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sábado, 30 de diciembre de 2023

EL ARTE Y LA CREACCION DE LA MENTE



EL ARTE Y LA CREACCION DE LA MENTE

EL PAPEL DE LAS ARTES VISUALES EN LA TRANSFORMACIÓN DE LA CONCIENCIA

ELLIOT W. EISNER

 Recopilación por Joaquín Benito Vallejo


En este libro se examina cómo contribuyen las artes al desarrollo de la mente. 

 

Las formas de pensamiento más complejas ocurren cuando los estudiantes tienen la oportunidad de trabajar de una manera significativa en la creación de imágenes, sean visuales, coreográficas, musicales, literarias o poéticas, y poder apreciarlas.

 

Las experiencias significativas en el campo de las artes se pueden extender a otros ámbitos relacionados con las cualidades sensoriales de las que las artes participan.

 

Las artes pueden hacer unas contribuciones muy características. 


Se destaca el desarrollo del pensamiento en el contexto de una forma artística, la expresión y la comunicación de formas distintivas de significado y la capacidad de vivir experiencias que son al mismo tiempo emotivas y conmovedoras, de una naturaleza consumativa, que se aprecian y se valoran por su valor intrínseco. 

 

Las artes pueden actuar como modelos de lo que podrían llegar a ser la aspiración y la práctica en la educación.

 

Concebir la docencia como un arte, considerar que el aprendizaje posee unos rasgos estéticos, abordar el diseño de un entorno educativo como una tarea artística.

 

La educación es el proceso de aprender a inventarnos a nosotros mismos.

 

Experimentar el entorno es un proceso que se prolonga a lo largo de la vida; es la base misma de la vida.

 

«Ver» no es un proceso pasivo por el que se almacenan unas impresiones sin sentido, unos datos amorfos con los que una mente organizadora construye formas para sus propios fines. «Ver», en sí mismo, es un proceso de formulación; la comprensión del mundo visible empieza en los ojos.

 

Los sentidos son nuestras primeras vías hacia la conciencia.

 

Nuestro sistema sensorial se convierte en un medio por el que proseguimos nuestro propio desarrollo.

 

El término cultura tiene centenares de significados. Dos de ellos son especialmente pertinentes a la educación: uno es antropológico y el otro es de carácter biológico.

 

Los conceptos son imágenes destiladas en cualquier forma o combinación de formas de carácter sensorial que se usan para representar los detalles de la experiencia.

 

La formación de conceptos es en sí misma un acto de la imaginación.

 

Las artes tienen un papel importante que desempeñar en el refinamiento de

nuestro sistema sensorial y en el cultivo de nuestra capacidad de imaginación.

 

A los niños les produce un placer especial la pura exploración del potencial sensorial de los materiales que usan.

 

En cuanto a la sensibilidad, las artes nos invitan a prestar atención a las cualidades de lo que oímos, vemos, saboreamos y palpamos para poderlo experimentar.

 

Hace falta algo más para que los productos de nuestra imaginación puedan suponer una contribución social a nuestra cultura. Este algo más es la representación.

 

La representación, al igual que la sensibilidad y la imaginación, también desempeña unas funciones cognitivas de importancia fundamental.

 

La revisión se suele asociar a la escritura, pero se da en todas las formas de arte: en la pintura y la escultura, en la composición y la interpretación musical, en el teatro, el cine y el vídeo, en la danza y en las restantes artes.

 

En el proceso de revisión se suavizan las transiciones, se armonizan los colores, se modulan las intensidades y se ajustan los colores de la paleta. Revisar es prestar atención a las relaciones y a los detalles. Revisar es un aspecto esencial del proceso creativo, una manera de eliminar las imperfecciones de nuestras obras.

 

La inscripción y la revisión se relacionan directamente con otra función cognitiva de la representación que solemos dar por descontada: la comunicación.

 

La cultura depende de estas comunicaciones porque las pautas de comunicación ofrecen a los miembros de una cultura oportunidades para crecer.

 

La contribución social del proceso educativo es facilitar que la persona establezca relaciones simbióticas con los demás mediante el desarrollo de sus capacidades distintivas y complementarias, y enriqueciendo así sus vidas respectivas.

 

La inscripción, la revisión y la comunicación son tres procesos cognitivos que se usan en el acto de representación.

 

El proceso de representación se parece más a conversar que a grabar unas palabras en una cinta. En el proceso de trabajar con el material, la obra misma desarrolla su propia voz y contribuye a establecer la dirección. La obra concede a su creador una recompensa esencial de todo trabajo creativo: la sorpresa.

