martes, 19 de febrero de 2019

MICROCOSMOS - SIMBIOGÉNESIS - Lynn Margulis



MICROCOSMOS
Lynn Margulis & Dorion Sagan 

(Recopilación por Joaquín Benito Vallejo)



Lynn Margulis -1938- 2011- llamada de soltera Lynn Petra Alexander, toma su apellido de su segundo marido: Thomás Margulis, cristalógrafo con quien tuvo 2 hijos. Anteriormente estuvo casada con Carl Sagan, astrónomo, cosmólogo y astrofísico muy conocido por sus diversos libros y programas de TV, con quien tuvo otros 2 hijos. Dorion escribe el presente libro colaborando con su madre. Fue titulada en zoología y genética y catedrática de biología evolutiva, así como codirectora del departamento de biología planetaria de la Nasa entre otras cosas. Miembro de la Academia nacional de las Ciencias de Estados Unidos desde 1983, de la Academia Rusa de Ciencias Naturales desde 1997 y de la Academia Americana de Artes y Ciencias desde 1998.En 1999 recibió la Medalla Nacional de Ciencia. Autora de casi 200 artículos de todo tipo. 
A últimos de los años 60, L. Margulis y el físico británico J. Lovelock, lanzaron la polémica y célebre hipótesis de que la Tierra y todos sus seres vivos constituyen una entidad compleja autorregulada, al que llamaron Gaia. Esta hipótesis señala que es la propia vida la que ha modificado las condiciones de la Tierra. En lugar de seguir el planteamiento clásico que señalaba que la vida había aparecido porque el planeta contaba con ciertas características propicias, los seguidores de Gaia afirmaban que eran los organismos vivos, los responsables de los cambios que convierten a la Tierra en un caso único en el sistema solar. De esta forma, la hipótesis mantiene que el medio ambiente y la vida están interaccionando continuamente, formando un todo sin importar si se trata de materia orgánica o inorgánica.
Hay que combinar ambas concepciones, no son contradictorias. Por un lado, para que surgieran los primeros organismos vivos, debiera haberse establecido previamente, unas condiciones ambientales que lo posibilitaran. Por otro, una vez que se establece la vida en la tierra, los seres vivos van transformando sus condiciones continuamente. Y ambos medios, tierra y seres vivos forman una unidad común en la que la transformación es mutua.
Margulis es autora de la teoría de la simbiogenésis, que explica el origen de las primeras células con núcleo, a partir de la fusión de bacterias primitivas, hace miles de millones de años.

 Según esta teoría, las endosimbiosis seriadas acaban provocando una transferencia de material genético entre los organismos participantes, de modo que se forma un nuevo organismo que incorpora los simbiontes que lo originaron.

La teoría endosimbiótica, propone que las células eucariotas -con núcleo-  (células de animales, plantas, hongos y protoctistas) se habrían originado a partir de diferentes células procariotas -sin núcleo- (bacterias) mediante una relación simbiótica que llegó a ser permanente. Según Margulis, estas células procariotas originan las mitocondrias, los cloroplastos y otros orgánulos


La expuso por primera vez en 1967. Las investigaciones de las últimas décadas han venido confirmando en casi todos sus puntos su teoría. No la consiguió cerrar totalmente, ya que la hipótesis de la incorporación de las espiroquetas no se considera probada. La autora afirmó que los organismos complejos que se presentan como los pasos finales del sistema evolutivo están compuestos por comunidades de seres menos complejos. En concreto, su hipótesis señalaba a las bacterias como las responsables de la complejidad final de los organismos. Mientras que tradicionalmente se consideraba a los organismos pluricelulares (animales, plantas, etc.) como seres individuales, Margulis afirmó que eran comunidades de células que se autoorganizaban, siendo el auténtico motor de la evolución. Esta teoría entró en contradicción con los estudios más asentados sobre la síntesis evolutiva.

Las aportaciones de Lynn fueron recibidas en un primer momento con escepticismo; recibió numerosos rechazos antes de poder publicar el resultado de sus investigaciones, consideradas heterodoxas. Fue muy habitual encontrar su nombre en prestigiosas revistas científicas, a pesar de que, en muchas ocasiones, sus trabajos chocaban con las teorías hegemónicas del momento. Por ejemplo, su investigación Sobre el origen de la célula mitótica fue rechazada quince veces antes de ser publicada en 1967. Su primer libro completo vio la luz en 1970. Al igual que ocurría con sus artículos, tampoco esta publicación resultó sencilla: la primera editorial a la que lo había presentado rechazó el proyecto tras analizarlo durante cinco meses. Margulis nunca dejó de trabajar. De hecho, falleció el día 22 de noviembre de 2011 mientras estaba en su laboratorio intentando encontrar la única pieza que le faltaba para completar su teoría endosimbiótica cuando sufrió un derrame cerebral.
Se considera que, científicos como Lynn Margulis cambiaron la visión establecida que había respecto al mundo que nos rodea y del cual formamos parte, proporcionando una de las teorías más revolucionarias de la historia de la evolución. 

Su idea central, hermosa y sorprendente es: que la esencia de la vida y su progreso evolutivo ha sido y es la asociación y colaboración entre los diversos organismos vivos desde los microbios hasta nosotros, no la competencia ni la lucha entre ellos. 

Quizá en esta cuestión radicara el rechazo largo a ser admitidas sus teorías. La antigua visión, -antropocentrista y capitalista- equivocada, y aún vigente por otra parte, tiene dos distintas ramificaciones. Una: la de que la especie humana es la especie elegida, reina de la creación con todos los derechos sobre el planeta y sobre las demás especies. Esa idea de grandeza de la especie humana se rompe con la teoría de Margulis al enunciar que prácticamente descendíamos y dependemos de las bacteria. La otra ramificación:  la de que la evolución y la supervivencia de los seres vivos radica en la lucha competitiva entre ellos. Esta visión también es echada por tierra al enunciar que la evolución está basada en la asociación y la colaboración entre los seres vivos, no en la competencia entre ellos.

