Curso:
EDUCAR-NOS PARA LA TERNURA
Curso de 45 horas -3 fines de semana-
(Eutonía – Afecto – Tono – Contacto )
Educación del tono, el tacto y el contacto corporal en las relaciones humanas: niños, enfermos, ancianos, etc.
Dirigido a padres, educadores, profesionales de la salud, terapeutas corporales.Vamos a trabajar el tacto y el contacto en nuestra relación con todo tipo de personas especialmente aquellas que necesitan un cuidado o atención especial.
• Este contacto es vital para el desarrollo del ser y su estimulación en cualquier etapa de su vida.
• Vital en un aspecto fisiológico, psíquico y social.
• Este contacto depende de la calidad con la que sea realizado.
• Nuestro tono ha de ser educado, nuestro tacto también, para no transmitir nuestras propias tensiones y emociones o preocupaciones.
• Para propiciar el desarrollo y el crecimiento de la persona de una manera equilibrada.
• Experimentaremos el tacto y el contacto con nosotros mismos y con los demás para así educarlo.
Contenidos
“Habitar y estar en nuestro cuerpo” Suscitar un proceso de aprendizaje hacia la transformación de sí mismo y la relación con las personas que tratamos.
• Educación del tono; Modulación del tono; Utilización del tono adecuado;
• Desarrollo de la sensibilidad táctil. Afinar y despertar los corpúsculos sensitivos de la piel; Modos de tocar: para desarrollar la sensibilidad; para producir las sensaciones agradables; para adecentar la imagen corporal.
• Mejora de la imagen corporal. Estimulación sensorial -neuronal-; Despertar, sentir y habitar zonas aletargadas; Adquirir mayor presencia del propio cuerpo; Establecer mayor conexión consigo mismo; Remarcar el mapa cerebral del cuerpo.
• En relación con los demás: Desarrollo de papeles diversos. Activo / pasivo, dar / recibir, estimular, segurizar, entrega, confianza….
Metodología
Eminentemente práctica, vivencial. / Análisis de la experiencia personal. Comentarios y explicaciones teóricas posteriores a la propia vivencia. / Entrega de material teórico.
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EL ARTE DEL CONTACTO HUMANO
Tocar es sentir y amar.
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EDUCAR-NOS PARA LA TERNURA
El tacto y el contacto en las relaciones humanas, partiendo de los conceptos de la Eutonía.
El tacto y el contacto son los aspectos de la eutonía, más importantes, que podemos aplicar en nuestras relaciones pedagógicas – afectivas.
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EL DIÁLOGO TONICO
Diálogo corporal madre – hijo.
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Libro: "Cuerpo mente, comunicación - Bienestar integral en las personas." Ed. Amaru. Salamanca - Técnicas corporales 3ª edad - Psicomotricidad - Eutonía - Movimiento Orgánico - Relajación - Ritmo - Expresión Corporal - Musicoterapia - Tacto y Contacto Corporal Consciente - Afectividad - Educación
martes, 6 de enero de 2015
Curso: EDUCAR-NOS PARA LA TERNURA
Etiquetas:
afectividad. eutonia,
apego,
contacto consciente,
cuerpo-mente-comunicacion,
dialogo tónico,
ejercicios en pareja,
estados de animo
Educación del tacto y del tono en uno mismo y en las relaciones con los demás.
(Os
propongo practicar esto, en vosotras mismas, después de haberlo leído y quedar comprendido, según lo vayáis releyendo
por segunda o tercera vez. Posteriormente, os invito a practicarlo con vuestros
familiares o amigos.
Se puede practicar con vuestros hijos,
vuestros amantes, vuestros padres, alumnos, pacientes, enfermos, discapacitados
físicos o psíquicos, etc. Con cada cual, lógicamente,
encontraréis matices diferentes.
A
todos ellos les beneficiará según indico
en los objetivos generales puestos más abajo. Ya nos diréis)
Educación
del tacto y del tono en uno mismo y en las relaciones con los demás.
Joaquín Benito Vallejo
Joaquín Benito Vallejo
(Antes de practicar el contacto corporal
con otras personas es necesario y conveniente practicarlo en nosotros mismos.
Este ejercicio es similar a otro que hicimos en el módulo 1 de la formación)
1º PRÁCTICA:
DESARROLLO DEL TACTO EN NOSOTROS MISMOS.
Objetivos
generales.
-
Afinar y despertar los corpúsculos
sensitivos de la piel. Para sentir más y mejor. Para captar más informaciones.
-
Estimulación sensorial
neuronal a través del tacto. Crecimiento de las
conexiones y engranajes neuronales.