 

La familiaridad y la rutina pueden proporcionar seguridad, pero no generan mucho placer. La sorpresa es una de las recompensas de trabajar en las artes.


La manera en que se construye el lenguaje, sobre todo por medio de su forma y sus cualidades connotativas, expresa emociones y esboza significados que no se pueden transmitir por medio de la denotación literal.

 

El sonido en forma de música también es un medio de transmisión de significados.

 

Elegir las formas de representación que se van a usar también supone elegir los aspectos del mundo que se van a experimentar.

 

Los instrumentos con los que trabajamos influyen en lo que es probable que pensemos.

 

Aprender a utilizar unas formas concretas de representación también es aprender a pensar y a representar el significado de unas maneras concretas.




LAS FUNCIONES COGNITIVAS DE LAS ARTES


 

El término cognición incluye todos los procesos por medio de los cuales el organismo se hace consciente de su entorno o de su propia conciencia.

 

Pensar, en cualquiera de sus manifestaciones, es un suceso cognitivo. / en el movimiento y la expresión hacemos eso – nos hacemos consientes del espacio, de nosotros mismos y de todos los procesos que hacemos / 

 

En relación con el arte y su significado, comparto la postura de Dewey:

el arte es un modo de experiencia humana que se puede obtener siempre que una persona interacciona con algún aspecto del mundo. / nosotros interactuamos /

 

Una función cognitiva de las artes es ayudarnos a aprender a observar el mundo.

 

El arte nos ofrece las condiciones para que despertemos al mundo que nos rodea. 

En este sentido, las artes nos ofrecen una manera de conocer.

Las artes nos permiten / y nos incitan / aplicar la imaginación como un medio para explorar nuevas posibilidades. Nos liberan de lo literal; / nos introducen en lo simbólico / nos permiten ponernos en el lugar de otras personas y experimentar de una manera indirecta lo que no hemos experimentado directamente. / esto se refiere también al espectador /

 

El trabajo en las artes también invita a desarrollar la predisposición a tolerar la ambigüedad, a explorar lo incierto, a aplicar un juicio libre de procedimientos y reglas preceptivas.

 

Dirige nuestra atención hacia el interior, hacia lo que creemos o sentimos. Esta predisposición se encuentra en la raíz del desarrollo de la autonomía individual.

 

En el proceso de creación, se estabilizan las ideas y las imágenes que son muy difíciles de mantener a menos que se inscriban en un material que

les dé, por lo menos, algún tipo de semi permanencia. Nos permiten examinar con mucho más detalle nuestras propias ideas. Las artes son medios para explorar nuestro propio paisaje interior. / ninguna mejor que la expresión /

 

Las artes nos ayudan a descubrir el contorno de nuestro ser emocional. Ofrecen recursos para experimentar el alcance y la variedad de nuestra receptividad y nuestra sensibilidad.

Las artes van mucho más allá de hacer visible lo visible. Nos hablan sobre las sensaciones que generan lugares y relaciones.

 

Como dijo Susanne Langer, nos hablan a través de las emociones: «Una obra de arte nos presenta sensaciones (en el sentido amplio que antes he mencionado.

 

La forma artística es congruente con las formas dinámicas de nuestra vida directa sensorial, mental y emocional;

 

Por medio de las artes aprendemos a ver lo que no habíamos advertido, a sentir lo que no habíamos sentido y a emplear formas de pensamiento propias de las artes. Emprendemos un proceso donde se reconstruye nuestro ser. 

 

 

LAS ARTES Y LA TRANSFORMACIÓN PERSONAL

 

La capacidad de pensar metafóricamente, no es el resultado de una sola ocasión; requiere frecuentes oportunidades de explorar el uso poético del lenguaje, -/sea verbal o corporal- /un uso que genera significado mediante indirectas, alusiones e insinuaciones. / imágenes, sensaciones, emociones /

 

La literalidad inhibe la tendencia casi natural a usar el lenguaje poéticamente como hacen los niños pequeños.

Aprender a ver las cualidades que constituyen un campo visual / artístico / requiere un modo de atención que rara vez se emplea en la vida «ordinaria”. / la vida debería leer más en este lenguaje poético, metafórico y simbólico, ya que muchas cosas que hacemos se basan en ese lenguaje inconsciente /

 

Solo utilizamos los sentidos de manera instrumental, llamada útil. Esta forma de «ver» obstaculiza la visión general /artística, simbólica/

 

Hablar de las cualidades de un campo visual suele exigir el uso de símiles y la invención de palabras —neologismos— que, más mediante la insinuación que mediante el lenguaje explícito, transmitan el carácter distintivo de las cualidades percibidas.