Esta visión “científica” enunciada por Margulis, sobre el nacimiento de la vida y de su evolución, basada en la colaboración continua entre los diversos organismos vivos, es similar y correlativa a la que biólogos y etólogos diversos anteriores a Margulis, han defendido también, mostrando como los animales colaboran entre sí de diversa forma, tanto dentro de la misma especie como con otras especies ajenas, y que es esa colaboración la raíz del cuidado de las crías y de la empatía entre ellas, así como de su evolución -ver; Bekof, Eibl-Eibesfeld, Maturana, Montagu, entre otros-.


En contra de la visión expuesta anteriormente, como hemos mencionado, sigue aún vigente la otra idea, más conocida y defendida con más enconamiento, que está a favor de que la evolución radica en la ley del más fuerte, sintetizada en que son los seres más fuertes los que sobreviven.

Esta versión “ideológica”, no científica, ha sido desarrollada por el sistema capitalista, -basada en una mala interpretación interesada- sobre Darwin, cuando decía que son los individuos más aptos los que sobreviven-. Esta idea central de la competencia y la ley del más fuerte, extraída de Darwin ha sido malinterpretada, ya que Darwin hablaba de los individuos más aptos, como los que tenían la capacidad de una mejor adaptación al medio, motivo por el cual eran los que tenían más posibilidades de supervivencia. Esa mayor capacidad de adaptación emulada por Darwin fue traducida como la ley del más fuerte. En lugar de traducir: los más aptos son los que sobreviven y explicar el significado de la palabra “aptitud”, que es el que ya hemos dicho -capacidad de adaptación al medio-, es traducido como los más fuertes son los que sobreviven -apto no es igual a fuerte-. Y de esta idea del más fuerte se extrapola la de la competencia, la agresividad, como las leyes que el hombre ha de desempeñar para triunfar en la vida

La vida ha progresado a la vez que ha transformado el entorno, el planeta tierra. Nada es exclusivo de la especie humana, al contrario. Los microbios cubren nada menos que las cinco sextas parte de la historia de la vida. Viven en nosotros y nosotros en ellos. Ellos nos han inventado, al ser ellos los que establecieron las bases fundamentales en las que se basa cualquier forma de vida.

La idea central es la simbiosis, es decir:
 seres simples especializados en diferentes funciones, establecen sucesivas alianzas y pactos generando super-estructuras cada vez más generales y complejas
La idea de competencia y supervivencia del más apto desaparece, frente a esta nueva idea basada en la interacción continua, la cohabitación y la mutua dependencia de las distintas especies.


-La simbiosis -unión de distintos organismos para formar nuevos colectivos- ha resultado ser la más importante fuerza de cambio sobre el planeta tierra-.


El libro trata de las inextricables conexiones entre todos los seres vivos del planeta tanto los que existen como los innumerables organismos que les precedieron. Esto nos hará contemplar el mundo de manera muy diferente a como pensábamos hasta ahora.

El individualismo no tiene razón de ser en la naturaleza

La biosfera es una entidad con una unidad propia, un inmenso sistema vivo e integrado, un organismo.

La naturaleza no es de nuestra propiedad ni tampoco un patrimonio recibido, como un parque temático, jardín zoológico o jardín universal.

Esta sigue siendo la forma fácil y superficial de contemplar el mundo
Los humanos se han comportado siempre como la especie dominante del planeta, como si la tierra les perteneciera y estuviera sometida a su control y disfrute. 
Y esto lo ha promulgado sobre todo, la religión católica.

Pero afortunadamente Lynn Margulis nos muestra una visión más auténtica y humilde. La especie humana está recién llegada. Quizá se encuentre en una fase muy infantil en la que está empezando a desarrollarse y aprendiendo a ser humanos, como un hijo inmaduro.

Necesitamos un mejor conocimiento de nuestra historia. Creíamos haber sido la especie elegida puesta aquí por un organizador llamado Dios.

El origen de nuestra estirpe se remonta a 3800 millones de años cuando se formó la primera célula. Ella es el antepasado más remoto de todos, todos, los seres vivos surgidos más tarde incluido el ser humano.

Pero, a pesar de nuestra arrogancia, no hemos progresado mucho respecto a los microorganismos antepasados nuestros. Estos microorganismos forman parte de nosotros. O, mejor dicho, nosotros formamos parte de ellos. Esto, por otra parte, es un poema épico maravilloso, la gran epopeya de la vida.

Este libro es fascinante. Narra el periodo más largo de la evolución de la biosfera: un lapso de 2500 millones de años, a lo largo del cual, nuestros antepasados los microorganismos, establecieron la mayoría de las normas y regulaciones para la convivencia. Hábitos que los humanos deberíamos estudiar detenidamente para encontrar soluciones a nuestra supervivencia.

Se ha pasado por este largo periodo sin darle demasiada importancia, como si la vida hubiera empezado en los vertebrados y lo anterior no valiera. Pero es a la inversa. 
Las primeras bacterias aprendieron ya casi todo lo que hay que saber sobre la vida.

 Quizá hayamos compartido una fase común más larga de lo que creíamos. Ahí queda como un fósil enterrado nuestro propio nombre. La palabra utilizada para denominar la tierra al principio de las lenguas indoeuropeas hace miles de años, era “dhghem”. A partir de esta palabra que significa tierra, surgió la palabra humus que es el resultado del trabajo de las bacterias en el suelo. Y para darnos una lección, de la misma raíz surgieron humano y humilde. Este es el esbozo de la parábola filológica.

¿Qué relación existe entre los humanos y la naturaleza? 
El nombre científico que Linneo dio a nuestra especie es Homo sapiens sapiens, que significa hombre sabio, sabio. Margulis y Sagan proponen humildemente y un poco en broma, que se bautice a la humanidad como Homo insapiens insapiens, es decir, “hombre sin sabiduría, sinsabor”.

Nos gusta creer que regimos la naturaleza, “el hombre es la medida de todas las cosas” dijo Protágoras hace 2400 años, pero no somos tan regios como creemos. 
Con este libro intentaron hacer trizas el ropaje dorado que sirve de propia imagen a la humanidad, para desvelar que nuestra imagen auto-aumentada no es más que la de un loco a escala planetaria.

Los humanos hemos sido durante mucho tiempo el equivalente planetario o biosférico del ego freudiano que desempeña el papel ridículo de payaso de circo cuyos gestos intentan persuadir al público de que todos los cambios que se llevan a cabo en escena obedecen a sus órdenes. 