-
Sentir la doble función
del tacto: tocar y ser tocado / Papel activo – Pasivo.
-
Centrar la atención en
el acto de sentir. –No, de pensar-.
-
Modos de tocar para
producir más variadas sensaciones y producir más informaciones al cerebro.
-
Captar texturas,
temperaturas, formas, volúmenes, consistencias.
-
Conocer
nuestro cuerpo –piel, tejidos musculares, huesos-, a través del tacto.
-
Desarrollar una disponibilidad
corporal hacia sí mismo y hacia el otro.
-
Relajación y / o activación
tónica, a través de su influencia en el sistema neurovegetativo involuntario.
-
Ajuste y equilibrio
tónico.
-
Delimitación
de nuestra corporalidad. Vivir nuestro cuerpo. Identificarnos. Distinguir el
cuerpo propio.
-
Habitar
nuestro cuerpo. Estar en nosotros mismos.
- Crecimiento de la imagen corporal.
-
Desarrollar
la movilidad para llegar a tocarse todas las partes del cuerpo, ser autónomos.
Afinar el sentido del tacto.
A la hora de tocar vamos a
establecer diferentes fases y objetivos.
Primera fase: (1)
Concentración y sensibilización general (2) Sentir y distinguir el papel activo del pasivo. Distinguir la mano
que toca, y diferenciarla de la zona del cuerpo tocada. En primer lugar poner
la atención en sentir la mano que toca. Tocar con diferentes zonas de la mano
para sentir la diferencia entre esas zonas: diferencias entre la yema de los dedos,
la palma, el dorso, etc.; diferencias de textura, de suavidad, de blandura, de
forma, de temperatura, de humedad… (3) Sentir la zona corporal que es tocada,
-la zona pasiva- fijándose en
características similares a cuando
poníamos la atención en sentir antes la mano activa. Es decir, sentir cómo es la
forma que tocamos, el volumen, la textura, la consistencia…, (4) Vamos
a centrar la atención después en sentir la interrelación entre lo que toca y lo
que es tocado, como un juego mutuo y simultaneo. (5) Sentir la movilidad articular que se está produciendo para poder
tocar con las diferentes zonas. Al pasar
de tocar con una zona a otra, estoy movilizando la articulación de la muñeca,
del antebrazo, de la mano, de los dedos… Sintamos las zonas que se mueven para
poder tocar, sus suaves y delicadas movilizaciones, ese juego melodioso de las
articulaciones.
Segunda fase: Formas de tocar. Según lo que queramos sentir o modificar con
el tacto, -porque podemos tocar con la intención de transformar algo-, cuando
tocamos a otra persona, o a nosotros mismos. Según el objetivo propuesto hay
que tocar de forma diferente: Envolver: para sentir el volumen, el
tamaño o la forma; deslizar: para sentir
la textura; o también relajar; presionar: para sentir la
consistencia, ablandar o movilizar; punzar: para llegar más al interior,
hacia los huesos; percutir: -esta acción se
desarrolla fundamentalmente sobre los huesos-, para activar la zona percutida o
sentir la sonoridad y la reverberación que se produce en el interior del
cuerpo; movilizar: para mover los tejidos; mantener: para sentir la
temperatura o aumentarla ; frotar: para activar el tono o la
temperatura; Unido a estas diferentes formas de tocar se encuentra el ajuste del tono. Cada manera de tocar
necesita de un grado tónico determinado, una intensidad o suavidad. Se unen aquí,
por lo tanto, 3 aspectos: el tacto, el tono, el movimiento.
Ejemplo
práctico.
1-
Sobre
el propio cuerpo.
Las manos.
Las
manos son nuestras mejores herramientas para tocar. Las zonas más
sensibles, preparadas genéticamente para
ejercer de un modo extraordinario, la
acción de tocar. Pero hay que cultivar y educar esa capacidad innata. A ello nos disponemos.
Antes de comenzar a
desarrollar la acción de tocar, hay que
preparar un poco la herramienta, sensibilizarla más, hacer que sea más cálida y
concentrarnos en ello, en sentir. Comencemos
por tanto....(PRÓXIMAMENTE MÁS)
domingo, 4 de enero de 2015
DIALOGO TÓNICO – Dialogo corporal madre hijo.
DIALOGO TÓNICO – Dialogo corporal madre hijo.
Joaquín Benito Vallejo
Ya
hemos proclamado que la cualidad
psicosocial del ser humano es inseparable de su condición de ser humano.
No se puede ser humano sin ser social. Si el ser vivo es ambiental por naturaleza,
el ser humano es también social por naturaleza.