La soltura en el uso de este lenguaje también es el resultado de haber desarrollado ciertos modos de pensamiento y una actitud receptiva hacia su aplicación. 

Cuando los enseñantes ofrecen oportunidades a sus alumnos para que emprendan tareas que permitan practicar estas capacidades y actitudes, también les ofrecen oportunidades para que desarrollen su mente.

 

Y cuando organizan las tareas que abordan los alumnos para que éstos aprendan a relacionar lo que han aprendido en la escuela con el mundo que hay fuera de ella, están desarrollando la capacidad de sus alumnos para extender y aplicar lo que han aprendido, a otros ámbitos, un proceso que en la literatura psicológica se denomina transferencia y que todo enseñante debería fomentar.

 

Empezamos a dominar una forma de representación cuando descubrimos sus límites y sus posibilidades, qué nos permite hacer y qué no. / en EC, poner límites fuerza a la creatividad para investigar y desarrollar nuevas formas de movimiento / VER poner límites en la vida

 

Cualquier idea que pase por alto el papel necesario de la inteligencia en la producción de una obra de arte se basa en la identificación del pensamiento con el uso de un tipo especial de materiales, signos verbales y palabras.

 

¿cómo llegan a hacerse significativas las formas de representación? 

 

Tres modos de tratamiento: 

uno, el mimético. Las artes no sólo pueden representar lo que se ve o se oye; también pueden representar lo que se siente. 

Esto nos lleva a un segundo modo de tratamiento, la creación de la forma expresiva.

La representación de sentimientos o sensaciones se logra de muchas maneras.

La música, la danza, la literatura, la poesía o la escena desarrollan otras cualidades con fines expresivos.

Según la teoría de la Gestalt, las formas que crean los artistas generan campos de energía que captamos con nuestro sistema nervioso en una especie de resonancia.

 

De este modo, la música fuerte y rápida produce en el oyente una experiencia equivalente; la música lenta ysuave crea una resonancia totalmente diferente y, en consecuencia, una experiencia distinta. 

Manipulando la forma, los artistas manipulan la experiencia. / en EC según la calidad del movimiento, el tempo, el ritmo, la espacialidad… despiertan nuevas emociones, imágines, simbologías…  /

 

La cultura y la experiencia personal interaccionan mutuamente. 

El significado obtenido de una obra no sólo depende de las características de la misma, sino también de lo que le aporta cada persona. / tanto del que la hace como del que la ve /

La construcción de la forma expresiva no excluye la presencia de formas miméticas.

 

Todas las formas poseen lo que se llaman propiedades fisonómicas, cualidades que expresan o suscitan sentimientos o emociones.

El talento artístico exige, en parte, la capacidad de concebir la cualidad emocional deseada y la capacidad técnica para componer formas capaces de suscitar el sentimiento o la emoción que se desea transmitir.

 

El significado siempre está influido por el contexto. 

 

Los artistas suelen emplear los tres modos de tratamiento en una misma obra. 

Y lo mismo hacen los niños. 


La capacidad de crear imágenes donde el mimetismo, la expresividad y los signos convencionales transmitan las intenciones del creador es un importante logro cognitivo. Exige un repertorio de aptitudes técnicas, sensibilidad a las relaciones entre las formas y la capacidad de usar signos convencionales de una manera adecuada.

 

El conocimiento somático, a veces también llamado conocimiento corporal, se experimenta en distintos lugares. Algunas imágenes resuenan en nuestro estómago, otras en nuestros ojos, otras en nuestras fantasías; los artistas juegan con nuestra imaginación.

 

Todos tenemos experiencias cinestésicas. /  En cierto sentido, todas estas capacidades para la experiencia humana son recursos que el artista puede usar en la formación de la imagen. En las manos y en la mente del artista se convierten en vías de comunicación.

 

LAS ARTES Y LA TRANSFORMACIÓN DE LA CONCIENCIA

 

¿Cómo afectan las artes a la conciencia? Lo hacen de varias maneras. Refinan nuestros sentidos para que nuestra capacidad de experimentar el mundo sea más compleja y sutil; estimulan el uso de nuestra imaginación para que podamos imaginar lo que realmente no podemos ver, saborear, tocar, oír u oler; nos ofrecen modelos para que podamos experimentar el mundo de nuevas maneras; y nos proporcionan materiales y ocasiones para aprender a abordar problemas que dependen de formas de pensamiento relacionadas con las artes. Proporcionan los medios para poder expresar significados inefables pero que se pueden sentir.

