorización... en los campos psicoafectivo, intelectual y relacional. Cuando existe un conocimiento y un auto dominio corporal, cuando las articulaciones son flexibles, cuando no hay trabas en el movimiento, se puede llegar a todas las partes del cuerpo y desenvolverse con amplitud en el espacio exterior, lo que proporciona autonomía y autoestima. Y a la inversa, la seguridad o inseguridad psicoafectiva y/o comunicativa contribuye a su vez a la seguridad o inseguridad en los otros campos. Así, una persona puede moverse mal, no porque sus articulaciones sufran alguna traba que limite el movimiento, sino porque existen emociones, preocupaciones o rasgos de la personalidad que se lo obstaculizan. El miedo o la timidez, por ejemplo, actúan en ese sentido. Todos los rasgos de la personalidad se reflejan en la estructura corporal, en el movimiento y en el modo de estar. Y cada movimiento por simple que sea, según las características físicas de su amplitud, ritmo o intensidad, produce tanto al que lo ejecuta como a quien lo contempla, sensaciones, emociones o imágenes con diferentes significaciones, si la sensibilidad, del ejecutante o del espectador, no está abotargada.
El mismo autor de la teoría de los tres cerebros, McLean, expuso la hipótesis, de que
algunos humanos se comportan según los cerebros primitivos reptiliano y
límbico. Esto no significa que son seres retrasados cerebralmente. Si, efectivamente, responden con similitudes
reptilianas o límbicas, es porque han estado sometidos a la pobreza educativa y
cultural, que desemboca en la ignorancia
y la carencia de realización superior.
Los primeros cerebros se ocupan
fundamentalmente de que el estamento material físico y orgánico funcione a la perfección,
sin embargo, en el tercer cerebro donde ya ha florecido el psiquismo, su
objetivo fundamental es desarrollar las capacidades que este cerebro
posibilita.
Hay que considerar siempre que en el
ser humano existe una parte biológica y otra social. A medida que pasamos del
primer cerebro al tercero la intervención social se va haciendo más importante
y esencial. El psiquismo florece y se desarrolla fundamentalmente mediante la
socialización. Las necesidades orgánicas primarias se desarrollan sin nuestra intervención
voluntaria, pero las necesidades superiores psicológicas necesitan más de los
recursos, motivaciones, estímulos y deseos, dependientes la mayoría del
favorecimiento social y en última instancia de la voluntariedad. Lo
involuntario es biológico, -correspondiente al cerebro vegetativo- lo
voluntario es más social –correspondiente al cerebro cortical racional-. Por
tanto, las necesidades superiores psíquicas, dependen más del facilitamiento
social que de la prescripción biológica. Las condiciones ambientales y sociales
son distintas en el reptil que en el humano para desarrollarse. El reptil nace
con todo aprendido, el humano ha de aprenderlo todo.
Si en el último estadio cerebral las
necesidades primarias como la alimentación, la vivienda, la seguridad, la
protección no están satisfechas convenientemente habrá dificultades para
satisfacer las necesidades superiores. Estas no pueden ser satisfechas en casos
de miseria o pobreza, en las que todas las capacidades han de estar volcadas en
trabajar para poder comer, antes que en desarrollar otras capacidades
superiores. Lógicamente, el cerebro humano es el superior y último respecto de
los anteriores cerebros, más primitivos. Y debería haber superado las
manifestaciones de aquellos o tener satisfechas las necesidades más primarias.
Su racionalidad debería evaluar, coordinar, conducir o inhibir los
comportamientos primitivos. Debería delimitar lo que es lógico y lo que es
absurdo, respecto a los otros cerebros. Sin embargo, en cada uno de nosotros persisten en mayor o menor grado,
comportamientos primitivos característicos de los anteriores cerebros o de
fases anteriores del desarrollo evolutivo, debido a carencias y en definitiva a
la falta de realización personal.
Los rasgos de cada cerebro son
considerados biológicos, pero la personalidad es un componente psicológico
determinado por la sociedad y la educación. Son estas instancias las
responsables mayormente de la personalidad de los individuos. El sistema social
injusto y clasista es responsable de los comportamientos primitivos. Lo más
grave, es que estos no son hechos aislados sino que una gran parte de la
sociedad está influida por esos comportamientos rudimentarios y arcaicos porque
han sido mantenidos en la pobreza sin
posibilidad de estudios ni de desarrollo
superior. Aunque también hay que decir que personas con estudios
superiores mantienen esas deficiencias porque se puede saber mucho de un tema
–como es el tema del futbol, por ejemplo, del que se tienen todos los
conocimientos habidos y por haber hasta la saturación-, y no tener resueltas
las necesidades psíquicas superiores. Lo mismo se puede decir de cualquier otra
carrera universitaria. Saber mucho de una especialidad determinada y tener una
nulidad en humanismo. Se estudian cosas de alto grado, técnicas, mecanicistas,
para ganar más o poder manipular mejor al prójimo pero no preocuparse en
absoluto de dedicarse a sembrar y practicar el bien entre la gente. Saber más
no significa SER más, el conocimiento aunque es importante no es determinante, ya
que puede utilizarse para saber cosas banales o peor aún, aprender y practicar maldades.
Hay que utilizar el conocimiento para ser mejor uno mismo y ser mejor para los
demás, ayudándoles en sus necesidades y carencias.
Las necesidades, capacidades y
potencialidades humanas delimitadas por su biología buscan su realización psíquica superior, de conocimiento, de colaboración, de
justicia, de libertad, de creatividad. (Maslow 43) Cuando estas
necesidades superiores no han podido ser realizadas a causa de la represión de
sus impulsos vitales, se desarrollan en compensación mecanismos neuróticos
caracterizados en gran parte por los rasgos de los cerebros primitivos.