Si todos los organismos vivos nacen
y conviven con otros organismos, sin los cuales ellos no habrían tenido las
posibilidades de ser ni de vivir, si en un principio, el organismo nació del
ambiente y fue este el que le propició las condiciones y posibilidades de
desarrollarse, generándole órganos, sentidos, capacidades y comportamientos, el
ser humano depende absolutamente de los demás seres humanos. Sin ellos no
habría nacido, no podría desarrollarse físicamente, ni tampoco psíquicamente,
adquiriendo una personalidad propia.
La motivación para vivir nos la dan los
demás.
La principal motivación para vivir
reside en la relación con los demás. Son ellos los que nos enseñan a vivir y a
ser. Aprendemos a ser, a construir nuestra identidad, en la relación y la comunicación con los
otros. Los demás son nuestro estímulo y nuestro modelo. Y es en contra de ese
modelo o buscando otros modelos más satisfactorios como crece la identidad
personal. Los demás nos dan sus afectos y su cuidado, cuando al nacer somos
incapaces de hacerlo. Todo lo que hacemos es hecho para, por y con los demás.
Para obtener su afecto o su valoración, para llamar su atención, para
demostrarles que estamos vivos y presentes. Lo peor es la indiferencia. Ser
indiferente para los demás es no existir, por ello es mejor existir
valorándonos mal que no existir. Aquellos que se han sentido profundamente
indiferentes para los demás, hacen cualquier cosa para demostrar su presencia y
su existencia, desde ser dadivosos en extremo, resultar atosigantes o
invasores, hasta cometer fechorías, trastadas, delitos, etc. Lo importante es
ser tenido en cuenta por los demás. Muchos niños problemáticos, lo son por esta
razón y pueden llegar a ser delincuentes de mayores.
Morimos por falta de afecto.
Se puede morir por falta de afecto,
como lo ha demostrado la investigación de Spitz con los niños diagnosticados
por síndrome de “hospitalismo”. El mayor trauma, la mayor depresión que le
puede acaecer a una persona mayor es la pérdida del afecto, también. Una
pérdida de este tipo lo constituye la jubilación, que significa la pérdida de
la valoración como ser productivo y válido, acompañada de la pérdida de los
amigos y compañeros de trabajo, con el consiguiente aislamiento. Pero sobre
todo, las pérdidas más graves a esas
edades avanzadas, lo constituye el abandono de los hijos u otros
familiares, de la que cabe destacar la muerte del cónyuge. Esta última está
considerada por los expertos, como el más grave desencadenante de estrés,
depresión y pérdida de las ganas de vivir, que puede conducir a un proceso más
o menos largo concluyendo en la propia muerte. Para vivir solo y sin afecto,
mejor es morirse, deben sentir esas personas en su aislamiento y pérdida de los
seres queridos.
El diálogo tónico
La primera forma de comunicación.... Seguir leyendo...
viernes, 7 de noviembre de 2014
La agresividad
Agresividad
Joaquín Benito Vallejo
Diversos autores, entre ellos Hobbes o
Lorenz, han considerado la agresividad
como una pulsión innata en el hombre, y
en los animales, a la que se debe controlar. Otros por el contrario, Rousseau o
Kropotkin, creen que la naturaleza
humana es buena de por sí, siendo la sociedad la que hace malos a los
hombres.
Por otra parte, como señala Eibesfeldt,
el carácter innato de un comportamiento o disposición no implica que estos sean
inaccesibles a la influencia ambiental, ni deban tener un fin biológico
determinado.
La agresividad es tan solo
una pulsión entre otras muchas disposiciones a la sociabilidad.
La tendencia a
la cooperación y la ayuda mutua forma parte de muchas pautas de comportamiento
amistoso.
¿Si la agresión fuera innata, porqué la
socialización o esas otras pautas amistosas, no pueden neutralizarla?
Si la agresión se entiende como un
ataque violento verbal o físico, sin causa o razón aparente, simplemente con la
intención de causar daño físico o psíquico, o con la de conseguir distintos
beneficios, entonces deberíamos decir que la agresión no es un instinto innato
en el hombre ni en ningún animal.
La agresión desde este punto de vista,
tendría sus causas en trastornos psico-sociales de la personalidad del sujeto agresor, -de origen personal,
familiar, cultural, económico, social, político…-, pero nunca sería considerada
una pulsión innata o biológica.
Parece muy difícil discernir si la
agresión es innata o aprendida. Creo que se confunde el medio con el fin. Lo
que sí es biológico es la fuerza con que se manifiesta la agresividad. La
fuerza es el medio o la herramienta con que la agresión se expresa. La fuerza
es el medio, mientras que la agresividad es el objetivo.