 

SÍNTESIS DE LOS ARGUMENTOS PRESENTADOS HASTA AHORA:

 

1. Los seres humanos son seres sensibles que nacen y viven en un entorno cualitativo. - La capacidad de experimentar toda la gama de cualidades que constituyen el entorno empírico está directamente relacionada con las funciones de nuestro sistema sensorial. - Desde el punto de vista biológico estamos diseñados para ser sensibles al conjunto de cualidades que constituyen ese entorno. - La activación de nuestro sistema sensorial también depende de que nos encontremos en un entorno que posea las cualidades a las que son sensibles nuestros sentidos. - Cuando no disponemos de estímulos visuales también carecemos de experiencias visuales y el desarrollo de nuestro sistema visual puede sufrir un deterioro irreversible.

 

La actualización de una capacidad, es decir, su transformación de capacidad en aptitud, depende tanto de lo que la persona aporta al entorno como de lo que

el entorno aporta a la persona. / en ese entorno son esenciales las personas / 

 

2. El sistema sensorial es el principal recurso para experimentar el entorno cualitativo. - Para el niño de preescolar conocer el mundo significa, en gran medida, saber cómo se puede experimentar empleando todas las modalidades sensoriales.

 

3. lo que el niño aprende del mundo está influenciado por la manera en que explora sus características. - Una de las lecciones potencialmente más importantes del trabajo en las artes es la contribución de una buena enseñanza artística a la capacidad del niño para percibir sutilezas y reconocer complejidades entre las relaciones cualitativas del mundo fenoménico.

 

4. La diferenciación permite a los niños formar conceptos. – Los conceptos son imágenes basadas en una o más modalidades sensoriales que actúan como representantes de una clase de cualidades asociadas.  - La formulación de conceptos es un proceso de reducción de datos consistente en extraer las características esenciales. - La formación de conceptos es una actividad de la imaginación donde se forman imágenes basadas en una o más modalidades sensoriales que representan conjuntos de cualidades asociadas con significantes. 

 

5. Los conceptos y los significados que adquieren se pueden representar en cualquier sistema material o simbólico que se preste a ello. - Podemos saborear un plátano sin comerlo realmente. - Podemos imaginar una ópera sin realmente verla ni oírla. - Nuestra capacidad para imaginar se transforma por el esfuerzo de representar lo que hemos experimentado. -  Ser una persona «multialfabetizada» significa ser una persona capaz de inscribir o decodificar significados con distintas formas de representación.

 

6. El desarrollo de la capacidad del niño para diferenciar, formar conceptos y representar esos conceptos refleja el uso y el crecimiento de la mente. El uso y el desarrollo de la mente se revelan cuando se fomenta la inteligencia en el proceso de representación y la persona es cada vez más imaginativa y más competente desde el punto de vista técnico para traducir conceptos, y los significados asociados, a formas. la inteligencia tiene que ver con la competencia o aptitud con la que realizamos alguna actividad.

 

7. Los aspectos del entorno a los que se presta atención, los fines para los que se usa esta atención y el material que emplea el niño para representarlos influyen en el tipo de aptitudes cognitivas que el niño tenderá a desarrollar. - Es indudable que los niños ya vienen al mundo bien «cableados», pero su desarrollo concreto, las aptitudes que se van a cultivar y atrofiar, y los modos de pensamiento que llegarán a dominar, dependerán de la cultura en la que vivan. - Las fuerzas que actúan en esa cultura se operacionalizan mediante la formación de propósitos. Determinan un conjunto de limitaciones y de posibilidades. - Las aptitudes son capacidades realizadas. La manera en que el niño abordará esa cultura son los indicadores más poderosos del tipo de pensamiento y, en consecuencia, del tipo de mente que el niño tenderá a desarrollar durante la infancia.

 

8. El medio que elegimos usar y la forma concreta de representación que seleccionamos —por ejemplo, el sonido en lugar de una forma visual— influyen en nuestra percepción del mundo.

 

9. Las artes invitan a los niños a prestar atención a las características expresivas del entorno. - Normalmente vemos las cosas para clasificarlas y usarlas. Lo que normalmente no buscamos son las características expresivas o el tono emocional de aquello a lo que prestamos atención. Las artes ayudan a los estudiantes a aprender a saborear cualidades dedicando a ello el tiempo necesario para que realmente observen lo que pueden ver.