Una parte pequeña de la sociedad vive
en el lujo mientras la otra gran parte sobrevive en la pobreza. La primera es
educada y enseñada para vivir a costa de los demás, mientras la segunda ve como
el fruto de su trabajo sirve para satisfacer el lujo de unos pocos. A los
pobres se les domestica para acostumbrarse y aceptar su pobreza, mientras a los
ricos se les enseña a desarrollar la codicia. Ni unos ni otros satisfacen sus
necesidades humanas superiores descritas antes, unos son depredadores, los otros
depredados. Una gran parte de la sociedad sobrevive por un trabajo precario del
que depende toda su vida, sin recursos para acceder a una educación y cultura
superior. Descienden de unos padres con más miseria aún que ellos y transmiten
a sus hijos su precariedad, su miedo, su dependencia, su inseguridad, -su
incultura y su servidumbre-
El SER se hace cuando cada uno ha
descubierto sus potencialidades y las ha convertido en realidad, cuando ese
descubrimiento se ha convertido en una necesidad psíquica vital.
El ser humano debe haber superado los
rasgos comportamentales características de los dos cerebros primitivos para
encontrarse en el tercero y desarrollar esas capacidades que aún permanecen
ocultas, pero que algunos pocos ya han llegado a alcanzar. Debemos tener satisfechas
las necesidades primarias de alimentación, cuidado, respeto, afecto,
comprensión para poder acceder paulatinamente a las necesidades superiores transpersonales,
trascender el ego, para proyectarse fuera, hacia la humanidad y la tierra,
cualidades que son las que posibilitan que el ser humano sea superior. Acabar
con la mezquindad, la usura, la codicia y desarrollar la bondad. El ser humano
necesita que la sociedad posibilite y respete su libertad y su derecho para
poder desarrollar sus capacidades y potencialidades internas y compartirlas con
los demás. Las necesidades primarias son materiales, las necesidades superiores
son psíquicas y transpersonales.
Enumeramos a continuación los puntos más
característicos de los humanos comparados con los reptiles: 1º el comportamiento
instintivo; 2º la defensa de la supervivencia; 3º la defensa del territorio; 4º
la desconfianza en los demás; 5º la sociopatía:
(1) El carácter instintivo de la conducta reptiliana
es lo más definitorio y lo que va a ser considerado en los humanos para
calificarles como reptilianos. El comportamiento en general se desarrolla por
medio de instintos, -mecanismos que
funcionan como reflejos-, como interruptores automáticos. Las características
del cerebro reptiliano se
manifiestan en los humanos como: dominio de lo instintivo sobre lo racional. Si el pensamiento racional es
considerado característico de la especie humana, los humanos considerados como
reptilianos actúan con grandes dosis de automatismos reflejos. Lo que significa que muestran esquemas fijos de
pensamiento y comportamiento, mecanismos rutinarios, repetitivos, compulsivos,
mantenimiento de tareas y horarios fijos, estereotipos, dichos, refranes,
manías, fobias, costumbres antiguas, formas
cotidianas de realizar las tareas que no son pensadas sino copiadas
miméticamente de los antepasados, padres o gentes del lugar, les gustan los
rituales y las ceremonias. Por otra parte, estos comportamientos funcionan como
actos defensivos irracionales sobre la propia persona y sobre las cosas
consideradas como pertenecientes a ellos -casa, edificio, tierra, pueblo,..-. Es
en esos actos donde la persona se siente segura e incluso se apoyan en ellos como
signos de identidad.
(El mecanismo de defensa innato y
natural para mantener su supervivencia ante un supuesto peligro, adopta el
cariz de forma compulsiva, irracional, aprendida tanto de los padres como por
sí mismo en su historia personal, como una medida de seguridad, que puede convertirse en agresiva
en mayor o menor grado, y también considerar que todos cuantos le rodean son posibles
enemigos. Esto también puede ser así
porque desde su infancia se les ha educado en estos comportamientos. Sin
embargo, no todos son considerados enemigos porque aquí se inmiscuye el segundo
cerebro –límbico y emocional- que prioriza la consanguineidad como vínculo y que considera entonces que sus
familiares forman parte de su yo, sus pertenencias, sus necesidades y
prioridades. A esto se añade además la construcción de una ideología
–otra superestructura de los mecanismos de defensa-. Pero todo ello, repetimos,
es debido a la falta de realización y la
consiguiente carencia de identidad propia,
que necesita como compensación esas otras superestructuras para poder sentirse
alguien y seguro. La persona no realizada no ha desarrollado sus propias
habilidades y potencialidades propias, correspondientes al hacer, reflexionar,
crear, dar, compartir, conocer, saber.... Por tanto, carece de identidad propia
sólida, de rasgos que le caracterizan a él mismo y le diferencian de los demás.
En compensación a esas carencias vitales necesita otra cosa para fortalecer sus
carencias. Necesita otros aditamentos, adornos, ropajes, maquillajes,
mamposterías, superestructuras. Este papel lo desempeñan la consanguineidad, la
ideología, la pertenencia a grupos que le definen, realizan y apoyan
afectivamente, con lazos libidinosos que diría Freud, como son las estructuras
de masas: los equipos de futbol, los nacionalismos, los partidos políticos, las
religiones, las castas, grupos y organizaciones que suplen esas carencias, de
realización e identidad. La ideología se caracteriza por dar un sentido
racional, científico, lógico, a algo que es todo lo contrario, irracional,
afectivo, emocional y que intenta suponer una justificación a su
comportamiento o pensamiento. Es un
mecanismo neurótico -de neurosis, enfermedad de la psique-, tratando de
justificar su comportamiento, encubridor de sí mismo, acusador de los demás. Se
proyecta sobre los otros acusándoles de lo que él es y hace. Sus considerados
defectos se los achaca a los demás.