-O quizá sí dentro del contexto del
taoísmo, ya que si se responde con una agresión a otra, el taoismo lo considera una consecuencia del ego, de creer que hay que sentirse superior ante el otro, cuando lo que debiera hacerse es, nada, no hacer ningún caso.-
Yo creo que lo que se llama agresividad forma parte
del tono o de la energía vital del ser viviente. En esa fuerza por la vida yace tanto
la defensa como la amistad. El ser vivo puede ser tierno o feroz según las
circunstancias. Debe serlo. Debe tener
el coraje de luchar contra un medio físico o ambiental hostil, precisamente por
su energía vital que busca la vida y lucha por ella. Lo mismo que debe
defenderse desplegando toda su fuerza, contra una humillación o un impedimento
o represión que busca su doblegación, aniquilamiento, esclavitud, explotación,
pérdida de su identidad o de sus atributos e impulsos vitales.
Si no luchara
contra su opresor, si no luchara por defender su individualidad o su
integridad, el ser vivo ya podría ser considerado muerto al haber perdido la
capacidad de defenderse, defender no solo su ser físico sino su psiquismo, su
autonomía y su identidad. (Y por ello no debería llamarse agresividad, sino
lucha o defensa por su identidad, por su ser. Quién no se defiende de una humillación
es que ha perdido su capacidad de ser) Otra cosa bien distinta es cuando ataca
o agrede a otro ser, sin razón ni causa justificada, porque si, sin más ni más.
El
ser vivo despliega su energía en su entorno buscando vivir, lo que le lleva a
investigar el medio ambiente, orientarse en él, conocerle…
Hay una fuerza innata generada por la vida y
generadora de vida.
La fuerza o la energía con la que el ser vivo se mueve en
la naturaleza, en su medio ambiente, por buscarse la vida en él. Por ser él.
Esta
energía le conduce a observar e investigar el medio para apropiarse del
alimento necesario para vivir.
Esa investigación del medio le posibilita
conocer y dominar ese ambiente.
El ser vivo nace con una serie de
predisposiciones para ello heredadas de sus antepasados, las cuales solo
necesita ejercitar. Entre esas predisposiciones heredadas, están las señales de
alerta ante lo desconocido, ante un posible peligro, ante el cual debe
defenderse, o huir, o esconderse.
La lucha por la vida no es agresividad, es el
coraje, la fuerza, la vitalidad, la motivación con la que el ser vivo se
desarrolla.
Las emociones están ligadas a la vida. Todas, podríamos decir,
derivan del placer y del displacer. A la
vez que se produce el placer se genera
el miedo a perder ese placer, el temor al displacer, al dolor, al sufrimiento,
al peligro.
En estas circunstancias el ser vivo, huye, se esconde, se defiende.
La fuerza que antes se empleaba en buscar el placer, se transforma ahora en luchar contra el
posible displacer.
El ser vivo no ataca por placer, sino para defenderlo, para
no perderlo.
Estamos hablando aquí de no
atacar a un congénere. Ataca si, a otros
animales de los que se alimenta, pero incluso ese ataque se da solo para saciar
su hambre, no por agresividad contra esos otros animales.
Saciada su hambre no
ataca. Y no ataca nunca a uno de su misma especie.
Observación, búsqueda, apropiación,
dominio, conocimiento, acción, van unidas, ligadas a la propia vida,
propiciadas por la vida, para poder vivir. En esa apropiación del medio
ambiente el ser vivo se encontrará con conflictos, trabas, obstáculos que habrá
que salvar, se encontrará con otros seres vivos que, en la búsqueda también de
su propia supervivencia despliega a la vez su energía y que quizá sea
antagónica y haya que enfrentarse a ella. Ese ser vivo a su vez, puede ser de
otra especie, pero también puede ser de la misma.
Con su misma especie se ha generado un
consenso, con los de otra especie no, o quizá en cierta forma también.
Todo forma parte de la vida en su
proceso. Se generan acuerdos de supervivencia. Con la misma especie es más
lógico, está más ligado a la propia supervivencia. El individuo depende de su
especie. Es entre toda la especie que se generan comportamientos propios.
Acuerdos y relaciones propias. Aunque también siempre existe una propia e
individual supervivencia. Y por ello un enfrentamiento con los demás si llega
el caso. La agresividad forma parte de esa fuerza, de ese impulso vital de
búsqueda de vida y de defensa si llega el caso de sentirse a su vez agredido.
Si un ser que es impedido ser por otra fuerza,
no se defiende, es que ha perdido su capacidad de ser. Si un esclavo no lucha por ser
libre es que ha perdido la capacidad de SER libre, o simplemente de SER.