 

10. Fomentar la capacidad del niño para desarrollar la mente por medio de la experiencia que surge de la creación o la percepción de formas expresivas. En esta actividad se refinan las sensibilidades, se hacen distinciones más sutiles, se estimula la imaginación y se desarrollan aptitudes para dotar de sentimiento a las formas. 


La educación es un proceso en el que aprendemos a ser los arquitectos de nuestra propia experiencia y, en consecuencia, a crearnos a nosotros 




domingo, 22 de febrero de 2015

Educar para ser




Hay que educar para vivir, no para trabajar.
Hay que educar en el presente no para el futuro.
Hay que educar para ser no para tener.

 El principal aspecto que debe desarrollar la educación es posibilitar ser uno mismo. Pero lo que cada uno es, no viene dado de antemano por los genes, tiene que construirlo uno mismo progresivamente mediante su experiencia y su aprendizaje.

Educar para SER implica desarrollar todas las potencialidades corporales, sensoriales, cognitivas, emocionales, expresivas, creativas, comunicativas..., para así poder conocer aquellos aspectos con los que uno se siente más identificado y realizado según sus destrezas y capacidades.

La primera base, raíz y cimiento del SER, es el propio cuerpo. Como capacidad física y también como capacidad de sentir, de percibir, de experimentar, de ser consciente, de comunicarse con los demás. A través del desarrollo de estas capacidades, va creciendo y madurando la identidad personal, el psiquismo y la participación social.

El primer objeto de afinación, de experimentación y de conocimiento es el propio cuerpo, lo que conduce al conocimiento de sí mismo, que significa conocerse corporal, psicológica y socialmente.

Pero, el cuerpo no se afina sino relacionándose con los demás y actuando sobre el entorno que nos rodea.

Luego, paralelo al primer objetivo de conocimiento: el cuerpo, va apareciendo el conocimiento de la realidad exterior. No se puede conocer la realidad del entorno sin conocer la realidad del propio cuerpo, no se puede sentir ni comprender a los demás sin sentirse a sí mismo. Cuerpo – yo – individuo - / realidad externa – sociedad, se retroalimentan mutuamente.

El cuerpo es un microcosmos y una microsociedad. Hay que entender y tratar al cuerpo y al movimiento, como una totalidad en la que se fusiona lo universal y natural con lo particular y social.

La unidad cuerpo-mente-comunicación debe ser cultivada de un modo íntegro.

El cuerpo no es nunca un elemento exclusivamente material. No es una masa de carne sin más. Es carne con afectos, con sentimientos, con proyectos, con deseos, con sueños, con ilusiones, y también con frustraciones.

Todo está impreso en el cuerpo. La estructura corporal refleja cómo se es psíquica y socialmente. El cuerpo es la materia donde se imprime lo psicológico y el modo de relacionarnos con los demás.

Es una materia plástica que se moldea constantemente por las actuaciones mentales y sociales.

El cuerpo físico necesita para su supervivencia el afecto de los demás, en mayor grado que la alimentación. Sin la relación con los demás no puede vivir. El aislamiento y la incomunicación es la enfermedad más grave que nuestro cuerpo puede sufrir. Mata los afectos, las ilusiones, conduce a la demencia y a la muerte orgánica.

Hasta hace relativamente poco tiempo, esta concepción integral del cuerpo, del movimiento y de la persona, no era tenida en cuenta y, por tanto, no se desarrollaban prácticas educativas globales que abarcasen todos estos aspectos. Actualmente existen muchas técnicas corporales que se plantean potenciar los aspectos psíquicos y la comunicación, pero siguen siendo minoritarias.


Nuestro método corporal pretende integrar los aspectos físicos, los psíquicos y aquellos otros relativos a la comunicación.

Potenciar la salud corporal, despertar la sensibilidad, ser más autónomos a la vez que más abiertos y disponibles para los demás, desarrollar la propia investigación y la creatividad.

sábado, 7 de febrero de 2015

LA REPRESIÓN DEL MOVIMIENTO


LA REPRESIÓN DEL MOVIMIENTO
Joaquín  Benito Vallejo
(Extracto de Cuerpo, Mente Comunicación...)










El movimiento es una capacidad innata que en cuanto se pone en marcha y se desarrolla, potencia las capacidades sensoriales, perceptivas, cognitivas, expresivas, afectivas y comunicativas.