(2) En el carácter instintivo su principal
objetivo es el mantenimiento de la supervivencia. Esto que es normal en los
organismos y en los animales primitivos, tiene su semejanza en los hombres que
consideran la salud –como prevención de la enfermedad y de la muerte- por
encima de otras circunstancias y valores. Es el dicho convertido en canción
popular de “Salud, dinero y amor” en ese orden prioritario. En otro orden y
valoración debería ser considerado el amor como el factor más fundamental,
después la salud y en tercer lugar o último, el dinero, que solo es un medio de
poder, con el que se cree que se puede comprar todo tipo de elementos
materiales, incluso a las personas y también espirituales como la felicidad,
porque se cree que ésta puede proporcionarla las posesiones, cuando es un
estado espiritual que está por encima de lo material. Sin embargo es otra falsa
necesidad que radica en la falta de realización personal. Para el ser realizado
todo eso sobra. Alguien también puede considerar lo más importante el dinero
justificándolo porque este te proporciona la salud. La salud debe ser
considerada un derecho universal garantizado por el Estado, pero se ha
convertido en un privilegio privado.
Según Freud y otros estudios sobre el apego (Bowlby 16-17-18) en los animales mamíferos y sobre todo en la
especie humana, las necesidades del amor y de la alimentación aparecen fusionadas
al principio concentradas en el pecho materno. El pecho es contacto, apoyo,
protección, respeto, además de alimento. Spitz
demostró que cuando faltaba el amor
como medio de contacto, de seguridad, de protección, los niños rechazaban la
alimentación llegando hasta la muerte. Se conoce empíricamente que la falta de
amor es causa de múltiples enfermedades, como algunos dicen (Maturana 46-47) es la principal causa de
enfermedad en los humanos, y de las enfermedades psíquicas raíz de otras
enfermedades somáticas. El amor no es el enamoramiento de otra persona, sin la
que no se puede vivir. Eso es dependencia y necesidad enfermiza, y -falta de
realización-. Cuando hablamos de amor nos referimos al aprecio, respeto, comprensión,
a la capacidad de darse y entregarse, al reconocimiento del otro como persona
independiente, con sus propias capacidades y potencialidades. Este es el primer
requisito para la salud física, mental y emocional.
La ONS misma nos dice que la
salud no es un componente meramente
físico, sino también psíquico y social. Pero parece ser que los humanos que
consideran la salud como el problema fundamental no lo tienen en cuenta, solo
lo consideran a nivel físico. Bien, pudiendo considerar que la salud es lo más
importante de la vida, debiera considerarse si en algunas circunstancias no
dignas de ser vividas, eso seguiría siendo lo prioritario. Estas situaciones
invivibles podrían ser las de un gran deterioro físico o psíquico, o
condiciones de servilismo, y situaciones indignantes como la falta de libertad
o justicia, o también situaciones de solidaridad en las que uno puede dar su
vida por otro u otros. O como dijo Dolores Ibárruri -La Pasionaria- “Es
preferible morir de pie que vivir de rodillas”. Por estas razones en las
sociedades modernas avanzadas existe la “eutanasia”, el “derecho” a decidir
morir cuando uno quiera por las circunstancias que sean. Este sí es un acto de
racionalidad correspondiente al tercer cerebro.
El hombre reptil viviría defendiendo
la vida en situaciones invivibles y -aparte y además de que el propio organismo
lo defienda porque el organismo no piensa- se podría justificar con la ideología
y la religión, diciendo que esa decisión corresponde a Dios y que nadie puede
decidirlo en su lugar-. Es observable y criticable en esto, cómo quienes lo
dicen se toman la justicia por su mano y matan a otros por temas ideológicos, o
en guerras, como por la defensa del territorio llamado patria, o simplemente
para apropiarse de sus bienes. Este
aspecto corresponde al siguiente punto, pero ocurre que todo está entrelazado,
no existen puntos aislados se tejen y superponen unos con otros, el primer cerebro
se enlaza con el segundo y con el tercero.
(3) Seguido de la supervivencia y
unida a ello se sitúa la defensa del territorio en el primer cerebro
reptiliano, que se extiende en la especie humana con correlatos ideológicos
como la defensa de la patria, o el odio al extranjero e inmigrante considerado como
ocupador o invasor del territorio propio, racionalización falsa ideológica. Existen
otras manifestaciones más solapadas de la defensa del territorio en los humanos
considerados reptilianos. Puede ser, creerse el dueño del edificio de una
propiedad de vecinos y por tanto, poner trabas o límites a los demás. Marcar a
los nuevos vecinos, o trabajadores, limpiadores, etc., que acceden a la casa o
edificio a realizar alguna tarea, imponiéndoles normas y límites, como
demostración de que ellos deben obedecer al dueño, de que él por ser más
antiguo en el edificio tiene más privilegios. O la defensa de su pueblo,
barrio, etc., ejemplificado esto, porque cuando vienen otras personas de otros
barrios o pueblos, les imponen sus normas, pagos, o condiciones. Hay otros
muchos ejemplos similares a estos, que cada lector puede entrever en su
entorno.
(4) Otra característica del reptil
derivada de las anteriores, la supervivencia y la defensa del territorio, es la
desconfianza en los otros como posibles enemigos -paranoia- que te va a hacer
algún mal, o el temor permanente de que el otro te va a engañar, como el
tendero, el obrero que viene a hacerte un trabajo, etc.;
Todos estos rasgos como ya hemos dicho, son
propios de la incultura, y de la escasa educación, que quedan inscritos en los
hijos como reflejo de los padres, como
carencia de otros estímulos superiores a los que no se ha podido acceder. Todos
ellos productos de la pobreza
material y mental.
(5)
Otro asunto más grave, es la psicopatía.
(Garrido 26) compara al psicópata con
un reptil, como un depredador, que se camufla, engaña y manipula. El subtítulo del libro “El psicópata” es: “Un camaleón en la sociedad
actual”, aludiendo el adjetivo de camaleón, por un lado; a la capacidad que tiene tal animal de camuflarse para
aparentar ser lo que no es, adaptándose fácilmente a los caracteres del entorno
donde se mueve, para aparentar “ser igual que los demás”, (para no despertar
sospechas a la futura presa). Como dicen muchos de los políticos con rasgos
psicópatas, “ser personas normales”. Y por otro lado, se refiere también a que el camaleón es un
reptil, y como tal le caracteriza su
sangre fría y su carencia de emociones. La persona reptiliana aparenta tener
emociones pero carece de ellas realmente o las tiene en muy bajo nivel.