No existe agresividad por otra parte,
sin su contrario, al que podríamos denominar afecto, paz, tranquilidad. A la
lucha por la supervivencia siempre le sigue la calma de lo conseguido. La calma y la agresión son los extremos de
una misma línea. Son las dos caras de la misma moneda. No existe la una sin la
otra. Las dos caras forman parte de la misma energía vital.
-Como nos dice el Tao,
no existe la dualidad, lo blanco o lo negro, la luz o la oscuridad, ambas son
las dos caras de lo mismo, no existe una sin la otra. Hay que integrar las
dualidades-. Unas veces se manifiesta una, otras veces otra. Según corresponda.
Es lógico que exista una fuerza por vivir y que exista la calma, la
tranquilidad, el afecto. No es lógico que un ser vivo se someta o acepte una
opresión, una explotación.
Esa energía vital se va modelando y
puliendo con la vida.
En el proceso viviente de conocimiento y
apropiación del medio ambiente próximo aparecen peligros. Esos peligros generan
a su vez mecanismos de defensa. El mecanismo de defensa más arcaico y
primordial es el miedo. El miedo es una emoción, una conmoción que afecta a
todo el ser vivo íntegro. Es una transformación del organismo vivo para
enfrentarse al peligro. Ante el miedo, el ser vivo ha de reaccionar para
salvarse. Depende de seres, de circunstancias, de historias y procesos, la
reacción puede ser de lucha o de huida, o de quedarse quieto lo cual puede ser
una estrategia o una incapacidad para luchar y para huir. Luego el miedo es una
reacción ante un peligro –real o imaginario- ante el que hay que defenderse,
luchando o, si se percibe que no tiene posibilidad, huyendo o escondiéndose. En
cualquier caso se produce una excitación. A la ausencia de peligro se produce
el placer y la calma. El placer y la calma son antagónicos del miedo y de la
agresión.
Otra cosa distinta pero derivada del
miedo es el pánico -miedo excesivo e irracional-, no acorde con las
circunstancias. Este miedo -pánico- es alimentado muchas veces por los
políticos y por los medios de comunicación-manipulación, para dominar y
desarmar a las masas con peligros ficticios y apartar su interés de lo que
realmente les pueda importar, pero que a los políticos no les interesa que
presten atención.
El ser humano puede cometer, comete, los
actos más malvados de la naturaleza y de la vida. Esos actos están ligados a su
agresividad. Ahora bien, la agresividad,
tiene su procedencia en diversas causas, se genera, y se cultiva de diversas
formas.
Ante un hecho malvado de un ser humano,
no se puede exclamar - ¡el ser humano es lo peor que hay! - Eso es una generalización. Todos los seres
humanos no han cometido esa maldad. Frente a esos seres malvados hay otros
derrochando bondad. La misma persona que proclama que el ser humano es malvado,
queda excluida de esa maldad ya que al denunciarlo se salva. Pero tampoco es
justo que meta a todos los seres humanos en el mismo saco.
Yo creo, estoy convencido de ello, que
el ser humano en general es “bueno por naturaleza”. Pero hay algo y alguien en
su vida que le ha hecho malo. Con esto no quiero justificar ni perdonar al que
se comporta de una manera malvada.
Considero que el ser humano viene dotado
al nacer de una energía vital con la que fundamentalmente ha de hacerse a sí
mismo. Se hace a sí mismo desarrollando sus capacidades en el medio entorno y
en igualitaria relación con los demás. La educación ha de propiciarle ese
desarrollo integral de su ser. Si por el
contrario, la educación se convierte en un adiestramiento o domesticación -lo
que por otra parte es general-, donde al niño se le inhibe, reprime, castiga,
culpabiliza, adoctrina, engaña, seduce, coartándole los impulsos vitales de
explorar el medio y desarrollar sus capacidades, al niño se le convierte en un
ser frustrado, desrealizado, alienado, castrado en su más íntimo y profundo
ser. La energía que debía ser liberada en la exploración del medio, en su
relación con los demás y en la realización del propio ser, queda de esa manera
enquistada, reprimida, y se proyectará en actos violentos contra otros o contra
sí mismo. Esa es la agresividad, y su causa general, la frustración.
Si
a esto se añade el adoctrinamiento, que suele ir muy ligado, es decir, la
ideologización de la vida, la pertenencia a un clan, a una raza, a una
religión, a una autoridad, esa agresividad reprimida en su realización vital es
canalizada hacia los demás que no pertenezcan a su clan, raza, ideología o religión.