Nos parecemos a ese payaso en casi todo, aunque el egotismo humano en relación con la naturaleza no suele tener ni pizca de gracia. 
Freud sigue diciéndonos: solo los más jóvenes entre el público se dejan engañar por el ego
Quizá nuestra credulidad sobre la ecología planetaria sea resultado también de nuestra inmadurez colectiva como una de las muchas especies que comparten la tierra. 
Pero aunque fuésemos el niño aplicado de la naturaleza, no somos esa presunción científica: “la especie más evolucionada”. 

El químico atmosférico James Lovelock equipara a una guerra, la relación existente entre los humanos y la naturaleza. Dave Foreman dice que los humanos somos un cáncer que la está consumiendo. (Sin yo saber esta mención, publiqué hace tiempo en mi blog que “el capitalismo neoliberal es un cáncer para la humanidad”. Y continuaba diciendo que no solo para la humanidad sino para el planeta entero. Y explicaba las razones de ello: en síntesis, el expolio al que estaban sometiendo a la tierra. Y también aclaraba que no era el hombre en general el depredador, sino el sistema capitalista)

Los autores de este libro invierten la visión normalmente exagerada de la humanidad y tratan al homo sapiens como una clase de permutación final en la larga evolución de los habitantes de la tierra más diminutos, de más edad y con más capacidad de adaptación, es decir, las bacterias. 

Gaia, el sistema fisiológico de la vida en la tierra podría sobrevivir a la desaparición de nuestra especie, mientras que los humanos no podríamos persistir separados de los microorganismos.

Contrariamente a la visión neodarwiniana de la evolución, concebida como un conflicto absoluto en el que solo sobreviven los más fuertes, Microcosmos estimula otra alternativa esencial: una visión interactiva y simbiótica de la historia de la vida en la tierra.

Teniendo en cuenta que las luchas competitivas por el territorio, los recursos y el poder, desempeñan un papel importante en la evolución, también hemos demostrado la importancia crucial de la asociación entre organismos de diferentes especies, la simbiosis, como uno de los promotores más significativos en la producción de innovaciones evolutivas.

Es importante aplicar las leyes de la cooperación biológica, al terreno de lo político. La vida es más que un simple juego mortal en que las acciones de engañar y matar aseguran la inyección del gen más espabilado a la siguiente generación, es, por el contrario, la unión simbiótica y cooperativa lo que permite triunfar a los que se asocian.

Podemos reconocer a nuestra especie no como dueña sino como compañera: participamos en una asociación callada con los organismos foto-sintéticos que nos nutren: la proporción de oxígeno, las bacterias heterótrofas y los hongos que transforman nuestros desechos.

Ningún designio político ni ningún avance tecnológico es capaz de disolver esta asociación.

Un compromiso de los autores del libro y de la especie humana en general, puede ser la introducción de biosferas en otros planetas. Una manera de reproducción del sistema vivo planetario -el verdadero nexo de comportamiento fisiológico de toda forma de vida en la tierra-. 
La expansión y la reproducción de la biosfera, la producción de ecosistemas materialmente cerrados y energéticamente abiertos, en la Luna, en Marte y más allá incluso, dependen de la humanidad en su más amplio sentido, como un fenómeno tecnológico y planetario.

En Microcosmos se rememora la historia evolutiva desde la nueva perspectiva de las bacterias. 
Estos organismos, de manera individual o en agregados multicelulares, de escaso tamaño y con una enorme influencia en el ambiente, fueron los únicos habitantes de la tierra desde el origen de la vida, hace casi 4000 millones de años, hasta que se originaron las células nucleadas, unos 2000 millones de años más tarde. 

Las primeras bacterias eran anaeróbicas, se envenenaron con el oxígeno que algunas de ellas liberaban como producto residual. Respiraban en una atmosfera que contenía compuestos energéticos como el sulfuro de hidrógeno y el metano. 

Desde la perspectiva microcósmica, la existencia de las plantas y de los animales, incluida la especie humana, es reciente. 
Podría tratarse de fenómenos pasajeros en un mundo microbiano mucho más antiguo y fundamental. 

Dos mil millones antes de que surgiera cualquier animal o planta ya existían microorganismos simbióticos consumidores de energía, tenían capacidad de nutrición, movimiento, mutación, recombinación sexual, fotosíntesis, reproducción y podrían proliferar desmesuradamente.

¿Qué es el ser humano? ¿Y la tierra? ¿Qué relación existe entre ambos, si es que se trata de dos cosas distintas? 

Microcosmos plantea estos amplios interrogantes desde la perspectiva particular de un planeta cuya evolución ha sido principalmente un fenómeno bacteriano. 
Esta perspectiva poco tenida en cuenta antes es muy útil, incluso esencial, para compensar la visión antropocéntrica tradicional que sobrevaloraba de manera inapropiada a la especie humana. 
En Microcosmos la humanidad ha sido “desconstruida” según el término de J. Derrida, para invertir la jerarquía tradicional que sitúa a los humanos en la cúspide de la evolución y a los organismos más antiguos, por debajo. 
Una materia para la desconstrucción es la jerarquía humanidad / animalidad. Entendemos la humanidad como un fenómeno microbiano más entre muchos otros. 
Al nombrar a nuestra especie como “Homo Insapiens” se ha querido rechazar la idea general de que los humanos dominan Gaia. 

No existe tampoco, una dicotomía absoluta entre los humanos y las bacterias. Los humanos no estamos en conflicto con la naturaleza, ni tampoco somos esenciales para el ecosistema. Hemos de aprender a encontrar nuestro lugar en la naturaleza y a reconocer que no somos mas que una especie entre otras muchas. 

La revolución darwiniana al decir que somos descendientes de los otros animales distó mucho de destruir la idea de ser la especie elegida por Dios. Lo que ha ocurrido es que la especie humana ha reemplazado a Dios. No nos ha hecho más humildes, sino que hemos ocupado el lugar de Dios de una manera ambiciosa y arrogante. 

La glorificación humana a expensas de otras especies no sirve. El autocentrismo extremo y la superpoblación han causado una catástrofe ecológica y la mayor amenaza se cierne sobre nuestra especie. 

La idea de que el ser humano es distinto, único y superior muestra la actitud de la arrogancia ecológica. El significado de la palabra humano -humus- ha de ser la de humildad.