Muchos políticos tienen estas
características. A su cerebro reptiliano se le suma su otro cerebro racional e
inteligente para depredar más y mejor. En ellos no existe la bondad ni el
altruismo ni la empatía, todo es utilizado para depredar. Lógicamente
esto va más allá de lo biológico, es
algo social, algo aprendido, algo educacional.
Se ha aprendido y se ha educado en la depredación, en utilizar al otro
solo para conveniencia propia. Son rasgos, por otra parte, neuróticos e incluso
psicóticos. Cuando se impide la realización personal se desarrollan en
compensación las neuropatías y psicopatías. Máxime cuando te han educado como
psicópata, es decir, enseñado a depredar al que tiene al lado. Este es un
ejemplo típico de los políticos psicópatas como hemos expuesto en otro artículo, que mienten,
manipulan, roban, engañan, etc., etc., y no se les cae la cara de vergüenza, al
contrario, acusan al otro de mentir y robar. Como el reptil, se dice que tienen
sangre fría, que no tienen ninguna emoción ni ninguna empatía por el otro. Solo
lo aparentan, como rasgo de camuflaje.
Respecto al anclaje en los rasgos caracteriales del segundo cerebro, estos han de
sintetizarse en los aspectos emocional y afectivo.
En el aspecto emocional destaca el
miedo quizá, sin olvidar el odio y otros como la rabia y la frustración. Y
estos aspectos se unen también a otros correspondientes al primer cerebro como
por ejemplo la salud. Tenemos miedo a perder la salud y con ello, alcanzar la
enfermedad y la muerte, propios del 1º cerebro, de la supervivencia primaria de
la especie. Los instintos del segundo cerebro se asientan sobre los del primero.
El miedo es un aviso preventivo de que algo te puede causar daño, y por tanto
hay que permanecer alerta defendiéndonos, escondiéndonos o huyendo. Es muy
difícil saber dónde están los límites entre la prevención y el miedo
irracional.
Repetimos una vez más que los
condicionantes biológicos como los instintos y las emociones son reforzados o
reprimidos por medio de la sociedad, la educación y la cultura según convenga.
En general nos educan en el temor y el miedo irracional y al reforzarlo, nos
impiden la realización propia, reprimiendo otras pulsiones y necesidades esenciales
como las capacidades de expresión, de comunicación, de investigación. Tenernos domesticados, atados y obedientes proporciona más seguridad
a las altas esferas sociales que piensan que si desarrollamos nuestros propios
impulsos ligados al placer, nos desbocaremos y produciremos la anarquía, lo que
es otra justificación ideológica.
Según Freud,
nos reprimen el principio del placer y nos imponen el principio de realidad,
generando ciudadanos neuróticos, enfermos psíquicamente pero “sanos”
socialmente, es decir, integrados en la normativa social. Esto nos proporciona
una aparente seguridad pero nos quita la libertad para emprender la realización
personal. La libertad radica en la facultad de haber desarrollado sus propias
capacidades innatas –lo que se llama SER uno mismo- contrario a la
domesticación que es coartar las capacidades y preparar para ser “como dios
manda” y la sociedad desea, obediente al orden establecido. El miedo ante un peligro real es lógico, el
miedo patológico es ilógico, enfermizo porque después de haberse comprobado que
es falso sigue dominando convertido en una manía, fobia o neurosis. De esta
forma se convierte en la raíz de la inseguridad, -y de la desrealización-. Para
discernir lo que es real de lo que es fantasioso, está el tercer cerebro,
racional.
Los padres y la sociedad han de respetar el desarrollo de nuestras
capacidades y favorecerlas, han de darnos una seguridad real, no ficticia, no inculcarnos
miedos, han de educarnos en el amor, la bondad, la confianza, la colaboración.
El miedo nos ancla y ata. De esa represión nacen también el odio y la agresión
que además es alimentado por la sociedad para hacernos creer que el culpable de
nuestra desgracia es el otro, el compañero de trabajo, el extranjero, el
inmigrante, etc.
Otro rasgo del mamífero es el afecto.
El afecto nos une a nuestros padres. Nos ofrece seguridad y protección hasta que maduramos y podemos
llevar nuestra vida independientemente. Cuando no se produce esta independencia
o es escasa y mermada es debido a la inmadurez.
Los vínculos y características
propios de la infancia no son los mismos de la madurez. Si es así, es por falta
de realización y de haberse quedado anclados en una etapa anterior e inferior.
Por reprimir nuestros instintos vitales del placer. Lo que nos sumerge en el infantilismo,
narcisismo, egoísmo, inmadurez. Uno puede quedar anclado por exceso o por
defecto, por haber recibido demasiada
protección o al contrario, por la falta de ello. Y sobre todo por no haber
respetado al niño y no haberle posibilitado desarrollas sus potencialidades.
Si en la infancia es loable el apego
como vínculo afectivo que produce bienestar, contacto, aprecio, protección,
respeto, comprensión, seguridad, aceptación de las pulsiones vitales del niño,
y le ofrece recursos para desarrollar sus potencialidades, cuando se es adulto
es necesario desapegarse de los padres, y todo lo que significan,
independizarse, tener criterio propio, desapegarse de lo que simboliza el padre
–la autoridad- y con ello la aceptación de las órdenes de los superiores, y
someterse a una institución superior, y desapegarse de la madre –la patria- y su
simbolización, la tierra donde se ha nacido, la nación, el territorio, la
bandera, el himno. Lo cual no implica que no se quiera a los padres ni se les
tenga el afecto ni el respeto debido. Al contrario. El respeto no implica
reproducir las mismas ideas, ni someterse a poderes establecidos. Cuando uno ha
adquirido la madurez, tiene sus propios criterios, sin dependencia de ninguna
clase.