Así se forman los patriotas, los
talibanes, los sectarios, los esclavos de las normas, religiones e ideologías,
los que ensalzan a quienes les explotan, los que admiran al jefe, los que votan
al gobierno que les ha llevado a la ruina.
Si la educación se entendiera y
practicara, como el medio para desarrollar todas las capacidades humanas la
agresividad no sería la fuente de conflictos y guerras actuales. La educación
no ha de ser domesticación ni adoctrinamiento. El ser humano no es agresivo por
haber sido “bien educado” utilizado este término como un eufemismo. Ser “bien
educado” es tener buenos modales y comportamientos con los demás, no se trata
de ser aparentemente amable, sonreír, pedir perdón, etc. Estos comportamientos
están bien, pero cada uno los tiene que aprender en la vida, en la relación con
los demás, no por la domesticación y el
castigo, porque entonces esos buenos modales no son más que mentiras,
hipocresía pura y dura. Decir una cosa y hacer la contraria, como hace en
general el catolicismo, -y muchos
políticos y hombres ricos-, predicar el
bien y practicar el mal.
La educación como desarrollo pleno de
todas las capacidades humanas ha de desarrollarse en interrelación con los
demás. En esa interrelación uno aprende a ser uno mismo y desarrollarse,
teniendo en cuenta a los demás. Cada ser debe gestionar sus propias
capacidades, pero a la vez hay otra parte que debe ser co-gestionada con los
demás. Auto gestión y cogestión. Hay aspectos que pueden ser más o menos
íntimos y personales, -y pueden ser
autogestionados por uno mismo-, pero a
la vez hay una parte, u otros aspectos que forman parte de la interrelación con
los demás y por tanto han de ser cogestionados con los demás. En esa
interrelación cogestionada uno ha de aprender a valorarse y respetarse a sí
mismo tanto como a valorar y respetar a los demás. El Yo establecerá un
equilibrio con los otros. La agresión mal entendida no tiene necesidad de
aflorar, ni explotar. Porque cada uno razona consigo mismo y razona con los demás
mediante la exposición de sus planteamientos o pareceres.
La agresión surge de la insatisfacción,
de la frustración primigenia, de la coartación, de la incomprensión, del
maltrato, de la indiferencia, de la impotencia. O como respuesta a la
frustración por la insatisfacción de una necesidad.
jueves, 28 de agosto de 2014
límites
Es necesario poner límites en muchos ámbitos (p.18), lo que es similar a tener referencias “éticas”.
http://tecnicascorporalesterceraedad.blogspot.com.es/p/articulos.html
La sociedad actual competitiva, capitalista y consumista pretende acabar con los límites.
Es necesario poner límites:
http://tecnicascorporalesterceraedad.blogspot.com.es/p/articulos.html
La sociedad actual competitiva, capitalista y consumista pretende acabar con los límites.
Es necesario poner límites:
- a la expansión demográfica;
- a la carrera de armamentos;
- al crecimiento económico;
- al consumismo insaciable;
- al distanciamiento progresivo entre países ricos y pobres;
- al gigantismo de los proyectos científicos;
- a la invasión de los medios de comunicación privados;
- a la obligación de batir records;
- a ir siempre más rápido, más lejos, a lo más caro;
- poner límites a la violencia;
- a la contaminación del aire, del agua y de la tierra;
- al despilfarro de energía;
- a la liberación de las leyes morales;
- a la hipersexualización de la infancia y adolescencia;
- a la utilización del cuerpo de la mujer como objeto de consumo;
- a la falta de referencias;
- ...
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referencias éticas,
violencia
viernes, 16 de mayo de 2014
El MOVIMIENTO es COMUNICACIÓN
El MOVIMIENTO es COMUNICACIÓN
Joaquín Benito Vallejo
El movimiento es una pulsión innata, una fuerza vital que brota desde el interior del organismo vivo dirigida al exterior medioambiental que le rodea.
Y en la medida en que esa pulsión va organizándose cumplirá múltiples funciones.
Si el organismo no puede vivir sin el medio donde ha nacido y se desarrolla, el movimiento es la principal herramienta de que él dispone para entrar en relación con el medio satisfaciendo de ese modo múltiples funciones de supervivencia como son la alimentación, la adaptación, la defensa, la sexualidad con o sin reproducción, la relación con otros, el trabajo, el disfrute.
A través de todos los sentidos, fundamentalmente el oído, la vista, el olfato y el tacto, las cualidades del medio ambiente penetran en el organismo, son conocidas y percibidas por él, casi sin pretenderlo, sin salir de sí mismo, aunque si sea necesaria una cierta predisposición para poder captar las características del ambiente mediante un estado de alerta y un grado de atención y disponibilidad.