El sistema biológico planetario no tiene ninguna necesidad de la especie humana, la humanidad es un epifenómeno puntual, de la antigua recombinación de microorganismos. Para reconstruir nuestra actitud destructiva de arrogancia ecológica es necesario que nos situemos en la parte inferior del pedestal.

Año tras año se han acumulado más pruebas que confirman que la simbiosis ha sido crucial en la evolución de la vida. 
Los ejemplos más destacados -los cloroplastos de todos los vegetales y las mitocondrias de todos los animales que antes habían sido bacterias independientes- están muy bien detallados en Microcosmos. 

Pero la simbiosis es adecuada especialmente para explicar saltos evolutivos de importancia trascendental, como en la visión de los peces, por ejemplo. -p. 20-. 
Recientemente se ha descubierto que la transición de las algas verdes a las plantas terrestres se hizo a partir de la unión de genomas de un hongo con algún ancestro de alga. 
Los líquenes son productos de simbiosis bien conocidos. Todos son hongos en simbiosis con cianobacterias o con algas. Ambos tipos de vida -fotosíntesis y heterótrofa- se entremezcla para formar un nuevo organismo que puede adquirir gran longevidad: el liquen. Su extraordinaria capacidad para crecer en superficies como las rocas depende de la simbiosis de los dos componentes -hongo y organismo fotosintético-.  Las plantas vasculares -hierbas, arbustos, árboles- tendrían su origen en los líquenes. Su evolución puede haber implicado la colaboración de especies muy distintas de diferentes reinos.

martes, 5 de febrero de 2019

LA ACTITUD DEL PROFESOR


SOBRE LA ACTITUD DEL PROFESOR
(Del prefacio de: “Cuerpo, mente, comunicación” -pags. 13 y siguientes)
Joaquín Benito Vallejo


No hay que rebajar los objetivos con la excusa de que los alumnos no disponen de las capacidades suficientes para entenderlos ni llevarlos a caboSi no los comprenden es porque no se les plantean de la forma adecuada, por lo tanto, hay que buscar los medios idóneos para que lo entiendan.


 En esto consiste la pedagogía, en una búsqueda e investigación constante de recursos y fórmulas para motivar a aprender, a comprender, a sentir y a desarrollarse. No se trata de transmitir unas recetas que el alumno ha de repetir mecánicamente sin entender.
Se trata de estar disponible para el alumno, de tener la actitud de enseñar a sentir, a descubrir, a entender y comprender, partiendo del nivel y de las capacidades que cada uno posee en cada momento, desde las que pueda ir creciendo y evolucionando desde lo más simple a lo más complejo.


Pero, tampoco se puede transmitir nada si uno no lo ha vivido antes personalmente. -Yo no  puedo enseñar a sentir si yo no siento lo que digo y no estoy plenamente convencido de ello. Yo no puedo motivar si no estoy motivado-.  


Es necesario que el profesor esté siempre aprendiendo y evolucionando, buscando nuevos caminos, no sólo para poder llegar a cada persona, sino para seguir aportando nuevas vivencias y aprendizajes.
No puede haber recetas fijas, porque éstas vuelven la vivencia mecánica e impiden la propia investigación y la aportación de sensaciones nuevas. 
Tampoco las recetas valen para todas las personas, lo que significa, además, que los alumnos debieran someterse al esquema de las propuestas del profesor, y debe ser, al contrario.


  La pedagogía, -insisto-, es lo contrario: los medios han de ponerse al servicio de las personas. Y como cada persona es distinta, hay que estar siempre dispuestos a buscar los medios idóneos para acceder a ellas. Hay que hacerles vivenciar los ejercicios propuestos. No solo que los entiendan intelectualmente, sino, sobre todo, que los "entiendan" corporalmente, lo que significa sentirlos, experimentarlos. 


Hemos de enseñar a sentir y disfrutar del movimiento, explorando el entorno, expresando los propios sentimientos y comunicándonos con los demás, desde los primeros años de la vida. Hemos de establecer las condiciones necesarias y el hábito cotidiano de practicar el movimiento adecuado en cuanto a cantidad y calidad según las leyes naturales del movimiento
Esta educación y esta práctica, enmarcadas dentro de un modelo global de vida más sano, sería el mejor método para mantener las capacidades corporales y mentales en un estado óptimo hasta la edad avanzada. Es un método de educación y prevención que ahorraría además muchos gastos sociales, en los tratamientos que los deterioros de las personas mayores requieren.


Todo ello, exige además de una búsqueda constante, una disponibilidad, atención y comprensión crecientes hacia los alumnos, basadas en la vivencia personal del trabajo corporal que nunca debe abandonarse. Y en el convencimiento pleno de los planteamientos para cada alumno.

Se ha de destacar la importancia de la actitud del profesor en esta tarea. La actitud refleja el modo de sentir y de estar e influye en la actitud de los alumnos. Nace de las vivencias previas y se manifiesta en su presencia en clase sintiendo plenamente cuanto se dice y se hace y estando en el sentir de cada persona sin que nadie pase desapercibido.

domingo, 12 de agosto de 2018

VIVIR CON LA SOMBRA



VIVIR CON LA SOMBRA

-Iluminando el lado oscuro del alma-


C. ZWEIG y S. Wolf

- Siguiendo el pensamiento de C. G. Jung los autores analizan cómo la sombra -la conducta provocada por nuestro inconsciente más oscuro- es algo muy común, existe en cada uno de nosotros y suele reconocerse con mayor claridad en el área de las relaciones sociales.



Recopilación por Joaquín Benito Vallejo






FAUSTO Y MEFISTÓFELES

150 años antes de que Jung desarrollara el tema de la sombra, Goethe escribió Fausto. 
Es la historia de un hombre que -apesadumbrado por su soledad, enajenado y desesperado por buscar un sentido a su vida- hace un pacto con el diablo -Mefistófeles- para que le otorgue poder y placeres a cambio de venderle su alma y convertirse en su sirviente. 
Fausto entrega su voluntad a cambio de dominio, poder, placeres, etc.  y termina siendo poseído por su sombra. 

En el proceso se debate entre dos aspectos de su naturaleza, entre la conciencia y el deseo, lo espiritual y lo sensual, el yo y la sombra.  