En cualquier caso se produce la
inmadurez y la dependencia. Y esta puede ser condicionada por los adultos
conscientemente. Y también aquí se produce la atadura, la incapacidad de
desarrollarse y valerse por sí mismo. Y se refuerzan también anclajes del
reptil manifestándose la inseguridad, el apego a la madre y al territorio, así
como su defensa ideológica convertida en “amor”
a la patria y sus valores, el nacionalismo y la defensa del territorio. Y también poniendo como un valor primordial
la consanguineidad.
Otra característica del segundo
cerebro son el dominio de las hormonas, que es utilizado y justificado en el
humano de muchas maneras. La más grave es cuando el macho humano viola a una
mujer, o la acosa, se echa mano de que la culpa es de las hormonas, la
testosterona, lo cual no deja de ser una justificación más. El violador ha sido
educado en el machismo, en la primacía del macho sobre la hembra femenina, en considerar
la mujer un objeto sexual, en considerar que la mujer está al servicio del
hombre, en considerarla inferior. En todos estos comportamientos esta la raíz
de la educación y de la cultura machista que se propaga por todos los medios televisivos,
en las películas y en todo tipo de actos llamados “culturales”.
Fromm en
varios de sus libros “el arte de amar”, “el
miedo a la libertad” (26-27) entre otros, expone que el amor autentico es
el amor a la humanidad, a la vida sin exclusiones, a los otros. Lo que se llama
amor habitualmente no es amor, sino necesidad, egoísmo u otras cosas similares.
Cada uno al hacerse y SER ha debido haber superado las ataduras, las
dependencias, el egoísmo, para llegar al desarrollo transpersonal. (Wilbert 60-61) Haber superado las
necesidades materiales y las personales para poder volcarse en las psíquicas y
en las transpersonales, más allá de nosotros, los otros. Su amor, su respeto,
su cuidado, su protección, su ayuda. Esto es lo que el tercer cerebro, el
humano, ha de desarrollar.
El tercer
cerebro, el humano, cortical,
racional debe neutralizar los rasgos de los otros cerebros reduciéndolos a lo
esencial, a no salirse de su limitado campo de actuación. Es el cerebro que
sabe distinguir y decidir voluntariamente. Volvemos a decir e insistir: si
estamos anclados en rasgos característicos comportamentales de los cerebros
primitivos es a causa de la sociedad, la cultura y la educación. Hemos de
educar para la paz, no para la guerra. Hemos de acabar con todas las armas.
Todo el mundo en paz, sin un arma. Solo un ejército preparado para mantener la
paz. Para aliviar los desastres naturales y para prevenir quizá que nadie
quiera imponerse sobre los demás. A la vez que nos educan para la paz han de
educarnos para podernos realizar en todos nuestras potencialidades. Entonces el
hombre no sería malo. Todas las carencias que sufrimos son la causa de la desigualdad
histórica, ancestral, que ha llevado a una minoría a vivir en el lujo y el
despilfarro, mientras que a otros, la mayoría, a vivir en la miseria, y todo lo
que ello conlleva. Radica en la falta de realización personal, en la
dependencia, en la frustración. La realización nos conducirá a desarrollar lo
más preciado del tercer cerebro, además
del conocimiento, la consciencia y la creatividad; la bondad.
Cuando hayamos conseguido un estado de relajación
profunda con la práctica de los ejercicios propuestos en la última parte y nuestra
mente semeje ser un lago de aguas tranquilas con un imperceptible oleaje, vamos
a dedicar el tiempo a pensar sobre nosotros. Especialmente para establecer la
bondad en nuestro interior profundo. Pensamos en lo que hacemos, en cómo nos
hemos comportado en ese día concreto para generalizarlo después a la vida en
general.
Considero la bondad la más alta cualidad del ser humano,
algo que debe ser aprendido y cultivado permanentemente. Ella reside en la
consciencia, la decisión, la voluntad, la racionalidad y la creatividad,
capacidades esenciales del cerebro más evolucionado, propio de la especie
humana, y que nos puede llevar a la más alta realización, superando las
necesidades personales, las necesidades y realizaciones del Yo, para acceder a
las transpersonales y llegar a favorecer las necesidades de los demás, de la
vida en general, y de la tierra que es nuestra morada. Desarrollando la
racionalidad, aunque no hayamos superado nuestros traumas y frustraciones,
siendo conscientes de ellas, y conscientes de nuestros comportamientos,
dediquemos la energía a establecer la bondad en nuestras vidas. Podemos releer
en relación con esto a Krinhamurti, Fromm, Leonardo Boff, y
muchos otros que nos podrán ayudar y señalar el camino a seguir. Siendo
conscientes de nuestro comportamiento ególatra, dediquemos toda nuestra
intención auténtica y profunda a erradicar lo aprendido y establecer
comportamientos distintos. No basta con tener consciencia de ello sino que ha de
establecerse como una necesidad vital. Para ser libre antes hay que ser
consciente de que se es esclavo y ha de surgir la necesidad vital de dejar de
ser esclavo, para poder ser libre. Además, esa necesidad está dentro de las
necesidades básicas de todo ser vivo, sobre todo el humano, pero le ha sido arrebatada,
domesticada o reprimida. A causa de ello el ser humano desarrolla comportamientos
neuróticos defensivos. A la vez que hemos de luchar por eliminar las
injusticias del mundo hemos de luchar por cambiar nuestra actitud personal.
Ambas tares y propósitos han de ir unidos, porque se alimentan mutuamente.
Además de mecanismos de defensa, físicos y orgánicos que desarrollaron los
reptiles para poder vivir, la especie humana, caracterizada por el psiquismo,
ha desarrollado también mecanismos de defensa psicológicos porque creía que eso
le permitía vivir mejor en el entorno hostil. Ese psiquismo propio de la especie
humana, nos ha de volver conscientes de que esos mecanismos de defensa no nos
sirven para nada, únicamente quizá, para hacernos creer falsamente a nosotros
mismos que somos fuertes ante los demás. Tenemos que tomar consciencia de esa
falsedad y sentir la necesidad de erradicarla.