Sin embargo, la capacidad que no espera a que el ambiente venga a nosotros, sino que va hacia él, que lo penetra, que se lo apropia, lo explora y lo modifica, es fundamentalmente el movimiento, y con la ayuda de él todos los demás sentidos se activan y se enriquecen.
El tacto y el gusto dependen directamente del movimiento, sin el que no es posible ni tocar, ni acercar los objetos y saborearlos. Incluso la visión se rige por movimientos oculares y de coordinación óculo manual, además de favorecerse de los movimientos de la cabeza y de la columna. Pero el movimiento no sólo amplía el campo visual sino también, el auditivo y el olfativo al posibilitar el acceso a otros campos espaciales y sensoriales.
Por lo tanto, el movimiento significa fundamentalmente, ir hacia fuera de uno mismo, o lo que es igual, relacionarse con el ambiente. Ambiente que no es meramente físico - químico compuesto de aire, agua, tierra, sol, etc., sino que es un mundo social formado y construido por personas. Estas personas constituyen el objetivo esencial con las que el organismo humano, a través del movimiento, pretende relacionarse y comunicarse.
El movimiento significa entonces ir, acercarse, pedir, tocar, penetrar, traspasar, trastocar, cambiar, explorar, expresar, inventar, proyectarse, además de alimentarse y amar. Pero también se utiliza para defenderse, atacar, luchar, huir, esconderse, replegarse, inhibirse, según lo requieran las situaciones, los acontecimientos o las actitudes de las demás personas del entorno.
Todas esas modalidades de movimiento son utensilios que el individuo humano utiliza para construirse un lugar propio entre las demás personas, para que se le reconozca, se le aprecie, se le estime, se le tenga en cuenta, adquiera un valor para los demás.
En la medida que se adquiere un valor para los demás se revaloriza uno a sí mismo. A medida que se consolida la pertenencia y el valor en el grupo, se fortalece la personalidad y la autonomía. No ser reconocido por el entorno social significa el aislamiento y con éste, la muerte, simbólica o real.
Así como el organismo se hace a sí mismo en su relación con el ambiente, el niño se convierte en ser humano en su relación con las personas. Toma consciencia de sí mismo en su comunicación con los demás.
No existe una evolución por parcelas aisladas, en la que se origine, en primer lugar el crecimiento del organismo físico con su control y dominio motor. No existe una segunda etapa en la que se labre el conocimiento, la estructuración y la utilización de los objetos que pueblan el entorno. No existe tampoco otra tercera fase donde se aborda la comunicación con los otros.
Todo ocurre a la vez, el crecimiento físico, el dominio del entorno, el conocimiento, la madurez personal. Luego la principal función del movimiento consiste en establecer la relación con el ambiente, esencialmente con las personas, con el objetivo de satisfacer múltiples necesidades que abarcan desde la alimentación, el trabajo, el conocimiento, el afecto, la valorización personal: necesidades físicas, sociales y psíquicas.
El movimiento es la base de todas las formas de relación, comunicación y expresión. Con el movimiento se pueden transmitir emociones, sensaciones, sentimientos y pensamientos. Su puede hacer poesía, música, danza, o escultura. Podemos recrearnos solos con él o podemos compartirlo. Podemos dialogar o hacer composiciones plásticas, podemos hacer un coro o un canon.
Comunicación viene de comunión, común. Significa realizar algo en común con otro u otros, compartir, dialogar, escuchar, dar y recibir. Salir del mundo propio, individual e individualista y entrar en el mundo de los demás. Salir del propio sentimiento y compartir los sentimientos ajenos; dejar de sentirse únicamente a sí mismo y sentir a los demás.
En los trabajos de comunicación que proponemos aquí, se extrema, afina y matiza la calidad del tono muscular. Al afinarlo nos hacemos más sensibles y delicados, más tiernos y accesibles, más disponibles para aceptar y comprender.
Se produce también una adaptación al tempo, al ritmo y al espacio de los otros. Hay que compartir un espacio común y hay que adaptarse al movimiento dentro de ese espacio con todo su entramado de direcciones y trayectorias. Se juega también con todas las posibilidades de coordinación mutuas: actuar simultáneamente, alternarse, “contramoverse”, pararse.
Tanto en la adaptación tónica, rítmica y espacial se trata de que nadie dirija ni se deje dirigir, que nadie invada a los otros ni sea invadido, que nadie se imponga a los demás.