A la vez, se afina así mismo haciéndose progresivamente más rico, amplio, preciso, coordinado,  armónico, equilibrado. 
Y paralelamente también, se da el desarrollo del organismo, del sistema nervioso y del cerebro, dando lugar a la emergencia del psiquismo.


El movimiento forma parte del reflejo de orientación más primitivo de donde nace el deseo de investigación y descubrimiento del entorno. -Esta exploración es siempre juego espontáneo y natural-. Es por tanto placentero, su desarrollo libera hormonas causantes de placer y debe ser así para incitar al movimiento a estar activo, porque es imprescindible para vivir plenamente.


El movimiento libre y espontaneo o encaminado hacia un fin creativo es liberador y realizador, primero, en cuanto supone una descarga de las tensiones internas sobrantes, dejando la energía justa para dedicarla a tareas que exigen una mayor concentración como los trabajos intelectuales y, segundo, porque a través de él se está investigando, creando, descubriendo el entorno, conociendo y valorizándose a sí mismo, -el movimiento es siempre acto, acción de empoderamiento, acto de poder del propio cuerpo, del propio YO- autorrealización.  

Aporta por tanto cognitividad y afectividad. Aunque el movimiento sea espontáneo y no esté dirigido en principio hacia ningún objetivo determinado, sino realizado por el mero placer de moverse, juego espontáneo- como ocurre en los niños, el movimiento es el utensilio mediante el cual se explora el medio, a través del cual se aprende el dominio y el conocimiento del espacio exterior y del propio cuerpo.


Este dominio del entorno supone el aprendizaje práctico de las nociones espacio temporales: los planos, las direcciones, las trayectorias, las distancias, las intensidades, que a su vez son la base del aprendizaje intelectual matemático, físico, lingüístico, etc. 

En esa tarea exploradora y “embriagadora” se producen además otros requisitos, como la fijación de la atención, la concentración, la percepción, la selección de estímulos, la dedicación, el encauzamiento de la voluntad, la disciplina, el tesón, la forja creativa del hombre, basada en sus intereses placenteros, en su propia investigación , experimentación y descubrimiento.


Todo esto conlleva otro tipo de realización más encaminada al ámbito afectivo, el placer de conseguir las cosas con el propio esfuerzo, la autonomía, la autoorganización que conduce a la realización de la persona, a la autoestima.


La carencia de movimiento, -bien sea por carencia de estímulos o por represión-, sobre todo en la infancia cuando esa fuerza impulsiva es más vital y necesaria, cuando brota como un manantial incontenible, supone no sólo una frustración y el consiguiente displacer, sino la des-realización y la castración puesto que merma el desarrollo de todas las capacidades humanas descritas anteriormente.

La represión es un medio utilizado socialmente, familiarmente, políticamente,  para actuar contra el psiquismo -contra la persona, contra el ser- a través del cuerpo. 

La prohibición a causa de la norma o del castigo de no hacer esto ni lo otro, de no tocar, etc., supone una lucha tremenda contra esa fuerza vital y necesaria de moverse. 

Con la represión de los instintos y de las pulsiones vitales se reprime la propia posibilidad de sentir y experimentar. 

La fuerza vital que debería ser dirigida al exterior para liberarse, construirse a sí mismo y conocer el mundo, debe dirigirse mediante la coacción física o psíquica, contra sí mismo, actuando como un muro de contención que pretende taponar el abrupto manantial de la vida, la necesidad de hacer, ser y conocer. 

La fuerza ha de ser contenida, se han de atar los músculos, hacer del cuerpo una muralla rígida no tanto para defenderse de los posibles enemigos externos sino para impedir el ansia de salir a conquistar el mundo, dejando atrapados entre sus nudos, escondidas, olvidadas, cercenadas, las necesidades más hondas junto con los deseos y los sueños.


Cuerpo y mente quedan bloqueados en esa lucha imposible para quedar reducidos después, a peleles o a rígidas estatuas de cemento. 

Atando los músculos se intenta matar la necesidad, -la pulsión vital- y se logra la mayoría de las veces, no hay más que ver el mundo y los hombres-, pero a veces ésta solo queda escondida y en cualquier momento puede llegar a despertarse nuevamente, aunque su lucha para abrirse paso será muy dura y posiblemente no se consiga nunca del todo.


Mientras tanto, -o quizá para siempre- el cuerpo queda amorfo, resignado, inexpresivo, frustrado, triste. Ha sido domado, castrado, insensibilizado y convertido en un obediente esclavo.