No nos han educado para desarrollar todas nuestras potencialidades como
seres humanos. Nos han domesticado y nos han enseñado a defendernos antes
siquiera de que nos ataquen, diciéndonos que la mejor defensa es un ataque. A
otros más les han enseñado y educado claramente en la maldad, a abusar del
otro, a engañarle, mentirle, robarle, manipularle, además de no permitirle
desarrollar sus potencialidades porque con esto no se dejarían someter al
servilismo que les imponen. En mayor o menor medida el hecho de no desarrollar
sus potencialidades es la raíz de la maldad, tanto de los auténticos malvados
como de los pobrecitos. Y esto también es la raíz de la sociedad injusta que
nos domina. El hecho más básico es el de no escuchar al otro, hablarle con
soberbia, despreciarle, intentar siempre hablar por encima de él, responder,
reaccionar... para que todos sepan lo que yo sé, para que se den cuenta que yo
sé más o mejor... Y esto se ve como natural, y se ve como antinatural o de
tontos no responder, no hacerse oír, no
defenderse con dichos o con hechos... Sin embargo en esos hechos inconscientes,
habituales y acostumbrados está la manifestación de la egolatría que dará lugar
a las cosas gordas: la psicopatía, la corrupción, etc. Esto además se enseña en
los medios que vemos todos los días: el que no se defiende, el que no insulta
más y más gordo que el otro, es considerado perdedor.
Debemos cambiar nuestra forma de ver las cosas. En
primer lugar está la propia persona, para cambiar el mundo antes he de cambiar
yo. Tengo que cambiar mi comportamiento enseñado a sangre y fuego en el cuerpo
y en la mente desde antes de nacer. He de ser consciente plenamente de mi
comportamiento, conmigo, con los demás, con el que tengo al lado, con los que
tengo lejos. Consciente hasta la médula de los huesos, de mis reacciones
irracionales, absurdas, egoístas, malsanas. Cuando me den una bofetada, poner
la otra mejilla. Cuando me insulten, alabados sean. Si yo insulto a otro, no le defino a él, me
estoy definiendo a mí mismo, estoy mostrando lo mezquino que soy.
He de acabar con las falsas necesidades materiales y
psíquicas. Las primeras basadas en obtener y poseer elementos, técnicas, ropas,
objetos, propiedades que no sirven para nada. Y las necesidades psíquicas
basadas en la admiración o la adulación de los otros. He de acabar conto todo
eso, saber profundamente que es falso, que solo sirve para alimentar mi ego.
Entonces alcanzaré el estado de
felicidad.
LA RELAJACIÓN: Prevención de la ansiedad y del estrés, es una obra de no ficción construida a modo de manual de ayuda y con una clara orientación pedagógica, centrada en ofrecer una serie de herramientas y consejos relacionados con el estrés y con la siempre necesaria relajación desde una perspectiva interdisciplinar y holística.
En un aspecto puramente formal, utiliza un estilo cercano, directo, coloquial y empático, claramente dirigido a cualquier tipo de lector, haciendo fácil la lectura, aunque esté centrado en unos potenciales lectores muy concretos.
Muy recomendable e interesante
La relajación ha sido valorada positivamente por el Departamento de Lectura de Círculo Rojo. Una obra muy bien estructurada que cumple los requisitos para formar parte de nuestro catálogo
ayudarán a alcanzar ese estado de relajación necesario para alcanzar una vida más plena y agradable.
RELAX – ESTRÉS
El ser vivo forma una unidad con el entorno. Da y recibe más que da.
En su interacción, el primer
descubrimiento del organismo vivo es adaptarse al entono.
Lo que significa que el medio no le
perturbe, que las características del entorno se hagan también suyas. En el
fondo es formar una unidad con él.
Organismo y entorno son distintos pero a
la vez gozan de las mismas características.
Esa unidad es lo que se denomina
homeostasis, el equilibrio dinámico entre ambos.
A la vez que hay una adaptación mutua hay
también una modificación sutil del uno hacia el otro.
Esas modificaciones no pueden ser muy
bruscas ni repentinas sino que van sucediendo poco a poco permitiendo la
adaptación mutua sin desequilibrios importantes.
La primera faceta del ser vivo es
desarrollar una unidad armónica con el ambiente que le acoge y del que ha
nacido. Y las herramientas para conseguirlo ya lo hicieron los primeros seres
vivos del planeta, a partir de los cuales hemos ido heredando esas herramientas
básicas y desarrollando otras.
Las células procariotas, sin núcleo, las
bacterias, ya fueron capaces de desarrollar los mecanismos básicos de la vida,
de reproducirse y crecer en el ambiente.
Desarrollar una unidad armónica con el
ambiente significa adaptarse a él y a sus características para poder vivir en
él.
El ser vivo ya goza de una energía
adecuada por el mero hecho de ser vivo, quizá la primera cualidad, aunque todo
surge a la vez, se va configurando a la vez, aunque nuestra estrecha visión
quiera, o no pueda ver, más que pasos.
Vamos a situarnos en seres vivos un poco más
evolucionados en los que ya existe el
cerebro.
En ese cerebro primitivo, el primer objetivo y tarea es disponer del tono adecuado para poder funcionar, o lo que
es lo mismo, la energía adecuada.
A esto se asocian varias cosas: la motivación,
la necesidad, las ganas de moverse y actuar.
Una vez que se tiene el tono adecuado se
pone en marcha el reflejo de orientación que es innato, un mecanismo que incita a
moverse en el medio y explorarlo y de esa exploración viene la adquisición de
los elementos que necesita para vivir, la comida y muchos otros.
El reflejo de
orientación lleva a buscar, orientarse, conocer, desenvolverse, alimentarse,
adaptarse, acomodar su organismo al entorno encontrando un equilibrio -homeostasis- y una unidad con él.