Aunque también podría ser, que uno condujera y los otros dejen llevarse, que unos adopten un papel activo y otros pasivo, y esto lo hacemos en algunos ejercicios. Ambos papeles tampoco son fáciles. El que se deja conducir ha de mostrar un cierto grado de disponibilidad, de abandono en el otro, de pasividad deseada y educada; ha de disponer de un tono muy plástico que no ofrece resistencias, que tiene la capacidad de amoldarse. Por su parte el que dirige, también ha de saber conducir sin imponerse, sin invadir ni forzar.
También precisa un cierto grado de adaptación al tono del otro, dependiendo del cual, su propio tono y actitud, su modo de conducir, será distinto. Unas personas necesitan más vigor para conducir o para ser conducidas, mientras que otras, por el contrario, poseen una adaptabilidad más sutil. La acción de dirigir, por otra parte, precisa más energía que la de ser conducido. Necesita firmeza, decisión, seguridad. No se puede titubear, ni mostrar inseguridad. La confianza de aquel que ejerce el papel pasivo depende de ello. Si uno tiene seguridad en sí mismo transmite confianza, si es un indeciso transmite inseguridad.
Si el proceso de sentirse, conocerse y hacerse a sí mismo es rico y complejo, no significaría nada sino lo hacemos en relación con los demás, sintiéndoles, sufriéndoles, queriéndoles, comprendiéndoles, rechazándoles... Sentirse a sí mismo es la base para sentir, comprender y relacionarse con los demás, y a la inversa, sentir a los demás sirve para sentirse mejor a sí mismo. Es un proceso dialéctico en el que ambos vectores son causa y efecto a la vez, mediante los cuales seguiremos creciendo y desarrollándonos mutuamente. Ambos procesos caminan ligados y paralelos, cada uno es imposible sin el otro.
Hay una fase del proceso consistente en un aprendizaje individual, en el que cada uno, partiendo de sus propias sensaciones y de sus características personales, ha de aprender a modular su tono, establecer una coordinación armónica, explorar las posibilidades de su movimiento en las dimensiones espaciales, descubrir en el movimiento la esencia de su personalidad y expresarlo, disfrutándolo.
Hay otra fase que es ya, un proceso comunicacional en el que cada uno ha de adaptarse a las características de los demás, sin dejar de ser él mismo. En esa construcción propia y mutua, el tono, el ritmo y el espacio propios deben adaptarse a los de los otros, logrando un tono, un ritmo y un espacio comunes
jueves, 8 de mayo de 2014
domingo, 27 de abril de 2014
El arte del contacto humano
Tocar es sentir y amar.
Si toco tu piel siento tu alma latir.
Porque tocar tu piel, si la siento, es tocar tu
corazón.
Tú eres todo, lo que se ve y lo que permanece en la
oscuridad.
Pero si yo solo te rozo, y lo siento, lo que estaba
en las sombras comienza a ver la luz.
En tus entrañas puede haber reposo o inquietud, mis
dedos lo saben al tocarte.
Pero si estás en reposo, quizá quieras despertarte, o
quizá, seguir soñando.
Aunque si en la inquietud yaces, mis dedos pueden llevarte a un lago tranquilo.
Porque tú eres vida, la vida se mueve, habla y
escucha, se agita o se estremece, palpita.
Lo que ocurre en el fondo del océano encuentra su
vibración en la tierra,
el aire que susurra a la arena agita las algas marinas.
el aire que susurra a la arena agita las algas marinas.
Es la vida. Así de sencillo, así de inteligible, así de misterioso.
Mis dedos ven, oyen, huelen, saborean, y te
despiertan a ti los sentidos.
Si yo te siento, tú te sientes.
Es el poder del tacto amoroso, como no puede ser otro.
Como yo quiero que sea y tú quieres que sea.
Es el poder del tacto amoroso, como no puede ser otro.
Como yo quiero que sea y tú quieres que sea.
Puedo acariciar con mis ojos, soñar con mis oídos,
saborear con mi piel, y tú, con mis dedos ves, hueles, oyes, saboreas.
Tú eres, porque te toco. Yo soy porque te toco.
Tu eres porque me tocas. Yo soy porque me tocas.
Todos somos porque nos tocamos.
Tocar es sentir y amar.
Somos uno con el otro.
Somos todos con uno.
Somos uno con todos.
Pero somos dos no somos uno. Tú eres tú, yo soy yo.
Aunque estemos bañados el uno en el otro.
Tu eres porque me tocas. Yo soy porque me tocas.
Todos somos porque nos tocamos.
Tocar es sentir y amar.
Somos uno con el otro.
Somos todos con uno.
Somos uno con todos.
Pero somos dos no somos uno. Tú eres tú, yo soy yo.
Aunque estemos bañados el uno en el otro.
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