Ha de admitir que la sombra es su otro yo, su otra cara.

Al igual que Frankenstein, Mr. Hyde, Darth Vader y Terminator – sus versiones más actuales- Mefistófeles, que es la encarnación de los deseos de poder, sexo y dinero, sedujo a Fausto con sus ilusiones de poder y dominio.
Cada uno de nosotros -como Fausto- aspira a tener riquezas, poder, ser admirado y trascender, de modo que sacrificamos nuestra autenticidad a cambio de sentirnos más seguros y admirados. 
Los camelos que hoy día nos ofrece la sociedad en este sentido adoptan formas diversas: un matrimonio de conveniencia, riquezas, éxito, etc.
Por conseguir los atributos externos del estatus social llegamos a hipotecar nuestro valer mental y espiritual. 
Renunciamos a la autenticidad a causa de los paraísos artificiales.

Lógicamente, realizamos estos cambalaches de una manera inconsciente, sin darnos cuenta de la pérdida de nuestra autenticidad, nuestra imaginación, nuestras capacidades personales y nuestra alma. En suma, nos traicionamos a nosotros mismos.


La sombra es inconsciente, claro. Se oculta detrás de nuestros sentimientos secretos de vergüenza. 
Se halla oculta tras nuestras proyecciones. Cuando reaccionamos ante un rasgo ajeno -de otra persona- haciéndonos sentir enojados, escépticos, azorados, etc., estamos contemplando indirectamente algo de nosotros mismos, que lo atribuimos mediante proyección en la otra persona.

La sombra acecha también tras nuestras adicciones, porque cuando nos hallamos a merced de una conducta compulsiva, queremos inconscientemente amortiguar los efectos de la sombra y llenar un vacío invisible. El alcohol, las drogas, el tabaco, el sexo o la comida cumplen con la función de tapar nuestras necesidades más profundas volviéndonos sordos a la llamada del Yo.

La sombra también se revela en los lapsus verbales, revelando momentáneamente pensamientos o sentimientos irónicos o crueles.
También se muestra en los chistes y bromas hechas a expensas de los otros.
Y también, bajo el disfraz de los síntomas físicos.

En la mediana edad, en las crisis, en periodos de inestabilidad, se nos muestra como la sensación de perder fuerza o la necesidad de vivir algo que no hemos vivido.

En los sueños, revelando sentimientos desconocidos y actitudes inadvertidas que no podrían salir a la luz por otros medios.

Se revela también en las facetas más ricas de la obra creativa tendiendo un puente entre los mundos inconsciente y el consciente. De ese modo la obra creativa es capaz de liberarnos, permitiendo que afloren estados de ánimo e imágenes desconocidas.


EL REY ARTURO Y LOS CABALLEROS DE LA TABLA REDONDA EN EL REINO DE CAMELOT

Tal y como dice la historia, el sabio rey Arturo mandó construir una gran mesa que permitiera a todos los caballeros sentados en ella, exponer su visión de las cosas. 
Pero al contrario de los caballeros, que cada uno tenía su interés particular que defender, el rey ocupaba el centro de la mesa, del poder, -en términos psicológicos, del SI mismo- el cual goza de una visión global de todo y puede gobernar desde su sabiduría y conocimiento.

El reino de Camelot constituye una metáfora de la totalidad del psiquismo que incluye tanto nuestras necesidades individuales como las necesidades de las personas con las que nos relacionamos. 
Los caballeros -o personajes de nuestra tabla redonda o mundo interno- representan las pautas personales de nuestra conducta, dan forma a nuestras decisiones y tiñen nuestros sentimientos. 

En todo momento corremos el riesgo de que cualquier personaje -como respuesta a una necesidad infantil de afecto y seguridad, a una crítica desfavorable o a una ansiedad compulsiva incapaz de satisfacerse- trate de usurpar la posición del rey -EL YO MISMO- y acabe provocando una especie de golpe de estado desencadenando en nuestro Si mismo o reino interior una desestructuración e inestabilidad.


El psiquismo no constituye una entidad compacta y fortificada, sino que es un ámbito dinámico poblado de multitud de personajes, donde cualquiera puede irrumpir o desaparecer por momentos, haciéndonos sentir entones que no somos nosotros, como si la totalidad se viera secuestrada por un fragmento -o personaje- quedando el resto amordazado a su merced.

Cada una de las figuras o personajes tiene su propia historia, su génesis, su herida que curar y su regalo que darnos. Cuanto menos los tengamos en cuenta y menos atención les prestemos, con más ahínco querrán acceder al trono y dominarnos.

James Hillman, conocido psicólogo de los arquetipos caracteriza a estos personajes como nuestras patologías y nuestros deseos compulsivos convirtiéndose en necesidades. 
Si nos vemos secuestrados por uno de estos personajes y “obligados” a actuar de modo irracional, estamos dominados por una necesidad compulsiva. 
Cuanto menos capaces seamos de ver las fuerzas que nos mueven, más sometidos quedamos a ellas y más compulsiva e inconsciente será nuestra conducta.


RASTREAR LAS RAÍCES PERSONALES DE LA SOMBRA

Cada uno de los personajes de nuestra vida giran alrededor de la misma historia argumental. 
La vitalidad, el sentimiento y la dependencia del niño son tan grandes que acaban desbordando a las personas que están a su cuidado, y de un modo u otro éstas acaban traicionándole, bien por negligencia, intrusión o crueldad. 

Para que el niño sobreviva a este entorno hostil, deberá establecer un pacto con el diablo, como Fausto, ocultando en la sombra las facetas que molestan al mundo adulto, y mostrando solo aquellas que resultan aceptables -lo que se manifiesta como el ego-


De esta manera, la interrelación continua con nuestros padres, maestros, religión y moral de las personas que nos rodean van modelando la forma en que nos presentamos ante el mundo dentro de un esfuerzo desesperado por sentiros seguros, aceptados y apreciados, y es sí a fin de cuentas como el ego y la sombra van desarrollándose simultáneamente dentro de cada uno de nosotros.

Este proceso universal de creación de los personajes de la sombra tiene lugar mediante diversas estrategias de enfrentamiento o formas de defensa que cumplen con la función arquetípica de servir como guardianes de las puertas del alma. 