En esa búsqueda y adaptación se produce
experiencia y aprendizaje y mediante ellos se van a desarrollar los mecanismos de defensa
ante los imprevistos perjudiciales que puedan aparecer.
Los organismos aprenden a saber lo que les
sienta bien y lo que no.
Este aprendizaje se memoriza, se
desarrollan genes que guardan ese aprendizaje y posteriormente ese aprendizaje
pasa a los descendientes, es decir, se hereda.
Así que al nacer un organismo nuevo, este
ya nace con lo aprendido por sus padres, lo que es esencial y prioritario para la
supervivencia.
Uno de estos aprendizajes heredados son
los mecanismos de defensa ante los posibles peligros del medio.
Estos mecanismos
de defensa son las emociones, respuestas orgánicas que avisan de lo les sienta bien y de lo que les
sienta mal. Lo que es bueno en esa adaptación y lo
que no.
Es decir, se orientan fundamentalmente en
torno al placer y al displacer.
En su movimiento por adaptarse al medio,
el organismo vivo de igual manera que encuentra lo que necesita para vivir, se va
a encontrar con otras cosas que le impiden vivir.
Dicho de otra manera, lo que le causa
satisfacción y lo que le produce disgusto o
insatisfacción.
Para lo que causa placer, -bienestar o
satisfacción- la adaptación es sencilla, es fácil aceptarlo y adaptarse.
Ante el displacer -disgusto, malestar,
insatisfacción- la respuesta es distinta y más difícil.
Ante la causa del displacer la respuesta
es, no como adaptarse a él, que también puede ser, sino cómo evitarlo,
evadirlo, rechazarlo, defenderse, etc. camuflarlo, o incluso engañarlo.
Entonces, según lo dicho, las emociones se
orientan en torno a dos categorías: lo bueno y lo malo, lo placentero y lo
displacentero, y sus manifestaciones se despliegan en una amplia gama en base a
ellas; amor – odio, tristeza – alegría, o bien miedo, recelo, rechazo, temor o
al contrario, aceptación, acogimiento, confianza, felicidad.
Y así, otros matices como el odio, la rabia,
la añoranza, la melancolía.
Todo lo que es bueno mantiene unas constantes en la totalidad del funcionamiento de los órganos –priorizando el SNV parasimpático, mientras que lo malo, altera las funciones y pone en marcha el simpático para recuperarlas.
¿Cómo avisa el
cuerpo de lo que es malo o bueno? En un cuerpo vivo todo lo que se hace
produce sensaciones,
y estas son informaciones, es saber cómo son las cosas por las que me muevo.
Las sensaciones producen aferencias, mensajes que se envían al cerebro con la
información precisa detectada, si es buena o mala o pueden contener un peligro
posible.
Una vez recibida esa información, el
cerebro manda al cuerpo la forma de responder, si es agradable sería abrirle la
puerta y echarse en sus brazos. Si fuera desagradable la forma de evadirlo o
rechazarlo. Las respuestas del cerebro son como órdenes o pautas, para que el
cuerpo pueda defenderse, evitar el peligro o adatarse al entorno si es
satisfactorio.
-Como
hemos dicho, los mensajes que el cuerpo envía al cerebro se llaman aferencias, mientras que los que el cerebro envía al
cuerpo son eferentes-.
A estas pautas u órdenes cerebrales
responde el Sistema Nervioso Autónomo -SNA- incluidos los dos subsistemas que lo
componen. El SNA se encarga fundamentalmente de mantener la homeostasis del organismo, es decir el equilibrio
interno. En ello implica a todas las funciones en general y a sus órganos
correspondientes: circulación, respiración, endocrino, metabólico, inmunitario…
Cuando
todo está tranquilo, está dominando el sistema nervioso
parasimpático, mientras que cuando se altera el equilibrio, se pone en marcha el sistema nervioso
simpático, avisando y preparando los mecanismos restauradores y/o defensivos para
volver a la tranquilidad. Este es un sistema de
alarma, alerta, prevención, defensa, ataque, huida, de cara a recuperar la calma y el
equilibrio.
En realidad, los dos sistemas no son
contrarios ni antagónicos como suele parecer. Ambos buscan la calma. Cuando
reina ésta el sistema parasimpático está activo manteniendo esa tranquilidad. Mientras
que el sistema simpático avisa y previene de un posible peligro y prepara al
organismo para defenderse y/o recuperar la calma, que es lo mismo que busca el
parasimpático.
En el parasimpático la tranquilidad y el bienestar se manifiestan en todo el funcionamiento de todos los órganos, el corazón late tranquilo, la respiración pausada y profunda, el sistema endocrino descarga hormonas de bienestar, el sistema inmunológico descansa sin peligro, etc., etc.
Cuando el simpático se pone en marcha levantando la alarma del peligro, todas las funciones orgánicas cambian para ponerse a la defensiva o si es necesario, atacar: el corazón se acelera bombeando más sangre, la respiración también, la piel se eriza, se descargan hormonas de ataque, el sistema inmunológico se pone al acecho, etc., etc.
La situación de ataque o defensa no puede durar mucho tiempo pues acabaría agotando al organismo, que pone su energía al máximo, así como sus mecanismos. Si la situación se alarga acabará dañando seriamente al organismo incluso hasta llegar a su muerte. Luego la situación ha de ser siempre muy corta.
Esto tiene que ver con el sistema emocional, elaborado desde los orígenes y la evolución de los seres vivos, como una de las joyas de la regulación y defensa de la vida: avisar de los posibles peligros para no caer en ellos.
Giran en torno a lo que produce placer y por tanto es bueno para la vida o por el contrario, lo que produce displacer y por tanto es malo.
Los acontecimientos que provocan las emociones tienen unas repercusiones tanto corporales como anímicas y cognitivas.
Las emociones son también un sistema de comunicación entre los individuos de la misma especie, sobre todo.
