domingo, 11 de enero de 2015

EL ARTE y el PODER del TACTO


EL  ARTE  y  el PODER del   TACTO  
Joaquín Benito Vallejo

La piel define el límite y el contenido corporal. Los primeros contactos corporales de la madre con el niño son determinantes para que éste encuentre su integridad corporal y con ello la psíquica.

Sabemos lo importante que es la estimulación de la piel para poner en marcha y activar múltiples funciones fisiológicas imprescindibles para la vida, como lo hace el lameteo de los mamíferos con sus crías recién nacidas. (Ashley Montagu – El sentido del tacto, comunicación humana a través de la piel-. Ed. Aguilar. Madrid 1981)
Sabemos la importancia del contacto corporal en los niños, que como demostró R. Spitz  es fundamental para su supervivencia.
Sabemos que el contacto corporal activa neuronalmente las capacidades cognitivas como se ha demostrado con animales.

Sabemos, sobre todo, que el contacto corporal define la integridad corporal y psíquica. (EL YO-PIEL Didier Ancieu. Biblioteca Nueva Madrid 1987

En los primeros meses de vida del niño el papel de la madre mediante el tacto y el  contacto corporal, es fundamental para formarse la identidad del recién nacido.
Hay que orientar el papel del tacto, más en este sentido, no como medio de adquirir informaciones sensoriales únicamente, sino como el medio para producir una integridad corporal personal a la persona que se toca, al niño. Y más aún si el contacto está centrado en el afecto. A través del tacto y del contacto corporal ofrecido por la madre, el niño va definiendo sus límites corporales y por lo tanto su yo. En este caso el niño no es sujeto activo, no toca, sino que es tocado, es sujeto pasivo, recibe, no da, pero con esta recepción a través del contacto de otro ser, se siente  a sí mismo, va conociendo su propio ser.

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