Ellas nos ayudan a sobrevivir en todas las situaciones insoportables, protegiéndonos de la ansiedad provocada por el rechazo y el abandono. 

Pero, paradójicamente, el mismo hecho de tratar de protegernos de los sentimientos inaceptables va alejándonos de nuestras débiles almas y haciendo fuertes a los personajes de nuestra sombra. 

El rechazo de nuestros sentimientos y pensamientos -llamado negación- comienza a una edad muy temprana, apenas descubrimos que nuestro llanto despierta el cariño de nuestros padres, mientras que el comportamiento que no se atiene a sus reglas, provoca el castigo. 

Pero nuestros padres también son niños heridos que tratan de escapar de sus propios sentimientos ocultos cuando se ven estimulados por las emociones y el comportamiento vital, natural y espontáneo de sus hijos. 


No es extraño por ello, que en la medida que sus defensas se desmoronan, los padres se protejan condenando inconscientemente a sus hijos con el rechazo y la vergüenza.


Si durante nuestra infancia hemos internalizado la voz crítica de nuestros padres, la vergüenza y el autorrechazo quedarán integrados en la imagen que tenemos de nosotros mismos.

De este modo aprenderemos a sentirnos desvalidos, falsos e inaceptables. La cualidad de los valores y sentimientos de los padres determina así el estilo de defensa psicológica que adoptará el hijo en la vida. 


Después, cuando decimos “yo no lo he hecho” es un intento por esquivar la culpabilidad y la condena, para sentirnos aceptados. 

De este modo,los rasgos de la sombra considerados indeseables quedan desterrados al inconsciente -represión- se esconden y manifiestan a nivel corporal -somatización- o se atribuyen a los demás -proyección-, mientras los rasgos considerados aceptables, se convierten en nuestro ego ideal -identificación-.

Pero la enajenación de nuestros sentimientos desagradables para evitar relacionarnos con ellos -mediante la negación o la represión- conlleva el elevado precio de despojarnos de nuestra propia vitalidad y de desarrollar diversos personajes en nuestra sombra a medida que nos interrelacionamos con los demás.

La adopción inconsciente de las cualidades de uno de nuestros progenitores o de otra figura autoritaria -identificación- reduce el dolor que nos produce la separación y la pérdida, como un recurso para defendernos del sentimiento de separación y vulnerabilidad. 

El niño que exclama orgulloso ser tan listo como su papá muestra la asimilación de los valores del padre como defensa por sentirse torpe y desvalido. 

Pero cuando se convierte en adulto, el niño desvalido puede permanecer vivo en su interior sometido a los imperativos del padre simbólico, que le dicta cómo debe comportarse ante los demás para parecer importante, fuerte y productivo. 
Esa actitud que le ayuda a no sentirse insignificante le obliga a traicionarse a sí mismo, convirtiéndole en un adicto compulsivo al trabajo sacrificando su autenticidad en aras de la productividad. 

La identificación con el padre represor le permite sentirse poderoso, se convierte en un tirano para los demás proyectando sobre ellos su propia debilidad e insatisfacción. 

Cuando las defensas se desmoronan y la ansiedad comienza a irrumpir en la conciencia nos sentimos desbordados por el miedo. 
Entonces, para protegernos de la ansiedad adoptamos la conducta de un estadio anterior -regresión- obligándonos a ir hacia el pasado, hacia una etapa infantil protectora, inhibiéndonos con ello de nuestra responsabilidad como adultos y buscando ser protegidos o cuidados por otra persona a la que otorgamos el papel de madre. 

En tales ocasiones podemos renunciar a nuestra responsabilidad, ser incapaces de actuar independientemente, añorar un antiguo amor, sumirnos en la depresión o regresar literalmente a casa de los padres.


Podemos tratar de medicarnos -negación-, aturdirnos con el abuso de sustancias o alcohol, distraernos con actividades compulsivas, etc. 

La negación actúa como trampolín para la creación de personajes desgajados que se presentan en los trastornos disociativos o de personalidad. 
Esta ruptura extrema -disociación- ocurrida durante un trauma como una violación, desemboca en la creación de personajes que llevan vidas separadas y carecen de relación con el verdadero Si mismo. 

Estos son algunos de los mecanismos que originan estos personajes que, aunque viven más allá de los límites de nuestra conciencia, ejercen una influencia secreta y poderosa sobre nosotros, nuestros estados de ánimo y nuestras decisiones.


LOS ESCUDOS CON QUE TRATAMOS DE DEFENDERNOS: 
EL PODER, EL SEXO, EL DINERO, LAS ADICCIONES.

En cuanto vamos creciendo, los personajes de la sombra alzan sus escudos para defenderse y blanden sus espadas para atacar: el poder, el sexo, el dinero y la adicción, son los medios para proteger su identidad, compensar los sentimientos de vergüenza y defenderse de las nuevas heridas. 

En principio esos personajes tratan de subsanar sus sentimientos de debilidad, inferioridad, incompetencia e impotencia, en suma, su miedo a no existir, recurriendo para ello a la violencia, el abuso verbal, el control emocional o negando el amor y la aprobación.


El ego va haciéndose cada vez más poderoso, apoyándose en su estatus, autoridad o fama mientras está inhibiendo la auténtica voz del Si mismo. 
Utilizando el poder del ego los personajes de la sombra convierten el arquetipo del poder en un complejo, en un demonio insaciable, que no solo nos despoja de nuestra autenticidad y poder sino que nos pone a su merced.

Es necesario distinguir entre dos tipos de poder, 
(1) el poder auténtico -la capacidad y disposición de escuchar la voz del Si mismo- el cual nos da realmente la fortaleza, y 
(2) el poder inauténtico -que dimana del ego y no hace más que reforzar las estrategias de defensa. 

A veces, las expresiones del poder auténtico pueden asemejarse a un viaje que asume la forma de una manifiesta incapacidad para adaptarse a una autoridad externa. 

Es necesario distinguir entre el tirano, el ogro o la bruja interna, y el poder asertivo de la voz del Si mismo. Debemos aprender a utilizar el poder sin que nuestros actos se conviertan en una imposición autoritaria.