Para avisarles de lo que pasa y para que actúen en consecuencia. Y también para despertar la empatía y la solidaridad en en otros individuos, para actuar conjuntamente.
Se han ido reelaborando, sofisticando, tanto con la evolución de las especies como con la cultura y la educación, formado parte de estas en la formación de la personalidad.
También hay que expresarlas -sobre todo las negativas- de una forma multimodal, simbólica y verbal, con la poesía, la literatura, el arte, la danza y sobre todo a nivel verbal.
Al expresarla mediante el lenguaje, llega a comprenderse mejor, sus repercusiones, sus sentimientos, no se enquista y de ese modo no produce rencor ni frustración. El miedo, por ejemplo, es bueno en cuanto aviso o prevención de un posible mal, para que se evite o se resuelva, pero ha de ser pasajero, en cuanto se convierta en algo permanente es malo pues está sometiendo al organismo y al ánimo a una sobrecarga y saturación paralizante.
El estado de estrés es esta situación.
La alteración pues, es debida a un hecho, real o imaginado, o inculcado por la educción, el aprendizaje, el ambiente, etc.
Entonces, si no desde el nacimiento, si desde la temprana infancia puede quedar marcada esta predisposición a ello.
Es decir, se tiene tendencia al estrés, ya que los obstáculos del ambiente le superan.
Se vuelve uno un ser frágil, miedoso, agresivo, delicado, enfermizo, dependiente, creyendo que el entorno y las personas están contra él.
Por esa misma razón pueden hacerse agresivos, hostiles, malvados, que solo van a hacer el mal, creyéndose ellos las víctimas.
Pero con esa idea y ambiente creados, ellos se convierten en agresivos, atacantes, prevenidos siempre a la defensiva, antes de que exista el ataque real ni de que exista ningún peligro, ellos ya reaccionan con el ataque preventivo.
Están en un estrés permanente creyendo enemigos a los
otros.
INDICE
PREÁMBULO
.........................................................................................................................7
1.
LA RELAJACION
-
Aproximación al
concepto de relajación. ………….................................11
-
La alternancia
entre tensión y distensión muscular ..................................13
-
El modelo
sistémico o bio psico social. ……….......................................17
-
Objetivos que
alcanza la relajación. ………...…......................................20
-
Los
métodos………....................................………............…............…..23
o
Relajación progresiva, de E.
Jacobson….….............................……24
o
El entrenamiento autógeno, de Schultz............................................24
o
El
Mindfulness o meditación............................................................25
o
La
eutonía.........................................................................................26
o
El Movimiento Orgánico...................................................................27
2.
LA
HOMEOSTASIS................................................................................................29
3.
SISTEMA
NERVIOSO............................................................................................33
-
Los tres
cerebros.......................................................................................33
-
Los
hemisferios.........................................................................................40
-
Los tres cerebros
y la personalidad ..........................................................43
4.
SISTEMA NERVIOSO
VEGETATIVO ................................................................57
-
Características
del sistema nervioso simpático.........................................60
-
Características
del sistema nervioso parasimpático..................................61
-
Las
endorfinas...........................................................................................62
5.
TONO MUSCULAR: ENERGÍA
VITAL........ .......................................................69
-
¿Qué es el
tono?........................................................................................69
-
¿Dónde se
localiza?...................................................................................69
-
¿Para qué
sirve?........................................................................................70
-
¿De dónde procede
la energía?.................................................. ..............70
-
¿Cómo se relaciona
con las actividades corporales? ...............................71
-
Relación con los
procesos fisiológicos internos........................................71
-
Relación con los
procesos homeostáticos............................................. ...71
-
Relación con las
emociones. .................................................................
..72
-
Relación con las
experiencias................................................... ...............72
-
Relaciones con las
personas......................................................................73
-
Características
del buen tono.....................................................................73
6.
LA ANSIEDAD Y
EL
ESTRÉS.............................................................................75
-
El estrés.....................................................................................................77
-
Ley general del
estrés ...............................................................................78
-
Fases del estrés .........................................................................................79
-
Síntomas del
estrés....................................................................................80
-
Los estresores
...........................................................................................80
7.
ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS.............................................................83
8.
FUNTES DEL
ESTRÉS...........................................................................................91
-
Causas
socioculturales .............................................................................91
9.
FACTORES
INFLUYENTES DEL ESTRÉS..........................................................95
-
El
trabajo...................................................................................................95
10. PREVENCION DEL
ESTRÉS.................................................................................95
11. PRÁCTICAS EN RELAJACION
PROGRAMA DE
ENTRENAMIENTO................................................................101
-
Preliminares............................................................................................101
-
Concentración.........................................................................................103
-
La inmovilidad...................................................
...................... .............103
-
Percepción y
consciencia........................................................................106
-
Conexión general:
cuerpo, respiración, suelo, espacio...........................106
o EJERCICIOS..........................................................................109
o Tacto y contacto corporal – automasaje- ...............................109
o Concentración en la inmovilidad............................................119
o Aflojamiento general..............................................................120
o Los contactos con el
suelo......................................................122
o Abandono del peso.................................................................123
o Los sonidos.............................................................................124
o La respiración..........................................................................125
o El espacio................................................................................133
o Las
manos...............................................................................135
o La cara.....................................................................................136
o Circuitos de energía ...............................................................138
o Ejercicios de Tensión, distensión...........................................141
o Presiones ................................................................................144
o Extensiones y contracciones combinadas .............................146
o Levantamientos pasivos .........................................................157
o Levantamientos pesados ........................................................158
o Levantamientos livianos ........................................................160
o Relajación creativa ................................................................166
o Acciones cotidianas ...............................................................168
o Caminando .............................................................................169
o En el metro .............................................................................171
o El paisaje ................................................................................172
o Ejemplos de sesiones .............................................................173
o Últimas palabras .....................................................................176
BIBLIOGRAFÍA
.................................................................................................................177
BLOGS....................................................................................................................................181
OTROS LIBROS
.................................................................................................................183
EL AUTOR
..........................................................................................................................189