En la mitología, Ares, dios del poder y de la guerra, se une con Afrodita, diosa de la sexualidad, lo cual nos dice que a veces, el poder y el sexo van de la mano, fortaleciéndose mutuamente.
Los personajes de nuestra tabla redonda interna utilizan también el sexo y el poder como un escudo para defenderse de la sensación de aislamiento, impotencia y falta de atractivo.

Las sombras del sexo impregnan todas nuestras relaciones íntimas. 


No es de extrañar que el personaje de la vampiresa seductora oculte un profundo rechazo al propio cuerpo o que el donjuan trate de seducir a todas las mujeres que se le presentan en un intento desesperado por sentirse joven y poderoso ocultando su miedo a la inseguridad y a la intimidad.


Los personajes de nuestra tabla redonda interna pueden utilizar también el dinero para alimentar una imagen opulenta de sí mismos y aumentar así su autoestima. 
El dinero también tiene un origen arquetípico. 
Adoramos el dinero como un falso ídolo y sacrificamos a las personas más queridas por su causa. 

La palabra moneda deriva de la diosa romana Moneta, la cual es una de las caras de Juno, la diosa madre protectora de Roma, de las mujeres y del parto. 

Como diosa de la fertilidad Juno Moneta es la madre del dinero y de la riqueza. 
En la actualidad el dinero es un poderoso símbolo de la trasmutación, de convertir una cosa en otra, el oro en materia: ropa, casa, placer, viajes, estatus. 
Pero el dinero también alberga sombras, significados ocultos y fuerzas desconocidas. Constituye un asunto turbio relacionado con el sentimiento de dignidad. Vive en las sombras de nuestra vida, en la codicia de nuestros yoes.

Los personajes de nuestra tabla redonda también utilizan las adicciones como un escudo con el que amortiguar el dolor que genera un personaje rechazado y huir así de los oscuros sentimientos que suscita. 
Cumplen con una función de camuflaje, para ocultarnos y protegernos de nuestras verdaderas necesidades que siguen siendo ignoradas. 
El demonio de la adicción asume formas muy diversas: drogas, alcohol, sexo.  Esconde un vació interior.


RASTREAR LAS RAÍCES CULTURALES 

DE LA SOMBRA

La sombra cultural constituye el contexto general donde se desarrolla la sombra personal y nos ayuda a determinar en una escala más amplia -política, económica, social, educacional, artística, mediática-, lo que está permitido y lo que se considera tabú.

Aunque el arquetipo de la sombra sea universal, su contenido siempre se halla determinado por el entorno cultural, -creencias, valores, lenguaje, mitos-, del grupo al que pertenecemos. La persona está dentro de una familia, ésta dentro de una cultura, que a su vez pertenece a una civilización, una época, etc., etc. 

La resultante de todas esas fuerzas y de los factores biológicos, termina articulando nuestra particularidad, el pacto que hacemos con el diablo y el expolio que sufre nuestra alma por parte de la sombra, perdiendo así el contacto con nuestra vitalidad, autenticidad y energía original. Pero este tesoro perdido retorna, cuando el personaje exiliado, en los límites de su conciencia se enfrenta con el lado oscuro.


LA SOMBRA COMO REDENTORA. 

DESCUBRIR EL TESORO QUE SE 

OCULTA EN EL LADO OSCURO.

Hacia el final del relato de Goethe, Fausto es dueño de toda la tierra que alcanza su vista a excepción de una pequeña parcela perteneciente a unos ancianos campesinos. Cegado por la codicia Fausto ordena a Mefistófeles que conquiste esa tierra por la fuerza.

Según Jung, Mefistófeles no solo encarna el lado oscuro de Fausto, sino también su energía, vitalidad e imaginación. 
Sin él, Fausto se encuentra seco, insensible y muerto. Al hablar con él, sin embargo, Fausto puede resucitar. Así, aunque muestre la apariencia de un judas, al final, Mefistófeles es su salvador.

Cada uno de nosotros debemos enfrentarnos a ese ogro oscuro que tenemos dentro. 
Ello nos puede llevar a renunciar a las apariencias en lugar de la autenticidad o a sacrificar la ostentación por la humildad, la renuncia a la ingenua inocencia por el conocimiento más maduro.  

En la medida en que vayamos haciendo frente a los miedos y vayamos reapropiándonos de cada proyección, nos hallaremos en mejores condiciones de vislumbrar el tesoro que se oculta en la sombra. 


La tarea no tiene fin y el tesoro es inagotable. Al abrazar el lado oscuro de la realidad nos convertimos como Lucifer en portadores de la luz. Abriéndonos al otro que llevamos dentro, al rechazado, al débil, al extraño, al despreciado, aprenderemos a aceptarlo y podemos transmutarlo, despertando a una vida superior. 


Empezamos a escuchar la voz del Si mismo y no tendremos que creer más en la magia porque ésta la llevamos dentro como un poder propio.




sábado, 24 de marzo de 2018

RITMO -Marcar tempos de diversa forma


    INTEGRACIÓN TEMPORAL CON DISTINTAS PARTES DEL CUERPO Y COMBINADAS UNAS CON OTRAS:

    DESPLAZAMIENTOS - MOVIMIENTOS - PERCUSIONES. -ASOCIACIONES, DISOCIACIONES,  INDEPENDIZACIONES- (TEMPO EXTERNO MEDIO MARCADO POR EL PANDERO)


Aquí vamos a trabajar en general con un tempo medio, es decir ni rápido ni lento, con el objetivo de que se adquiera soltura y capacidad para moverse con el tempo, independencia segmentaria, coordinación, etc.


Mas tarde trabajaremos los otros tempos y sus combinaciones.


Primero se ha de hacer sin ninguna estructura rítmica, simplemente marcando los tempos, con diferentes zonas corporales: pasos, palmas, pitos,  percusiones sobre zonas corporales, voces, movimientos de brazos, etc.
En segundo lugar, lo hacemos con 2 elementos a la vez, asociándose 2 a 2.

Ej. 1- pasos y palmas; 2- pasos y voces; 3-pasos y pitos; 4- pasos y golpes sobre muslos; 5- Movimientos de brazos; brazos y voces; 5- Etc.


Ejemplos prácticos


Ø  Desplazamientos –PASOS- en todas las direcciones – (Hacer observar que cada paso ha de corresponder a un golpe de pandero.) (Hacer observar también que han de moverse “bailando” “rítmicamente”, no moverse como autómatas) (Se puede también empezar cantando o tarareando los pasos para hacerlos más rítmicos.)


Ø  PALMADAS –sin moverse- en diferentes direcciones: arriba, abajo, atrás, adelante – A los lados, a los lados arriba, a los lados abajo. Etc. Repetir después la estructura subrayada. Observar el orden. Memorizarlo.


Ø  Pasos y palmas, durante un rato determinado.


Ø  Pasos y percusiones sobre el muslo.


Ø  Pasos y voces: vocales, sílabas,  etc.


Ø  Voces solas. (tu tu tu tu / yo yo yo yo ) (Combinaciones entre el tu y el yo) etc.


Ø  Voces con gestos de todo el cuerpo o de alguna parte


Ø  Movimientos o gestos de brazos o de manos, sin pasos.


Ø  Hacia direcciones del espacio


Ø  Sobre distintas partes del cuerpo


Ø  Cuerpo y espacio. Unas veces sobre el cuerpo otras al espacio.


Ø  Trazar líneas rectas - curvas – combinadas.


Ø  Con pies solo: traslados de peso, percutir con un pie, con otro, alternar, punta, talón, golpes del pie en diferentes lugares.


Ø  Pasos y movimientos de brazos.


Ø  Pasos, cuerpo y brazos.


Ø  Combinaciones entre unas zonas y otras, una vez una, otra vez otra, otra vez ambas.


Ø  Podemos probar, el que cada uno elija una forma de marcar los tempos: por ej. Uno palmadas, otro golpes suelo, otro voces, otro golpes muslo, otro pitos, otros movimientos de brazos….


Ø  O en parejas, uno lo marca de una manera y el otro, de otra.


Ø  O dividirse en grupos y cada grupo adopta un  modo de marcarlo.


Ø  Cada persona puede hacer una estructura de 4 tiempos con percusiones distintas.


Ø En parejas


Ø  En 2 grupos

miércoles, 13 de diciembre de 2017

EL MOVIMIENTO COMO FUENTE DE SALUD

(Esto forma parte del capítulo 3 del libro" Cuerpo, mente, comunicación - Joaquín Benito Vallejo - Ed. Amaru)


EL MOVIMIENTO COMO FUENTE DE SALUD

LA CORRECTA UTILIZACIÓN DEL CUERPO Y DEL MOVIMIENTO
Objetivos Específicos
A. Disminución de la tensión general del cuerpo
B. Flexibilización de articulaciones y equilibrio muscular
C. Aumento de la movilidad general: diversificación de los movimientos
D. Posturas y movimientos correctos
E. Salud de la columna
F. Mejora del funcionamiento de los órganos
EJERCICIOS PRÁCTICOS (ejercicios 61 – 130)
. Posturas correctas
. Flexibilización de articulaciones
. Pelvis – columna
. Control postural (equilibrio estático) . Desplazamientos (equilibrio dinámico




A.- Disminución de la tensión
Todas las personas en general, jóvenes y viejas, mantienen en su cuerpo una tensión mayor de la que se necesita para desarrollar las funciones vitales y desempeñar las actividades cotidianas.
Por otra parte, tampoco se conceden periodos de descanso proporcionales al tiempo y a la intensidad del trabajo, ni se realizan otras actividades más ociosas, -deporte, gimnasia, etc.- que ayuden a compensar el desequilibrio corporal provocado por la actividad laboral.


Estos aspectos constituyen los factores fundamentales de lo que denomino: una mala utilización del cuerpo, que trae consigo diversos trastornos anatómicos y orgánicos achacados erróneamente a la vejez.
El exceso de tensión contrae los músculos y agarrota las articulaciones, produciendo a muy corto plazo, una rigidez generalizada, que se irá agravando progresivamente, provocando la pérdida de flexibilidad y aumentando la dificultad para moverse.


El conjunto del cuerpo parecerá un bloque compacto que ha perdido la facultad de utilizar aisladamente los diferentes segmentos corporales y la capacidad de realizar movimientos finos que exigen una cierta precisión y coordinación.
El cuerpo rígido supone una carga mayor, como si su peso fuera superior al real, necesitando mayor fuerza para desplazarlo, lo que conduce a sufrir mayor cansancio y fatiga.
A largo plazo producirá un desgaste generalizado y un envejecimiento prematuro.


Por un lado, tanto la estructura ósea como las articulaciones soportan una presión superior a su potencia, sufriendo por ello, desviaciones, artrosis y otras patologías.

Por otro lado, el corazón, los pulmones y los demás órganos también han de realizar un esfuerzo mayor para llevar a cabo sus funciones vitales
relacionadas con el movimiento.

¿Qué podemos hacer para regular y rebajar la tensión además de aliviar o resolver los trastornos enumerados?

En primer lugar, utilizar la concentración y la relajación propuestas en el capítulo II, con el objetivo, primero, de tomar consciencia de la acumulación de las tensiones y, segundo, para ayudar diluirlas ablandando progresivamente todo el cuerpo.
En segundo lugar, al realizar un movimiento e incluso en el mantenimiento de la postura, hemos de poner en práctica una serie de principios:
- Todo movimiento debe ser realizado con la mayor suavidad y delicadeza, empleando la menor tensión posible y esmerándose para conseguir que la tensión sea cada vez menor.
Es lo que llamamos afinar el tono.

- La tensión ha de localizarse en la zona protagonista del movimiento dejando el resto del cuerpo lo más relajado posible.

B.- Flexibilización de articulaciones, estiramientos y equilibrio muscular.

Aún utilizando la tensión correcta, la mayor parte de las tareas cotidianas laborales se basan en
la flexión de los músculos y el cierre de las articulaciones, por lo que, progresivamente, van quedando acortados los primeros, bloqueadas las segundas y desalineados los huesos. Con las flexiones todo el cuerpo en general tiende a encogerse y doblarse, aumentando la rigidez, perdiendo amplitud en los movimientos y autonomía personal, ya que resultará más difícil llegar a todas las partes del cuerpo y desenvolvernos en las tareas cotidianas.
Vamos pues a dedicar una atención especial a compensar estos acortamientos


 
(continuaremos exponiendo otros extractos de este capítulo)